Tsitsipas sobre la suspensión de Kyrgios: No fue sorpresa
Stefanos Tsitsipas no se anduvo con rodeos. Preguntado en Nueva York por la suspensión de Nick Kyrgios por consumo de drogas, el griego dejó claro que la noticia, para él, no tuvo nada de inesperado.
El australiano fue sancionado a principios de mes después de revelar que dio positivo por cocaína en junio, durante una estancia en España para disputar un torneo de exhibición. Se enfrenta a una posible inhabilitación de hasta cuatro años, aunque en el circuito se da por hecho que el castigo final será más leve.
Tsitsipas, que venía de tumbar al décimo cabeza de serie Arthur Fils en la primera ronda del US Open, escuchó el nombre de Kyrgios en la sala de prensa y cambió el tono. Ni sorpresa, ni diplomacia.
“Para ser completamente honesto, yo lo sabía antes del anuncio. Yo lo sabía”, reconoció. Sin adornos. Sin intentar rebajar el impacto de sus palabras.
El griego explicó que la sanción solo confirmó algo que ya circulaba en los pasillos del circuito. “¿Qué puedo decirte? Solo voy a decirte la verdad. Sabía todo esto antes de que se hiciera cualquier anuncio y, cuando lo vi en redes sociales, pensé: ‘Aquí vamos’. En cierto modo lo esperaba, para ser honesto”.
La relación entre ambos viene cargada desde hace tiempo. Su punto más caliente llegó en Wimbledon 2022, en aquel partido encendido en el que Kyrgios avanzó camino de su única final de Grand Slam. Tsitsipas respondió entonces con rabia: dirigió un par de golpes directamente al cuerpo del australiano, lanzó una pelota hacia la grada de forma intencionada y, ya en la sala de prensa, le calificó de “bully”.
Desde aquel verano, la trayectoria de Kyrgios se ha visto marcada por las lesiones y las ausencias. Cuando se hizo pública su suspensión, el propio jugador habló de sentirse “desamparado y solo”, aunque admitió que “nada de eso justifica lo que hice”. El contexto personal no suavizó la impresión de Tsitsipas.
“Sabía que esas cosas estaban ocurriendo lejos de las pistas de tenis. Eso sí te lo puedo decir”, apuntó el ex número tres del mundo. No dio detalles, pero sí dejó claro que no piensa proteger a nadie.
“No voy a intentar encubrir a alguien sobre el que conozco la verdad. Me considero una buena persona con todo el mundo, pero estos eran comportamientos que yo escuchaba personalmente en el circuito y que otras personas, en ese mismo entorno, me comentaban”.
El rumor, al final, se convirtió en expediente disciplinario. Para Tsitsipas, solo era cuestión de tiempo. “Cuando lo vi, fue como: ‘Bueno, bastante esperado, para ser honesto’. Me sorprende que haya llegado tan tarde, eso sí”.
En un vestuario donde casi todo se sabe antes de que salga a la luz, el caso Kyrgios vuelve a abrir una pregunta incómoda para el tenis: cuánto puede soportar el talento cuando el ruido fuera de la pista nunca se apaga.






