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Julia Polastri noquea a Xiong Jingnan en UFC Shanghai

Julia Polastri silencia Shanghái con una patada alta brutal sobre Xiong Jingnan

La velada preliminar en UFC Shanghai tenía nombre propio sobre el papel: el regreso de la leyenda china Xiong Jingnan a casa. Pero la jaula no entiende de homenajes. La que se adueñó de la noche fue Julia Polastri, con uno de esos nocauts que se quedan grabados en la memoria… y que, paradójicamente, no le dejará ni un dólar de bono.

La local cae fulminada

El combate apenas estaba tomando temperatura cuando Polastri encontró el hueco. La brasileña trabajó con calma, combinando puños y, sobre todo, “enseñando” la derecha. Ese amago fue la trampa. Xiong, intentando leer el golpe, se inclinó justo hacia el lado donde subía la patada alta.

Impacto limpio. Luces fuera.

La campeona histórica de ONE Championship quedó noqueada al instante, desplomada de forma escalofriante. No hubo necesidad de remate ni de dudas del árbitro. Una ejecución perfecta que levantó un murmullo helado en un público que había venido a celebrar a su estrella.

Con ese final contundente, Polastri mejora su registro en UFC a 3-3 y firma, de largo, la victoria más importante de su carrera en la compañía.

El duro ocaso de una estrella

Para Xiong Jingnan, la escena fue el reflejo de un tramo final de carrera áspero. En Asia dominó con mano firme: siete defensas de título en ONE Championship, dos victorias sobre la cara visible de la promotora, Angela Lee, y un nombre que se repetía siempre que se hablaba de las mejores fuera de UFC.

Después llegó el parón. Problemas con la promotora, casi cuatro años con solo una pelea y una campeona convertida en espectadora de su propio legado. En 2026, ONE la liberó de su contrato y la puerta de UFC se abrió de inmediato. Parecía el momento de la gran prueba.

Hoy, con 38 años, el balance es otro: dos derrotas consecutivas, primero ante Angela Hill y ahora este nocaut devastador a manos de Polastri. El contraste con la Xiong que arrasaba en Asia es imposible de ignorar.

Un nocaut sin premio

El golpe de Polastri tenía todos los ingredientes para llevarse el clásico cheque de 50.000 dólares: espectacular, limpio, en territorio hostil y ante una ex campeona. Pero el reglamento es inflexible.

Ambas peleadoras fallaron la báscula para este duelo de peso paja. Esa infracción descalifica automáticamente a la brasileña de cualquier bono posterior, por mucho que su patada acabe en todos los resúmenes del evento. Noche perfecta en lo deportivo, con un asterisco económico imposible de borrar.

Rei Tsuruya, un prospecto que ya parece realidad

Mientras el nocaut de Polastri acaparaba las repeticiones, otro nombre se abría camino en la cartelera de Shanghái: Rei Tsuruya. El japonés, ganador del torneo Road to UFC, dio la sensación de estar pidiendo a gritos un sitio fijo en las carteleras principales.

Desde la primera campana impuso su sello: ritmo alto, presión constante y un grappling agresivo que no deja respirar. Encadenó derribos con una fluidez llamativa y, sobre todo, mostró una capacidad para tomar la espalda que parece ya su marca registrada.

Kevin Borjas fue la última víctima. Tsuruya lo sometió en el primer asalto y elevó su récord profesional a 12-1. A sus 24 años, suma ya tres triunfos en el torneo Road to UFC y tres victorias dentro de la compañía. Su única mancha: una derrota por decisión, aceptada con poco aviso, ante el actual campeón de UFC.

Con ese currículum y este tipo de actuaciones, la pregunta ya no es si es un prospecto interesante, sino cuándo le darán un rival con ranking al lado de su nombre.

Otra caída brutal en la cartelera

El público chino también sufrió otro jarro de agua fría temprano en la noche. Lawrence Lui, ganador del torneo Road to UFC y uno de los favoritos de la grada, terminó noqueado de forma contundente en el segundo asalto por Héctor Santiago.

Fue otro recordatorio de lo que ofreció UFC Shanghai: una velada en la que los nombres emergentes golpearon fuerte, los ídolos locales se tambalearon y una patada alta de Julia Polastri convirtió el regreso de Xiong Jingnan en una noche que nadie en Shanghái olvidará pronto.