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La tormenta tras el empate de Nikita Tszyu

La noche dejó golpes, drama y un veredicto que encendió a medio boxeo australiano. El eliminatorio mundial IBF del peso superwélter entre Nikita Tszyu y Ben Mahoney prometía respuestas y terminó abriendo un incendio. Un combate vibrante, de ida y vuelta, entre dos invictos… resuelto en un empate dividido que nadie salió dispuesto a digerir en silencio.

Las tarjetas lo dijeron todo sobre el caos. Phillip Holliday, juez veterano y ex vencedor de Jeff Fenech, vio a Tszyu ganar 117-111, nueve asaltos a tres para el favorito de las casas de apuestas. Sabrina Kerr lo tuvo al revés: 115-113 para Mahoney. El tercero, Carl Zappia, firmó un 114-114. Tres miradas, tres peleas distintas sobre el mismo ring.

La grada, claramente inclinada hacia Mahoney, explotó en abucheos. El local había aguantado fuego pesado en los asaltos centrales, cerró más fuerte y dejó el rostro de Tszyu visiblemente castigado. Esa imagen chocaba con el 117-111 como un gancho al hígado.

En el ring, el drama subió otro escalón. Tszyu, aún con la adrenalina disparada, admitió ante el micrófono que Mahoney había sido “el mejor boxeador” de la noche. Al costado, el jefe de No Limit, George Rose, perdió la calma ante comentarios procedentes de la esquina de Mahoney y lanzó una frase que encendió más la pólvora: dijo que quería “abofetear a alguien” y retó a cualquiera que estuviera abucheando a “salir al frente y arreglarlo”.

Minutos después, el tono cambió. En la conferencia de prensa, Tszyu matizó sus palabras. No era una concesión técnica, explicó, sino la frustración por no haber sido más clínico, más contundente cuando tuvo al rival tocado.

Pero el incendio ya estaba declarado.

Mahoney, otra vez señalado por las tarjetas en un evento de No Limit —su anterior combate con la promotora también terminó en un empate polémico—, habló con el corazón en la mano. Reconoció el respeto por Tszyu y su equipo, pero dejó claro que la confianza en el entorno se había roto.

“Vamos a tener que mirar nuestras opciones para la revancha; estoy abierto, pero seguro que no va a ser en otra velada de No Limit”, lanzó el australiano, visiblemente afectado. Luego recordó el peaje personal: “Los atletas se juegan la vida en esto. Acabo de tener un bebé y he estado en el gimnasio ocho de las 14 semanas de su vida”.

Su promotor, Mick Francis, que compite directamente con No Limit y maneja a nombres como Jai Opetaia y Justis Huni, fue todavía más directo. Anunció que pedirá una revisión oficial de la tarjeta de Holliday. “Phil Holliday, no sé qué estaba viendo… esas puntuaciones estaban muy desfasadas y voy a hacer una consulta oficial porque eso no está bien”, sentenció. Y advirtió que “esto no se ha terminado”.

En la sala de prensa no apareció George Rose. En su lugar, su hermano y cofundador Matt Rose, junto al mánager de Tszyu, Glen Jennings, dieron la cara por la promotora y por su boxeador. Matt admitió que hubo “un par de comentarios en el ring” que encendieron a George, pero lejos de rehuir la polémica, abrió la puerta a que se revise el fallo.

“Estaría encantado de que lo impugnen porque no creo que la tarjeta de 115-113 sea correcta en absoluto”, dijo Rose. Su lectura es clara: si se corrige esa puntuación, Tszyu ganaría el combate. “Y eso significaría que Nikita gana la pelea. Pero aceptaremos el empate. Al final del día, no voy a quejarme del 115-113. Esa es la decisión que tomaron y así lo vieron”.

El discurso cambia cuando se menciona la amenaza de Mahoney de no volver a subirse a un ring bajo la bandera de No Limit. Ahí Matt Rose se endurece. “¿Qué, va a ser en una velada de Tasman delante de 200 personas?”, disparó, con evidente ironía. “¿Quién la organizaría entonces? Por favor, no intenten menospreciar lo que hacemos en este deporte. Los shows que montamos son los mejores del país. Si la gente va a criticar el arbitraje, no tiene absolutamente nada que ver con nosotros”.

Esa es la línea roja que No Limit defiende: la promotora se desmarca por completo de las tarjetas. Rose recuerda que su empresa tiene los derechos de emisión en exclusiva con Fox Sports y Main Event para los grandes eventos en Australia, y que su negocio depende precisamente de la credibilidad del producto. Para ellos, el foco de la crítica debe apuntar a los jueces, no a la organización.

Mientras Mahoney y Francis preparan papeles para su reclamación y sopesan si merece la pena una revancha en otro escenario, No Limit se aferra a la idea de que una revisión sólo reforzaría la posición de Tszyu. Un empate que ya está escrito en el récord de ambos, pero que nadie parece dispuesto a dejar en paz.

La noche que debía coronar a un aspirante claro al título mundial IBF dejó, en cambio, una pregunta abierta: ¿quién se atreverá a cerrar este capítulo… y bajo qué bandera promotora se escribirá el siguiente asalto?