Thea Frodin: De Doble de Serena Williams a su Debut en el US Open
De doble de Serena en Hollywood a su gran noche en Nueva York
Hace cinco años, Thea Frodin imitaba los golpes de Serena Williams bajo los focos de un rodaje. Hoy, con 17 años, se prepara para probarse a sí misma en el mismo escenario que convirtió en leyenda a su ídolo: el US Open.
Entonces tenía 12 años y una misión muy concreta: ser el cuerpo tenístico de la actriz que interpretaba a la joven Serena en la película nominada al Oscar King Richard. Durante seis meses, varias veces por semana, se plantó en la pista junto a Will Smith, encargado de dar vida a Richard Williams, el padre de Serena y Venus. Tenía que moverse como Serena, golpear como Serena, respirar tenis como Serena.
“Poder interpretar a alguien a quien había admirado toda mi vida fue algo súper especial”, contó a la web de la WTA. “Estaba honrada. Era una de las jugadoras en las que más me fijaba cuando empecé a jugar. Es una inspiración enorme para mí”.
De la ficción al Arthur Ashe
Aquella experiencia dejó algo más que anécdotas de rodaje. Frodin, ahora número 580 del mundo, se acostumbró tanto a copiar los gestos de una campeona de 23 títulos de Grand Slam que, al terminar la película, sus entrenadores tuvieron que intervenir.
“Después de terminar el rodaje, me había acostumbrado a sus golpes”, explicó a la web del US Open. “Mis entrenadores estaban un poco frustrados porque de forma natural empecé a pegar como ella. Se me pegó el revés de Serena, pero intenté lo máximo posible volver a mis golpes”.
En el set, Smith también dejó huella. La joven recuerda al ganador del Oscar llegando con agua caliente para combatir el frío y la lluvia en las jornadas interminables de filmación al aire libre. Detalles pequeños, pero imborrables para una adolescente que vivía un sueño doble: cine y tenis.
Ahora el escenario cambia. No hay cámaras de cine, pero sí miles de móviles en las gradas. No hay director, pero sí juez de silla. No hay toma dos.
Debut y Everest: Rybakina
Frodin hará su debut en el cuadro principal individual del Grand Slam de casa, el mismo torneo en el que este año Serena y Venus volverán a compartir pista, esta vez en dobles. El guiño del destino no se detiene ahí: su primera rival será la número dos del mundo, Elena Rybakina, campeona de dos grandes y vigente reina del Abierto de Australia.
Un estreno sin red de seguridad.
“Estoy intentando mantenerme en el momento tanto como sea posible”, aseguró. “Es una oportunidad enorme para disfrutar, divertirme y ver de qué soy capaz. La atmósfera, lo ruidoso que será el público… siento que encajo bien en ese ambiente”.
Rybakina llega como una de las grandes favoritas al título. Frodin, como una desconocida para el gran público, pero con una historia que ya ha pasado por Hollywood. El contraste no puede ser mayor: una consolidada en la élite, la otra aún dando sus primeros pasos en el circuito profesional.
Lo que no cambia es el escenario. La pista, la bola, la red. Y un estadio que suele abrazar con entusiasmo a las jugadoras locales, sobre todo cuando se atreven a desafiar la lógica del ranking.
De imitar a crear
En su etapa como doble de Serena, Frodin aprendió a replicar una mecánica casi imposible: la potencia del servicio, la agresividad del primer golpe, la intensidad en cada paso. Lo interiorizó tanto que su propio tenis se desdibujó por momentos. El reto, desde entonces, ha sido el contrario: dejar de ser copia para convertirse en autora.
Ahora le toca escribir por sí misma. Sin guion, sin marca en el suelo que indique dónde colocarse para la siguiente escena. Solo con su raqueta, su juego y un apellido que, hasta hoy, apenas sonaba fuera de los círculos más atentos al tenis base estadounidense.
La noche del debut dirá si esta historia se queda en un bonito cruce entre cine y deporte o si, en unos años, habrá que recordar que aquella chica que imitó a Serena en la gran pantalla empezó a forjar su propio camino justo aquí, en Nueva York, contra una de las mejores del mundo.






