Zheng Qinwen tumba a Iga Swiatek en el US Open
En Arthur Ashe Stadium, con las luces altas y los nervios a flor de piel, Zheng Qinwen volvió a hacer algo que no tiene sentido… hasta que la ves jugar. Otra vez 5-0 abajo. Otra vez sin rendirse. Otra vez ganando.
La campeona olímpica derribó a la ex número uno del mundo Iga Swiatek y se metió en los cuartos de final del US Open con un 7-5 y 6-3 que pesa mucho más de lo que dice el marcador.
De fuera del top 100 a dueña del Ashe
Hace unos meses, Zheng miraba la clasificación desde fuera del top 100. La operación de codo en julio de 2025 la había dejado sin ritmo, sin resultados, sin sitio. Hoy, con 23 años, se ha convertido en la historia más feroz del torneo.
Llega desde la fase previa: siete victorias seguidas en Nueva York, tres de ellas para ganarse el derecho a pisar el cuadro principal. Y una tendencia que asombra: cuanto peor está el marcador, más crece su tenis.
El sábado perdía 5-0 en el set definitivo ante Madison Keys en tercera ronda. Encajó el golpe, apretó los puños y encadenó siete juegos consecutivos para darle la vuelta al partido y abrirse paso a octavos.
Hoy, el déjà vu.
De un 0-5 a mandar en el partido
Swiatek, octava cabeza de serie, salió como se espera de una campeona de Grand Slam. Agresiva, limpia, dominante. En un suspiro se encontró 5-0 arriba en el primer set. Parecía un trámite. No lo fue.
Zheng empezó a encontrar ángulos, a sostenerse con el saque, a clavar derechas profundas que sacaban a la polaca de la pista. De pronto, los juegos comenzaron a caer de su lado. Ganó 13 de los siguientes 16. El estadio, primero incrédulo, terminó completamente entregado.
El 7-5 del primer parcial no fue solo una remontada; fue un cambio de jerarquía sobre la pista central del tenis estadounidense.
Un revés que rompe el equilibrio
El segundo set se jugó al filo. Ambas mantuvieron el servicio hasta el séptimo juego, con Swiatek intentando recuperar el control desde el fondo y Zheng acelerando cada vez que veía media pista libre.
La ruptura llegó con un latigazo. Restando, Zheng se lanzó sobre un segundo saque y conectó un revés ganador demoledor. Un golpe seco, cruzado, inalcanzable. Break clave. El gesto de Swiatek lo decía todo.
Dos juegos después, otra rotura. Esta vez para cerrar el partido: 6-3 y el pase a cuartos de final asegurado, con autoridad y sin necesidad de un tercer set.
El cuerpo de Swiatek no aguanta un año sin premio grande
Para Iga Swiatek, la derrota duele más allá del resultado. La polaca, de 25 años, pidió asistencia médica en el segundo set, con 2-1 a favor, por molestias en el muslo izquierdo. Terminó el encuentro, pero nunca encontró el nivel que la llevó a conquistar majors y a dominar el circuito.
Su temporada de Grand Slam se cierra con un techo modesto para sus estándares: cuartos de final en el Australian Open, cuarta ronda en Roland Garros, tercera ronda en Wimbledon y ahora otra cuarta ronda en Nueva York. Por primera vez desde 2021, terminará el año sin levantar ninguno de los cuatro grandes.
Lo más llamativo: llegaba en plena forma. Había ganado el WTA 1000 de Toronto, había alcanzado las semifinales en Cincinnati y no había cedido un solo set en Flushing Meadows hasta cruzarse con Zheng.
Una rival que ya la había frenado en París
El aviso estaba ahí. Zheng llegaba con un solo triunfo en ocho enfrentamientos previos ante Swiatek, pero ese único éxito fue mayúsculo: las semifinales de los Juegos Olímpicos de París 2024, camino del oro individual.
Hoy repitió la fórmula: valentía en los momentos grandes, fe cuando el marcador se tuerce y un tenis directo que desarma a una jugadora acostumbrada a imponer su peso desde la línea de fondo.
El eco de Raducanu y el nuevo mapa de 2026
Zheng se convierte en la primera jugadora procedente de la previa que alcanza estos cuartos de final en el US Open desde Emma Raducanu, campeona en 2021. El paralelismo es inevitable: una clasificatoria que se adueña del torneo a base de victorias consecutivas y que obliga a reescribir los pronósticos.
Y ni siquiera es la única irrupción desde la fase previa en esta temporada de Grand Slam. En Roland Garros, la polaca Maja Chwalinska, que arrancó el torneo como número 114 del mundo, se plantó en la final y solo cedió ante la rusa Mirra Andreeva.
Precisamente Andreeva volvió a firmar una actuación de peso en Nueva York: remontó un set en contra ante Anastasia Potapova y se metió por primera vez en su carrera en los cuartos de final del US Open. El relevo generacional ya no es un proyecto; está sucediendo en tiempo real.
Osaka o Rybakina, el siguiente muro
Zheng conocerá su rival de cuartos este mismo lunes, cuando se enfrenten Naomi Osaka, campeona del US Open, y la segunda cabeza de serie Elena Rybakina. Dos estilos distintos, dos campeonas consolidadas, dos pruebas enormes para una jugadora que hace nada luchaba por volver al top 100 y ahora roza de nuevo el top 50.
Ella lo resume con sencillez: cuantos más partidos juega, más ritmo siente en la pista. Dice que no está cansada, que llegó a Nueva York con energía y con ganas de exprimir cada minuto en este estadio gigantesco.
Los hechos la respaldan. En una temporada marcada por clasificatorias que desafían la lógica y favoritas que se caen antes de tiempo, Zheng Qinwen ya no es solo una sorpresa de agosto. La pregunta es otra: ¿hasta dónde puede llevar esta racha en la ciudad que nunca perdona los errores?






