US Open 2026: Ruido en la grada y caos en el público
El US Open 2026 lo tenía todo para ser recordado únicamente por el tenis. El torneo arrancó con un terremoto deportivo: Novak Djokovic, fuera en primera ronda. Un golpe histórico que abrió el cuadro masculino de par en par y dio alas a un desfile de historias de tapados que siguen vivos contra todo pronóstico.
En el cuadro femenino, las grandes estrellas han respondido. Las favoritas han impuesto jerarquía, han llenado las noches de Arthur Ashe Stadium de golpes imposibles y de ese nivel de tensión que solo se ve en los grandes. Sobre el cemento, el torneo está a la altura de su cartel.
El problema está en las gradas.
Influencers, ruido y un debate que se enciende
La organización decidió este año abrir aún más la puerta a las redes sociales. Invitó a influencers para amplificar el impacto del torneo, acercarlo a nuevos públicos y convertir cada jornada en un espectáculo también digital. La apuesta, sin embargo, ha salido cara en términos de imagen.
Algunos de esos invitados se han saltado el código no escrito del tenis: respeto, silencio, atención al juego. Comportamientos estridentes, falta de etiqueta y una sensación constante de que el contenido para redes pesaba más que el propio partido. La reacción no se hizo esperar. El debate sobre si el US Open debe seguir invitando a este tipo de perfiles se ha vuelto incendiario.
Pero reducir el problema solo a los influencers sería quedarse corto.
Arthur Ashe, ruido en plena noche
En uno de los partidos nocturnos en la pista central, Arthur Ashe Stadium, la situación se desbordó. Mientras el punto seguía en juego, el murmullo no bajaba. La grada sonaba como si se tratara de un partido de otro deporte. Voces altas, conversaciones, móviles, un zumbido constante que rompía el silencio tradicional del tenis.
Lo más llamativo llegó en el nivel inferior, el más cercano a la pista. Aficionados levantándose, caminando por los pasillos mientras la pelota volaba de un lado a otro de la red. Un movimiento continuo, un ir y venir impropio de un Grand Slam, y mucho menos durante el desarrollo del punto.
No era un momento puntual de distracción. Era una imagen repetida. Y un síntoma.
Cuando el público olvida el código del tenis
El tenis siempre ha vivido de un pacto tácito entre jugadores y público. Ruido entre puntos, silencio absoluto cuando empieza el intercambio. En este US Open, ese contrato parece haberse roto. Muchos aficionados, especialmente los más casuales, no terminan de entender que el juego exige concentración y que el ambiente debe acompasarse a ese nivel de exigencia.
Algo ha fallado en el control de la grada. No se trata solo de modales: es gestión. Falta de mensajes claros, de avisos firmes, de una presencia más visible de personal que marque límites. Si el ruido se normaliza, el respeto a los jugadores se diluye. Y con él, parte de la esencia del torneo.
La sensación que se extiende entre muchos seguidores es que el US Open 2026 ha sido brillante con la raqueta… y caótico con el público.
Cuando caiga la última bola del torneo, la organización no solo tendrá que revisar cuadros, estadísticas y audiencias. Tendrá que mirarse al espejo y decidir qué tipo de espectáculo quiere ofrecer: uno que respete el ADN del tenis o uno donde el ruido en la grada termine jugando más que los propios protagonistas en la pista.






