Tyson Fury apunta a Usyk mientras se complica el duelo con Joshua
Tyson Fury no sabe esperar en silencio. Mientras el esperado combate contra Anthony Joshua sigue atascado en los despachos, el campeón británico ha decidido mover el tablero a su manera: a gritos, por redes sociales y señalando directamente a Oleksandr Usyk.
El choque total británico entre Fury y Joshua está firmado sobre el papel. Ambos han rubricado contratos individuales para pelear en noviembre. El problema no está en los guantes, sino en el mapa. La sede se ha convertido en el gran obstáculo: los organizadores presionan para llevar la velada a Estados Unidos, mientras Joshua mantiene su preferencia por Wembley Stadium, el gran templo del boxeo inglés. Esa disputa ha frenado el anuncio oficial y ha abierto la puerta a la impaciencia de Fury.
En un vídeo cargado de insultos publicado en Instagram, el autoproclamado “Gypsy King” acusó a Joshua de echarse atrás. Según Fury, su rival no está cumpliendo con el compromiso, y eso, asegura, le obliga a mirar a otro lado.
“Esto solo me llevará a una pelea con Oleksandr Usyk”, lanzó Fury, girando el foco hacia el ucraniano.
El británico fue más allá, dirigiéndose a Usyk no solo como posible rival, sino como figura clave en el entorno de Joshua: “Oleksandr, tú eres su entrenador y su sensei y sabes que es débil de mente… y que nunca pelearía con el Gypsy King, cosa que tú has tenido las agallas de hacer dos veces”.
Fury reconoció las decisiones de los jueces en su contra en su último cruce con Usyk: “Te llevaste las decisiones la última vez, justo para ti”. Sin rencor aparente, pero con la competitividad a flor de piel, le lanzó una invitación directa: “Buena suerte para ti, hagámoslo otra vez. Volvamos a hacerlo en noviembre”.
La presión quedó servida con un ultimátum que sonó a desafío y a estrategia a partes iguales: “La pelota está ahora en tu tejado… ¿quieres pelear conmigo este año, 2026, o lo dejas? Dímelo porque ahora estoy buscando un nuevo oponente”.
Fury dibuja así un escenario incómodo para todos. Señala a Joshua como responsable del bloqueo, empuja a los promotores a acelerar la sede del combate y, al mismo tiempo, tienta a Usyk con una tercera batalla en noviembre. El mensaje es claro: el campeón no piensa quedarse quieto esperando una fecha.
La pregunta ya no es solo dónde se celebrará el Fury–Joshua. La duda real es otra: ¿quién se atreverá a dejar pasar esta llamada pública del “Gypsy King” sin subir al ring?






