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Verstappen se prepara para la carrera en Madring: tercer puesto prometedor

Max Verstappen no ganó la clasificación en Madring, pero salió del sábado con algo casi igual de valioso: una dirección clara y la sensación de que Red Bull ha vuelto a encontrar un punto de apoyo tras un inicio de fin de semana incómodo.

El neerlandés no había pasado del quinto puesto en ninguna de las tres sesiones de libres en el nuevo trazado español, reconociendo el viernes que él y el equipo todavía estaban “poniéndose al día” vuelta a vuelta. El ritmo no terminaba de aparecer, el coche no entraba en la ventana adecuada y el Madring castigaba cada pequeño desajuste.

En clasificación, el guion cambió.

Verstappen se encendió en Q2 y marcó el mejor tiempo de la sesión. En Q3 no le alcanzó para la pole, pero sí para un sólido tercer puesto, solo por detrás del polesitter Lando Norris y del líder del campeonato, Kimi Antonelli. Vista la tendencia del fin de semana, el resultado supo a paso adelante.

“El coche estaba en una ventana bastante decente y para nosotros estar en el top 3 en clasificación es bueno. Podemos estar contentos con eso”, valoró el cuatro veces campeón del mundo, satisfecho pero lejos de la autocomplacencia.

Un déficit claro: el último sector y la gestión de energía

La vuelta no fue perfecta. Y Verstappen lo sabe. El margen está localizado y tiene nombre y apellido: el último sector del Madring.

“Creo que todavía hay margen para mejorar, especialmente en el sector final”, admitió. Ahí, donde se decide la vuelta, donde la tracción, la confianza y la entrega de potencia marcan la diferencia, Red Bull se encontró con un muro invisible: la estrategia de despliegue de energía.

“Es donde realmente estábamos sufriendo probablemente un poco demasiado con nuestra estrategia de despliegue”, explicó. No habló de décimas concretas, pero el mensaje fue nítido: el coche ha dado un paso, la base es competitiva, pero la gestión de la energía eléctrica no estuvo afinada en el tramo decisivo del circuito.

Para un piloto como Verstappen, que construye sus sábados sobre la precisión milimétrica, ese detalle pesa. Y se convierte en tarea prioritaria para las próximas citas.

Domingo de desgaste: la carrera se juega en los neumáticos

La clasificación, sin embargo, solo es el prólogo. El primer Gran Premio de Fórmula 1 en el Madring se presenta como una prueba larga, exigente y, sobre todo, abrasiva con los neumáticos.

Verstappen lo tiene claro: el domingo será una cuestión de cabeza fría y gestión perfecta.

“Puede ser una carrera larga, dura con los neumáticos, así que se tratará realmente de gestionarlos y de intentar extraer lo máximo de ellos y ver qué podemos hacer”, adelantó el piloto de 28 años.

No habló de remontadas épicas ni de promesas grandilocuentes. Habló de gestión, de ritmo, de extraer cada gota de rendimiento de un coche que ha pasado de estar perdido en los libres a ser una amenaza seria desde la segunda fila.

Tercero en la parrilla, con dos rivales directos por delante y un circuito nuevo que todavía guarda secretos, Verstappen afronta el domingo con una mezcla peligrosa para cualquiera que tenga aspiraciones al título: calma, claridad y la sensación de que lo peor del fin de semana ya ha pasado.