Zheng Qinwen derriba a Iga Swiatek en el US Open 2026
Zheng Qinwen ya no solo gana partidos. Construye relatos. Y en el US Open 2026, su historia empieza a sonar a algo mucho más grande.
Por segundo encuentro consecutivo, la china remontó un 0-5 en un set. Esta vez, nada menos que ante la ex campeona del torneo y octava cabeza de serie, Iga Swiatek, para meterse en los cuartos de final con un 7-5 y 6-3 que retumbó en el Arthur Ashe Stadium.
De fuera del top 100 a reina de las remontadas
Hace apenas unos meses, Zheng se debatía lejos de los focos. Campeona olímpica en París 2024, ex número cuatro del mundo, pero fuera del top 100 a comienzos de año tras una operación de codo en julio de 2025 que la dejó sin ritmo, sin confianza y sin resultados.
Hoy, en Nueva York, es la jugadora que nadie quiere ver al otro lado de la red.
El aviso ya lo había dado en tercera ronda. Perdía 0-5 en el set decisivo ante Madison Keys. Parecía sentenciada. Encadenó siete juegos seguidos y se metió en octavos. Un giro brutal. Un mensaje.
Swiatek lo ignoró por su cuenta y riesgo. En el Ashe, la polaca arrancó como una ex número uno: agresiva, precisa, mandando con autoridad hasta colocarse 5-0 arriba en el primer set. Todo bajo control. O eso creía.
Entonces, el partido cambió de dueño.
Zheng comenzó a golpear más profundo, a restar con fiereza, a encontrar ángulos que descolocaron a Swiatek. Encadenó juego tras juego, se metió en la pista, se adueñó de los peloteos largos. Ganó 13 de los siguientes 16 juegos. Del 0-5 al 7-5, 6-3. De la lona al éxtasis.
El golpe en el momento justo
El segundo set caminaba sobre un hilo, sin fisuras al servicio por parte de ninguna. Cada saque se defendía como si fuera una bola de partido. El Ashe contenía la respiración.
En el séptimo juego, la tensión estalló. Zheng se adelantó sobre la línea de fondo y soltó un revés ganador de resto, seco, demoledor. Un latigazo que le dio el quiebre clave. Swiatek miró a su equipo, buscando respuestas. No las había.
Dos juegos más tarde, Zheng volvió a romper y cerró el partido con una serenidad que contrasta con el caos que había vivido meses atrás. Siete victorias seguidas en Nueva York, contando las tres de la fase previa. Una clasificación para cuartos que la devuelve a las puertas del top 50.
“Cuantos más partidos juego, más ritmo tengo”
La explicación de Zheng es simple, casi desarmante, para lo que está consiguiendo.
«Cuantos más partidos juego, más ritmo tengo en la pista», dijo después del triunfo. No sonaba cansada. Todo lo contrario. «La gente me ha preguntado si estoy cansada y cuando llegué no lo estaba en absoluto. Me sentía muy motivada para mi partido, intentando alcanzar mejores niveles aquí y disfrutar de este estadio fantástico».
Se nota. Se mueve ligera, suelta el brazo sin miedo y compite como alguien que ha recuperado la sensación de invulnerabilidad en los momentos calientes.
Su próximo escollo saldrá del duelo entre Naomi Osaka, campeona en Nueva York, y la segunda cabeza de serie, Elena Rybakina. Sea quien sea, llegará advertida: la jugadora que viene de la previa está derribando muros que parecían inamovibles.
Swiatek, un año de ‘grandes’ sin título
Para Swiatek, la derrota duele más allá del marcador. A los 25 años, cierra por primera vez desde 2021 una temporada de Grand Slam sin levantar ninguno de los cuatro grandes.
Su mejor resultado del año en majors fue un cuarto de final en el Abierto de Australia. En Roland Garros, donde tantas veces ha dominado, cayó en octavos. En Wimbledon, su defensa del título se desmoronó en tercera ronda. Ahora, otro adiós en octavos en Nueva York.
La polaca llegó al US Open lanzada, con el título del WTA 1000 de Toronto bajo el brazo y unas semifinales en Cincinnati que parecían confirmar su candidatura al título. No había cedido ni un solo set en las tres primeras rondas en Flushing Meadows.
Ni así le alcanzó.
En el segundo set, con 2-1 a favor, pidió atención médica en el muslo izquierdo. Siguió en pista, pero su tenis perdió filo justo cuando Zheng elevó el suyo. La presión, esa que durante años Swiatek ejerció sobre las demás, esta vez cayó sobre ella.
El eco de Raducanu y la nueva ola
La carrera de Zheng en este US Open también resuena por el camino que ha tomado. Es la última jugadora procedente de la fase previa en alcanzar esta ronda desde Emma Raducanu, que en 2021 terminó levantando el título en Nueva York.
La temporada ya había avisado de que las clasificadas venían con hambre. En Roland Garros, la polaca Maja Chwalinska, que arrancó el torneo como número 114 del mundo, llegó hasta la final antes de caer ante la rusa Mirra Andreeva. La propia Andreeva, campeona de ese Roland Garros, también está en cuartos en Nueva York tras remontar a Anastasia Potapova para firmar su primera presencia entre las ocho mejores en este torneo.
El circuito femenino se abre, se agita, se renueva. Y en medio de esa sacudida, una campeona olímpica que hace unos meses se debatía entre dudas vuelve a correr, a pegar y a creer.
Zheng Qinwen ya ha demostrado que un 0-5 no es una sentencia. La pregunta ahora es otra: ¿hasta dónde puede llevar esta fe desbordada en el corazón de Flushing Meadows?






