Wasim Akram advierte sobre la debacle de Pakistán en Inglaterra
En New Delhi, la voz de Wasim Akram volvió a sonar tan filosa como en sus mejores días con la nueva pelota. El histórico excapitán de Pakistán reconoció que, antes incluso de que comenzara la serie de Test en Inglaterra, ya veía venir el desastre: un 3-0 en contra.
Pakistán llega al tercer y último Test, que arranca el miércoles, hundido 0-2 y sin haber logrado incomodar realmente a Inglaterra en los dos primeros partidos. Para Akram, nada de esto es una sorpresa.
“Sabía antes de la serie que íbamos a perder 3-0 contra Inglaterra”, declaró a The Athletic. “Nuestro bateo está sufriendo, nuestro bowling es por debajo del promedio y nuestro fielding es peor. No es ciencia espacial”.
No lo dice cualquiera. Akram fue pieza clave de la selección paquistaní que encadenó tres series consecutivas ganadas en Inglaterra, en 1987 y 1996. En la última de esas, además, llevaba el brazalete de capitán. Conoce el terreno, el clima, la presión. Y, sobre todo, sabe cómo se construye un equipo competitivo lejos de casa.
Terremoto en el PCB y una crítica al sistema
La pobre imagen de Pakistán en esta gira no solo ha desatado críticas, también provocó un auténtico terremoto en el Pakistan Cricket Board. Tras el segundo Test, el PCB tomó decisiones drásticas: envió a siete jugadores de la plantilla de vuelta a casa y destituyó al seleccionador Sarfaraz Ahmed junto a todo su cuerpo técnico.
Akram asegura que siente empatía por los jugadores, pero no los exime de responsabilidad. Su diagnóstico va más allá de un mal partido o una mala serie.
“En Pakistán tenemos un dicho: ‘Solo puedes aplaudir con dos manos’”, recordó. La frase apunta tanto a los dirigentes como a los propios jugadores.
El excapitán explicó que el problema es estructural. “Me preguntan todo el tiempo: ‘¿Puedes hacer algo para ayudar al cricket de Pakistán?’ Pero los problemas son mucho más profundos. Estos son los mejores jugadores, no hay nada más detrás. Los sistemas por debajo no existen”.
Akram señaló al desorden del cricket doméstico como una de las raíces del declive. “La estructura de primera clase a nivel local ha estado por todas partes en los últimos años y no hay consistencia, no hay paciencia”.
Esa inestabilidad, según él, termina contagiando también a las gradas. “Eso se filtra hacia los aficionados. Ven perder al equipo y quieren romperlo todo también. Lo hemos hecho tantas veces que ahora ya no queda realmente nada”, lamentó.
Imran Khan, la preocupación más allá del campo
Entre la autopsia deportiva y la crítica al sistema, Akram se detuvo en un tema muy distinto, pero igual de personal: la salud de Imran Khan, su amigo y otro excapitán legendario de Pakistán.
Akram confesó que no habla con Imran desde hace tres años, pero dejó claro que sigue de cerca su situación y que lo inquieta lo que está ocurriendo con él.
“No he hablado con él desde hace tres años. Es muy desafortunado, políticamente, lo que le está pasando. La corte de justicia es la corte de justicia. Pero en lo que respecta a su salud, no puede haber ningún tipo de compromiso”, afirmó.
El exlanzador reconoció que hay movimientos en Inglaterra y en otros lugares para intentar mejorar las condiciones de Imran Khan, pero duda de que ocurra lo mismo en su propio país. “Hay un movimiento en Inglaterra y en otros sitios para mejorar las condiciones de Imran, pero aquí, en Pakistán, no estoy tan seguro”, admitió.
“Estoy hablando desde el corazón, como alguien que está preocupado por él como persona. Condenado o no condenado. En la cárcel o fuera de la cárcel. Tenemos que proteger su salud. No sabemos qué está pasando, el gobierno dice que su salud aparentemente está bien. Pero yo estoy preocupado. Le echo mucho de menos”.
Mientras Pakistán se prepara para un tercer Test que parece más un trámite que una oportunidad de redención, las palabras de Akram resuenan como algo más que una crítica puntual: suenan a advertencia sobre un sistema que se desmorona y a un llamado humano por uno de los iconos más grandes que ha dado el cricket del país.






