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Trinity Rodman y Ben Shelton: Una noche de apoyo en el US Open

Trinity Rodman está en la casa. La figura del Washington Spirit y de la selección femenina de Estados Unidos se dejó ver de nuevo en las gradas del US Open, esta vez para apoyar a su novio, Ben Shelton, en la semifinal del viernes 11 de septiembre ante Frances Tiafoe.

No es una postal nueva en Nueva York. Rodman ya había estado en varios partidos de Shelton durante el torneo, incluida la épica victoria en cuartos de final ante Carlos Alcaraz, un duelo maratónico que se cerró pasadas las 3:30 de la madrugada, hora del Este. Aquella noche, Shelton se ganó al público; Rodman, con su presencia constante, dejó claro que no está allí por casualidad.

Ahora el premio es todavía mayor. Shelton se mide con Tiafoe en una semifinal con sabor plenamente estadounidense y con un botín enorme: el ganador se enfrentará al número 1 Alexander Zverev en la final individual masculina del domingo 13 de septiembre. Un escenario que cambia carreras.

Los dos persiguen el mismo sueño: levantar su primer título de Grand Slam. En el cara a cara, la balanza se inclina del lado de Shelton, que domina la serie 3-1. Su triunfo más reciente llegó hace un año en Washington D. C., también sobre pista dura. Tiafoe, sin embargo, sabe lo que es tumbarlo en Flushing Meadows: ganó su único enfrentamiento previo en este torneo, en la tercera ronda de 2024.

La historia deportiva se cruza con la personal. Si Shelton avanza a la final, es muy probable que Rodman no pueda estar en el estadio: el Washington Spirit tiene programado un partido en casa una hora antes del inicio del duelo por el título del US Open. El calendario aprieta y no perdona, ni siquiera a una de las parejas más visibles del deporte estadounidense.

Shelton y Rodman hicieron pública su relación en marzo de 2025 y, desde entonces, se han instalado en el escaparate como una auténtica “power couple” del deporte en Estados Unidos. Ella ha aparecido en numerosas citas clave del tenista; él ha devuelto el gesto en partidos de la USWNT y del Spirit, un intercambio constante de apoyo entre dos agendas que rara vez se alinean.

Rodman no esconde lo complejo que resulta encajar dos vidas de élite. Lo explicó en una entrevista con USA TODAY Sports, donde admitió que la distancia y los viajes forman parte del paquete: es duro, casi no se ven, pero han aprendido a convivir con ello. Para ella, la clave está en que ambos entienden los ritmos del otro: cuándo hace falta un consejo, cuándo es mejor el silencio, cuándo pesa más el cansancio que la euforia de un triunfo.

También subrayó algo que los define: la importancia de seguir siendo individuos, de no “fusionarse” hasta perderse. Apoyarse, sí. Confundirse, no. Dos carreras, dos caminos, una misma dirección.

Esta noche, en Nueva York, la ecuación es simple: Ben Shelton se juega una final de Grand Slam; Trinity Rodman, desde la grada, acompaña otra vez ese salto. Si el siguiente paso lo lleva al domingo, el ruido del Arthur Ashe podría coincidir con el de un estadio de la NWSL. Dos mundos en paralelo, una pareja en el centro. Y una pregunta en el aire: ¿cuánto más pueden crecer, cada uno por su lado, sin dejar de empujarse juntos hacia la cima?