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Uefa contra Infantino: conflicto en el fútbol mundial

“Una gestión criminalmente negligente”.

“Un asombroso abandono del deber”.

“Un precio fraudulentamente fuera de mercado promovido por Infantino para su propio beneficio”.

Las frases no salen de una columna de opinión incendiaria, sino de los escritos legales que Uefa ha presentado en Estados Unidos contra el presidente de Fifa, Gianni Infantino, por el ya abortado plan Fifa Forward Enterprise (FFE), con el que se pretendía vender participaciones en competiciones a inversores privados.

Según Uefa, aquel proyecto tasó el Mundial con “un valor empresarial absurdamente bajo… que no fue producto de una subasta abierta y competitiva ni fue examinado por un tasador independiente”. Una operación, sostienen, que causó “un perjuicio directo y concreto… en detrimento de Fifa y de sus 211 miembros” y que se habría desarrollado “bajo un velo de secretismo”.

En los documentos judiciales se habla de “secuaces” y “co-conspiradores” de Infantino, y se incluye incluso un capítulo titulado “la historia perdurable de corrupción entre dirigentes de Fifa”. El objetivo: obtener acceso a pruebas y documentos en Estados Unidos para utilizarlos en un eventual litigio en Suiza contra el máximo dirigente del fútbol mundial.

El resultado es una guerra civil abierta en la cúspide del deporte más popular del planeta. Y no hay señales de tregua.

Del derrumbe del FFE al choque frontal

Desde que el plan FFE salió a la luz —y se vino abajo en cuestión de días— la tensión no ha dejado de crecer. Han aparecido comunicados demoledores de opositores a Infantino, respaldados por exjugadores, políticos y grupos de aficionados. También se filtraron acusaciones sobre una supuesta relación sentimental y un pago de indemnización a la presunta amante mientras él trabajaba en Uefa, extremos que Infantino ha calificado de “categóricamente falsos”.

Ahora el conflicto entra en una fase aún más peligrosa: la amenaza de acciones penales.

El giro tiene un matiz irónico. En plena tormenta, Infantino acaba de vivir probablemente su mejor semana desde que estalló el escándalo. El jueves recibió el respaldo matizado pero significativo de la poderosa Federación Saudí de Fútbol, que aseguró que “en este momento apoya los esfuerzos continuados de Gianni Infantino para restaurar la unidad”.

Uefa, por su parte, retiró la amenaza de boicotear competiciones de Fifa tras recibir garantías de que no se repetiría un esquema como el FFE. Ese paso se interpretó como una victoria política para Infantino, que se ha negado a dimitir pese a la presión de tres confederaciones y de otros actores relevantes.

Pero el aparente alivio duró poco. La noticia de que Uefa preparaba acciones legales de carácter penal fue vista como una escalada dramática. Un mensaje claro: no se rinde en su intento de desalojar a Infantino del poder.

Un plan bajo sospecha y un presidente en gira permanente

Infantino defendió en su día el FFE como una vía para desbloquear el potencial comercial de Fifa. Después pidió disculpas por “errores”. Desde entonces, ni él ni Fifa han querido pronunciarse sobre este nuevo capítulo, alegando que están centrados en la organización del Mundial sub-20 femenino, que arranca la próxima semana en Polonia.

Mientras tanto, el presidente sigue en movimiento. Tras pasar por República Dominicana y París el fin de semana pasado, difundió imágenes de una “maravillosa” visita a Vietnam. Una gira que ya se asemeja a una campaña global para reforzar apoyos.

Uefa, sin embargo, llevaba tiempo preparando el terreno. Hace casi un mes advirtió de posibles acciones legales y ordenó a Fifa conservar todo “material relevante” relacionado con el plan. Infantino difícilmente puede decir que le ha pillado por sorpresa.

El siguiente paso clave estará en manos de la justicia estadounidense. Uefa pide a los tribunales acceso a documentación vinculada al FFE. Reclama información a Fifa, a la firma de capital riesgo Thrive Capital —señalada como inversor principal del proyecto—, a su fundador Josh Kushner y al exjefe de Formula 1 Greg Maffei, descrito como “el principal asesor comercial” del acuerdo propuesto.

En el caso de Thrive y Kushner, los abogados de Uefa solicitan citaciones para “la producción de documentos y comunicaciones y para testimonio en declaración”. Kushner, hermano del yerno del presidente de Estados Unidos, no se ha pronunciado. Algunos expertos legales apuntan que podría intentar bloquear la citación alegando la necesidad de proteger la confidencialidad de sus negocios y futuras inversiones. Kushner acaba de acordar la compra de Los Angeles Lakers por un récord de 9.300 millones de libras.

Nadie sabe cuánto puede prolongarse este proceso ni si Uefa logrará las pruebas que necesita para demostrar que el Mundial fue deliberadamente infravalorado en unos 15.000 millones de libras. Tampoco está claro si finalmente presentará una denuncia penal en Suiza.

El muro suizo y el precedente Blatter–Platini

La incógnita mayor está en Suiza. ¿Llegaría la fiscalía a presentar cargos contra Infantino?

La historia invita a la cautela. En 2002, en un contexto de desunión similar, varios miembros del comité ejecutivo de Fifa interpusieron una denuncia penal contra el entonces presidente Sepp Blatter en Zúrich. La fiscalía no actuó y Blatter negó cualquier irregularidad. El año pasado, el largo intento de la Fiscalía General suiza de procesar a Blatter y al ex presidente de Uefa, Michel Platini, terminó con la absolución completa de ambos por cargos de corrupción.

“Lo que Uefa tiene que demostrar es que existe una base defendible para que se inicien actuaciones penales contra Infantino”, explica el prestigioso abogado deportivo Nick de Marco KC. “Si pueden demostrar eso… entonces deberían obtener la revelación de muchos documentos”.

Preguntado por las opciones de que el caso llegue a juicio, De Marco advierte: “Estamos muy lejos de eso; el primer paso es esta solicitud de revelación. Mi opinión es que la probabilidad de éxito en esa fase, que es muy importante, es alta, pero después la decisión corresponde al fiscal suizo, que deberá valorar esa información y decidir si hay caso. Eso llevará tiempo… pero creo que probablemente veremos la divulgación de documentos muy interesantes y que se arrojará más luz sobre este plan”.

Consciente de las dificultades, Uefa ha tratado de enmarcar la batalla en un terreno más amplio. Ha prometido “asegurar una reforma fundamental, restablecer límites adecuados a la autoridad presidencial y garantizar que Fifa vuelva a ser gobernada como una institución, no en torno a un individuo”. También exige “una revisión externa verdaderamente independiente del FFE”.

Poder, votos y una sucesión en el aire

Pese a la ofensiva europea, el mapa político sigue favoreciendo a Infantino. Mantiene apoyos sólidos en Sudamérica, África y partes de Asia. Ha sobrevivido a semanas de ataques frontales desde Nyon y, con ese colchón, muchos dan por hecho que seguirá en el cargo y buscará un cuarto mandato en primavera.

Uefa ya ha lanzado su advertencia: si se presenta, “se unirá a sus confederaciones asociadas para garantizar que las asociaciones miembro dispongan de una alternativa creíble, comprometida con la integridad, la rendición de cuentas, el desarrollo y un cambio institucional genuino”.

El problema es encontrar a esa figura de consenso. Un nombre capaz de unir a bloques que hoy desconfían abiertamente unos de otros.

“Tenemos cierta claridad sobre los cambios que son necesarios para modernizar la gobernanza del fútbol y hacer que funcione de manera responsable ante sus partes interesadas más importantes”, señaló la vicepresidenta de Uefa, Laura McAllister, en declaraciones a BBC Sport en Mónaco. “Queremos un candidato que defienda esa agenda y se comprometa con un proceso de reforma y cambio. Creo que hay muchos candidatos creíbles, pero tiene que ser alguien que pueda unir esa visión, con las credenciales, la credibilidad y el respaldo necesarios para impulsarla”.

McAllister insiste en la base del cambio: “Necesitamos que la propia gobernanza se asiente en principios como la transparencia, la independencia, el cuestionamiento crítico y la debida diligencia. Sabíamos que no sería un proceso sencillo ni un cambio de la noche a la mañana”.

El calendario aprieta. En octubre, Infantino se verá por fin cara a cara con algunos de sus opositores en la que promete ser una reunión de Consejo de Fifa altamente inflamable, la primera desde la rebelión por el FFE. En noviembre deberán presentarse las candidaturas presidenciales. En marzo está prevista una elección que, si Infantino decide competir, puede marcar el rumbo del fútbol mundial durante la próxima década.

Hasta entonces, el deporte que presume de unir al planeta seguirá atrapado en una trama de sospechas, maniobras y luchas de poder. La pregunta ya no es solo quién gobernará Fifa, sino si el fútbol será capaz de salir de esta crisis con unas reglas de juego más limpias que las que lo llevaron hasta aquí.