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Yang Hansen lleva a China a la victoria sobre Líbano en el último segundo

China sobrevivió a un colapso de manual y a un incidente insólito en la grada para derrotar 89-87 a Líbano en las Asian Qualifiers de la Fiba Basketball World Cup, gracias a un tiro ganador de Yang Hansen en el último suspiro.

El Xishi Basketball Centre, en Zhuji (provincia de Zhejiang), pasó del silencio al estallido en cuestión de décimas. Con el marcador empatado 87-87 y 4,1 segundos en el reloj, el balón fue para el joven interior de 21 años. Yang avanzó, encontró un resquicio y soltó un tiro contra tablero sobre la bocina. Dentro. Partido.

China eleva así su balance a 5-3 en esta segunda fase de clasificación y se mantiene tercera de su grupo, pero el camino hasta ese desenlace rozó el desastre.

De tenerlo controlado a rozar el ridículo

A falta de 40 segundos, el combinado chino mandaba por seis puntos. El trabajo parecía hecho. Entonces se desordenó todo.

Errores en la defensa, ayudas tardías, malas decisiones en la presión. Líbano olió sangre y apretó. Una falta sobre un triple libanés abrió la puerta a la remontada: tiros libres, posesión aprovechada y el empate a 87 a falta de poco más de cuatro segundos. El pabellón, atónito.

China, que había dominado el tramo decisivo, se veía de golpe al borde de tirar por la borda un triunfo clave en casa. Hasta que apareció Yang.

Un lanzamiento desde la grada que desató la polémica

El partido, ya cargado de tensión, había vivido antes un episodio tan extraño como peligroso en el último cuarto.

Tras una falta sobre Yang, el pívot chino cayó al suelo. El balón quedó suelto cerca de la banda. Entonces, un adolescente sentado en la primera fila de la zona VIP lo recogió y lo lanzó con fuerza de vuelta a la pista.

La pelota golpeó en el capitán de China, Zhao Jiwei, antes de botar cerca de Yang, aún en el parqué. El gesto encendió las alarmas. Personal de seguridad reaccionó de inmediato: derribó al joven espectador y lo sacó a la fuerza del recinto.

Más tarde se supo que se trataba del hijo de 16 años de un patrocinador local. Según explicó el reputado comentarista Su Qun, el chico habría arrojado el balón en un arrebato de rabia por una serie de contactos duros no sancionados sobre jugadores chinos por parte del pívot nacionalizado de Líbano, el estadounidense DJ Funderburk. Su supuesto objetivo no era Zhao, pero falló el blanco.

La escena, propia de un mal guion, amenazó con descentrar por completo al equipo local. Sin embargo, el encuentro continuó y el caos se trasladó, ya solo, al marcador.

Un héroe de 21 años en una noche al límite

Entre la polémica en la grada, el colapso final y la presión de jugarse media clasificación en casa, el cierre del duelo se convirtió en un examen de carácter para China.

Con el balón en las manos y el reloj muriendo, Yang Hansen respondió. No se encogió, no buscó una salida fácil. Atacó el aro y selló un triunfo que vale algo más que una victoria en la tabla: sostiene a China en la pelea y, de paso, marca a fuego el nombre de un joven de 21 años en una noche en la que el partido pudo escaparse por todos los lados… menos por sus manos.