logo

La WNBA regresa con nuevo convenio y sueldos millonarios

La WNBA regresa al centro del escenario con algo más que un balón al aire. Hay un nuevo convenio colectivo firmado, jugadoras que ya se mueven en cifras millonarias y una liga que entra en una fase decisiva de su crecimiento. Sobre ese tablero, las campeonas miran a todos desde arriba.

Las Vegas Aces parten, otra vez, como el equipo al que todos quieren destronar. Tienen el anillo, tienen la inercia y, sobre todo, tienen a A'ja Wilson, la MVP reinante, como faro de un vestuario que ya sabe lo que es dominar. El objetivo es claro: “run it back”, repetir título y consolidar una dinastía en una WNBA que cada año aprieta más.

Pero el resto de la liga no está dispuesto a quedarse mirando.

Sueños, lesiones y una estrella que vuelve

Atlanta Dream se ha movido con decisión. Firmó el gran traspaso del receso: Angel Reese llega desde Chicago Sky para reforzar a un equipo que ya ganó 30 partidos la temporada pasada. No es un fichaje cosmético, es una declaración de intenciones. Atlanta quiere dar el salto definitivo de equipo sólido a aspirante real al título.

En Indiana, el mensaje es otro, pero igual de potente: por fin, salud. Fever recupera a su directora de juego, Caitlin Clark, ausente buena parte del curso anterior. Con ella al mando desde el inicio, el techo del equipo cambia. Un conjunto que sufrió sin su líder en pista ahora se mira al espejo y se ve competitivo, peligroso, con margen para sorprender.

New York Liberty, por su parte, vuelve a convivir con un viejo enemigo: las lesiones. La franquicia neoyorquina, que ya padeció problemas físicos el año pasado, arranca la temporada con Sabrina Ionescu en la banda tras torcerse el tobillo en un amistoso ante Connecticut Sun. Un golpe duro para un proyecto construido alrededor de su talento y su capacidad para decidir partidos cerrados. La temporada es larga, pero cada semana sin su estrella pesa.

El menú de la jornada: ocho partidos, muchas historias

La noche del 18 de septiembre llega cargada. Ocho encuentros, ocho historias distintas, repartidas por todo el mapa de la liga.

  • En Atlanta, Dream recibe a Connecticut Sun a las 7:30 p.m. (hora del Este), con la ciudad pendiente de cómo encaja Angel Reese en una plantilla que ya funcionaba.
  • Al mismo tiempo, Indiana Fever visita a Toronto Tempo, también a las 7:30 p.m., en un duelo que marca el regreso de Caitlin Clark a los focos desde el inicio de una campaña.
  • New York Liberty se mide a Minnesota Lynx, igualmente a las 7:30 p.m. Un choque que, sin Sabrina Ionescu, obliga a Liberty a reinventarse sobre la marcha ante un rival que nunca regala nada.
  • En Chicago, Washington Mystics visita a Chicago Sky a las 8 p.m. Sky inicia una nueva etapa sin Angel Reese, mientras Mystics busca reafirmarse como bloque incómodo para cualquiera.
  • También a las 8 p.m., Los Angeles Sparks se enfrentan a Dallas Wings. Dos equipos en plena búsqueda de identidad, con Sparks intentando recuperar prestigio histórico y Wings queriendo transformar potencial en victorias importantes.
  • La franja de las 10 p.m. se reserva para la costa oeste… y para las campeonas. Las Vegas Aces viajan a Seattle para medirse a Seattle Storm, un clásico moderno de la liga. Es el tipo de partido que mide el pulso competitivo desde muy pronto: cómo responde el campeón fuera de casa, cómo se planta Storm ante el gigante.
  • A la misma hora, Phoenix Mercury visita a Portland Fire, mientras Portland Fire se cruza también con Golden State Valkyries en el tramo final de la jornada, en otro duelo de la costa oeste que ayuda a dibujar el mapa de fuerzas en una conferencia siempre salvaje.

Una liga en expansión, una noche para tomar nota

La combinación es poderosa: nuevo convenio, salarios al alza, estrellas consolidadas y jóvenes figuras listas para irrumpir. La WNBA entra en una era en la que el talento ya no se discute y la profundidad de las plantillas crece año tras año.

Las Vegas Aces quieren que nada cambie en lo esencial: seguir levantando trofeos. Atlanta Dream, Indiana Fever y New York Liberty, cada una a su manera, persiguen exactamente lo contrario: cambiar el orden establecido.

Ocho partidos en una sola jornada. Muchas preguntas, ninguna respuesta definitiva todavía. Pero la sensación es clara: si este es solo el comienzo, ¿hasta dónde puede llegar esta versión de la WNBA?