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Tottenham arrasa con 5-1 y destaca a Mikey Moore y Savio

Tottenham tardó en abrir la lata, pero cuando lo hizo convirtió la noche en un desfile. Se marchó al descanso con un 2-0 cómodo, forjado en apenas tres minutos justo antes del entretiempo, y terminó aplastando hasta el 5-0 antes del tanto del honor visitante en el tramo final.

El partido cambió cuando Mikey Moore decidió que ya era suficiente paciencia.

Mikey Moore enciende el partido

Hasta el primer gol, el choque tenía ese aire espeso de pretemporada tardía: posesión, buenas intenciones, pocas heridas. Entonces apareció Mikey Moore. Control, recorte, potencia en las piernas y una definición que rompió el guion. Golazo para abrir el marcador y, de paso, el grifo del fútbol de Spurs.

A partir de ahí jugó como si le hubieran quitado un peso de encima. Fuerte al choque, pegado al balón como si fuera suyo por derecho, encarando y obligando a los defensas a tomar decisiones incómodas. Cada vez que tocaba la pelota, el estadio se levantaba un poco más del asiento.

El golpe psicológico fue doble. Charlton apenas tuvo tiempo de asumir el 1-0 cuando Dominic Solanke se giró en el área y firmó el 2-0 con una maniobra de delantero que sabe que este entrenador confía en él.

Solanke pide el ‘9’ para sí

El tanto de Solanke llegó en el momento perfecto: justo antes del descanso, cuando el rival empezaba a creer que podía irse vivo al vestuario. Control orientado, giro elegante y definición limpia. Un gesto de nueve titular.

Durante todo el encuentro, Solanke se ofreció entre líneas, protegió el balón de espaldas, arrancó faltas y dio aire a sus compañeros. No todo se midió en remates. Su influencia se notó cada vez que bajaba a recibir y fijaba centrales. Si la cuestión es quién debe ser la referencia ofensiva cuando esté al cien por cien, la respuesta se está escribiendo sola.

El mando desde atrás y el músculo del medio

Por detrás, la estructura funcionó con una serenidad que explica el dominio. Jan Paul van Hecke marcó el ritmo desde la zaga: apenas seis pases fallados de 96 intentos y un caudal constante de envíos al último tercio. No se limitó a sacar el balón; lo dirigió, como un central que entiende que el primer pase puede ser el inicio de una ocasión.

A su lado, Ben Davies vivió una noche tranquila en defensa y terminó sumándose a la fiesta en ataque, aunque de la forma más fortuita posible: un disparo de Savio rebotó en él y se convirtió en el 5-0. No fue el gol soñado, pero sí el retrato de la avalancha que ya era Tottenham a esas alturas.

En los costados, Archie Gray trabajó sin descanso para acompañar a Moore, aunque le faltó precisión en el último pase y se le vio algo prudente en los duelos directos con Millenic Alli. Destiny Udogie, en su primera titularidad de la temporada, aprovechó los minutos para sumar kilómetros, entrar en contacto y recordar que su agresividad ofensiva será un arma importante cuando recupere todo el ritmo.

En la sala de máquinas, Rodrigo Bentancur empezó algo acelerado, con un par de acciones imprecisas, pero terminó imponiendo su jerarquía. A medida que Spurs se adueñó de la posesión, el uruguayo se hizo grande: firme al choque, seguro recibiendo bajo presión, ganando metros y tiempos.

Lucas Bergvall, muy señalado tras su actuación ante Brentford, respondió con una versión más suelta, más confiada con balón. No fue la figura del partido, pero sí un paso necesario para reconstruir sensaciones.

Mateus Fernandes y el balón parado que rompe partidos

El nuevo fichaje de 85 millones, Mateus Fernandes, dejó destellos de por qué el club invirtió tanto en él. Cuando se soltó, giró sobre sí mismo para salir de la presión con una naturalidad que desarma rivales y dio conducción vertical por el centro del campo.

Su huella quedó grabada en el 3-0: falta lateral, toque sutil, balón flotado con precisión milimétrica y aparición de Kevin Danso, recién ingresado, para cabecear a la red en su primer contacto con la pelota. Gol, golpe en la cabeza en la misma acción y la sensación de que incluso las jugadas a balón parado empiezan a tener firma propia.

Danso, eso sí, se marchará con una pequeña espina: no pudo mantener el arco a cero hasta el final.

Savio, impacto inmediato y mensaje claro

El otro gran nombre propio de la noche fue Savio. Entró al campo entre una ovación atronadora y respondió como se espera de un fichaje de 85 millones: con determinación.

Su primer gol con la camiseta de Spurs llegó con un disparo raso y potente desde la frontal, directo, sin contemplaciones. Un lanzamiento que no solo amplió el marcador, también pareció soltarle la ansiedad del debutante caro. El estadio entendió el momento y lo celebró como algo más que un simple 4-0.

Poco después, otra acción suya acabó en el tanto de Davies, tras rebotar su disparo en el galés. No subió a su cuenta, pero sí a la de su influencia. Dos jugadas, dos goles generados. De Zerbi había pedido más “producto final” del brasileño. La respuesta llegó en una sola noche.

Profundidad y variantes

El regreso de Pedro Porro añade una capa distinta al ataque. Su entrada cambió el perfil del carril derecho: más agresividad ofensiva, más centros, más amenaza. Después del esfuerzo de Gray, el técnico sabe que tiene en Porro una vía de escape distinta cuando el partido pide algo más vertical.

En ataque, Mathys Tel participó mucho, se asoció, buscó espacios, pero se quedó sin premio. En una goleada así, a un delantero le duele no aparecer en el marcador, aunque su peso en el juego fue evidente.

En la portería, Antonin Kinsky firmó dos paradas de mérito, una en cada tiempo. Había hecho lo más difícil, sostener la concentración en un duelo completamente inclinado, pero el tanto tardío de Jones le negó el premio del arco imbatido. Un borrón pequeño en una noche muy plácida.

Un aviso de lo que viene

Tottenham no solo goleó. Marcó territorio. Vio cómo su joya Mikey Moore se soltaba, cómo Solanke reclamaba galones, cómo Savio se presentaba a lo grande y cómo piezas como Mateus Fernandes, van Hecke o Bentancur empezaban a encajar en un engranaje que apunta alto.

Si este es solo el inicio, la verdadera pregunta no es hasta dónde puede llegar este equipo, sino quién va a querer enfrentarse a ellos cuando todo este talento esté a pleno rendimiento.

Tottenham arrasa con 5-1 y destaca a Mikey Moore y Savio