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Tribunal Internacional de Apelación defiende fallo de Mónaco tras críticas de Briatore

El eco del Gran Premio de Mónaco sigue retumbando mucho más allá del Principado. Esta vez, no por una maniobra polémica en pista, sino por un ataque frontal al corazón del sistema judicial del automovilismo. Flavio Briatore encendió la mecha; el Tribunal Internacional de Apelación (ICA) respondió con un comunicado tan firme como detallado.

Todo arranca con Pierre Gasly. En Mónaco, el piloto de Alpine fue uno de varios sancionados por exceso de velocidad en el pitlane. Aquella decisión le costó, inicialmente, el podio. Alpine activó el derecho de revisión y logró que los comisarios anularan las penalizaciones del francés, al considerar que se habían aplicado de forma incorrecta.

Ahí no terminó nada. Ahí empezó todo.

McLaren y Red Bull acudieron al ICA para impugnar la decisión que había salvado a Gasly. Su argumento era claro: otros pilotos habían cumplido sus sanciones en carrera y no podían ya recuperar lo perdido, mientras el francés sí quedaba liberado del castigo. El Tribunal Internacional de Apelación escuchó, deliberó y dio la razón a los apelantes. Las penalizaciones de Gasly fueron restablecidas, para disgusto del piloto y de un Alpine ya bajo presión deportiva.

La reacción de Briatore no se hizo esperar. Durante el Gran Premio de Italia, el máximo responsable de Alpine desató una diatriba explosiva en la sala de prensa, cuestionando la imparcialidad del panel de jueces. Apuntó directamente a uno de ellos: Filippo Marchino.

El italiano sostuvo que Marchino tenía vínculos con McLaren, lo que, a su juicio, contaminaba la independencia del tribunal. Su acusación se apoyaba en dos hechos concretos. Primero, el paso de Marchino como director ejecutivo de la One Drop Foundation, una organización benéfica creada por el empresario de Cirque du Soleil, Guy Laliberté. En esa etapa, la fundación recibió varios coches de carretera de McLaren, donados por el fallecido accionista del equipo, Mansour Ojjeh, para ser subastados con fines solidarios. Segundo, la presencia de Marchino como ponente en un evento de McLaren Special Operations en Beverly Hills en 2018, acto ligado a la división de automóviles, no al equipo de Fórmula 1.

Briatore conectó esos puntos y levantó la sospecha. El ICA, consciente del impacto público de esas palabras, decidió contestar.

En su comunicado, el Tribunal Internacional de Apelación recordó, de entrada, su posición: es la máxima instancia en materia deportiva del motor y opera de forma independiente a la FIA, aunque bajo su paraguas institucional. Y defendió sin titubeos la forma en que se eligió el panel que revisó el caso de Mónaco, identificado como ICA-2026-06-07-08-09.

El mensaje fue directo: la designación de los jueces se hizo “de acuerdo con los procedimientos judiciales aplicables y la práctica habitual”, inspirados —señaló el propio tribunal— en estándares de referencia como las directrices de la IBA sobre conflictos de interés en arbitraje internacional. No hubo improvisación. Ni, según el ICA, grietas en el proceso.

El tribunal subrayó que todos sus jueces son elegidos por las Asambleas Generales de la FIA, y que algunos acceden al cargo a propuesta de un grupo de al menos cinco equipos de Fórmula 1, tal y como marcan los estatutos. Una vez dentro, están sujetos a estrictas normas de independencia y confidencialidad, deben presentar cada año una declaración de intereses ante el responsable de cumplimiento de la FIA y firmar, caso por caso, una declaración específica de independencia, teniendo en cuenta el asunto y las partes implicadas. Esa declaración, recalcó el ICA, se notifica a los propios equipos.

Hay otro punto clave: nadie levantó la mano a tiempo. Según el comunicado, al inicio y al final de la audiencia, las partes fueron invitadas a plantear cualquier cuestión sobre el desarrollo del procedimiento o sobre la composición del tribunal. No hubo objeciones. Tampoco durante la vista se registró protesta alguna sobre la forma en que el tribunal interrogó a los testigos o condujo la sesión.

El ICA aprovechó, además, para defender un principio que considera central: la diversidad en sus paneles. La mezcla de jueces de distintos entornos culturales y geográficos, sostiene, enriquece el debate interno, incorpora tradiciones jurídicas variadas y refuerza la percepción de justicia, independencia y credibilidad del proceso. No es un detalle cosmético; es parte de su arquitectura.

El tribunal admitió que cualquier decisión judicial deja margen para interpretaciones y críticas sobre su contenido jurídico. Eso, dijo, forma parte del juego y es aceptado por los propios jueces. Lo que no está dispuesto a poner en duda es la integridad de quienes firman las resoluciones ni la solidez del procedimiento que las sostiene.

Mientras Alpine digiere la vuelta a escena de las sanciones de Gasly y Briatore eleva el pulso político, el ICA traza una línea roja: se puede discutir el fallo, no la limpieza del tribunal. La batalla deportiva seguirá en la pista; la institucional, en los despachos. Y en un campeonato tan tenso como el actual, cada decisión, cada apelación y cada palabra pública empiezan a pesar tanto como una décima en la clasificación.