Verstappen cede su coche a Iwasa en Monza
Max Verstappen llegará al Gran Premio de Italia con un arranque de fin de semana algo distinto, pero lejos de cualquier drama: el tricampeón no se perderá la cita de Monza, solo cederá su coche en la primera sesión libre.
En FP1, el Red Bull RB22 llevará otro nombre en el costado: Ayumu Iwasa.
Iwasa toma el volante en el Templo de la Velocidad
Red Bull ha elegido al japonés de 25 años, uno de sus pilotos de reserva y desarrollo, para subirse al monoplaza en la sesión inaugural del viernes. Será una oportunidad clave para Iwasa, que podrá rodar con el coche de 2026 del equipo en el siempre exigente trazado italiano.
No hay lesión. No hay enfermedad. No hay sanción.
La decisión responde exclusivamente a la normativa de F1 que obliga a los equipos a dar rodaje a pilotos novatos en varias sesiones libres a lo largo de la temporada. El viernes, le toca a Verstappen ceder su asiento, mientras Iwasa suma kilómetros y experiencia al máximo nivel.
Una rotación, no un problema
El propio Verstappen anunció con antelación que entregaría su coche en FP1 para recuperarlo en FP2 y afrontar con normalidad el resto del fin de semana. Tendrá margen suficiente para afinar la puesta a punto de cara a la clasificación y la carrera.
En otras palabras: es gestión de programa, no un contratiempo deportivo.
Movimiento doble en la estructura Red Bull
No será el único cambio dentro del universo Red Bull en Monza.
Otro piloto del entorno de la marca de bebidas seguirá de baja: Hadjar continúa recuperándose de una lesión en la muñeca y volverá a quedar fuera de acción. En su lugar, Liam Lawson regresará al lado de Verstappen en Red Bull, mientras Yuki Tsunoda ocupará el sitio de Lawson en Racing Bulls.
Rotación interna, sí, pero con roles bien definidos para cada uno.
Verstappen llega herido… y exigente
El neerlandés aterriza en Monza con orgullo tocado tras su accidente en el Gran Premio de los Países Bajos. Ese golpe no solo dejó chispas en la grava; también encendió un mensaje claro hacia su equipo.
Verstappen ha pedido a Red Bull realismo con el ritmo del coche. Ni dejarse llevar por la victoria del año pasado en Monza, ni confiarse por inercia. El campeón quiere un análisis frío, sin triunfalismos, para un circuito donde la velocidad punta lo desnuda todo.
Cederá su asiento en FP1, sí. Pero cuando vuelva a subirse al RB22 en la tarde del viernes, la pregunta será otra: ¿bastará ese tiempo en pista para que, con “chip en el hombro” y expectativas rebajadas, vuelva a imponer su ley en el Templo de la Velocidad?






