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Terremoto en Lancashire: Mark Chilton y David Thorley se van del club

El viejo orden se rompe en Lancashire. Mark Chilton, una de las figuras más reconocibles del club en este siglo, dejará su cargo como director de rendimiento de cricket tras más de dos décadas vinculado a la rosa roja. También se va David Thorley, responsable del cricket femenino, en plena reestructuración interna de la entidad.

No es un movimiento menor. Es un cambio de era.

Chilton, un capitán convertido en directivo que cierra el ciclo

Chilton no es un nombre cualquiera en Lancashire. Excapitán del equipo, formaba parte del cuerpo técnico desde 2014 y asumió el rol de director de rendimiento en 2021. Ha visto el vestuario desde todos los ángulos: como jugador, como entrenador, como responsable de la estructura deportiva.

Su salida llega en el peor momento deportivo reciente del club. La campaña de 2026 en el County Championship ha sido un golpe directo al orgullo de Lancashire. Con un solo partido por disputarse, el equipo es séptimo en la Division Two y encara la posibilidad real de terminar colista si los resultados le son adversos. Sería el peor final de siempre en el campeonato.

Para un club que se define por su tradición y su peso histórico en el cricket de condados, la tabla habla más alto que cualquier discurso.

Thorley, éxitos recientes y un desplome inesperado

En paralelo, también se confirma la marcha de David Thorley, director de cricket femenino desde 2020. Su etapa ha coincidido con una transformación profunda: el paso de un modelo regional a una estructura plenamente de condado en el juego femenino.

En ese periodo, Lancashire levantó dos trofeos importantes en 2025: la One-Day Cup y la T20 County Cup. Un doblete que parecía señalar el camino de un proyecto sólido, ambicioso, moderno.

Este año, la realidad ha sido muy distinta. El equipo femenino terminó en el último puesto de la tabla en el T20 Blast y se quedó fuera de las rondas eliminatorias de la One-Day Cup. De pelear por títulos a mirar la competición desde abajo en solo una temporada. El contraste es brutal y ha acelerado la sensación de que algo estructural debía cambiar.

Un club herido que busca reacción

El director ejecutivo, Daniel Gidney, puso palabras oficiales a un momento incómodo para cualquier institución grande. “Todos compartimos la ambición de ver a nuestros equipos de Lancashire ganar partidos, avanzar en las competiciones y competir por trofeos”, declaró al sitio web del club.

Gidney fue claro sobre el eje del proyecto masculino: el County Championship sigue siendo el corazón de la visión deportiva. En cuanto al equipo femenino, el objetivo declarado es mantenerse de forma constante en la pelea por los grandes títulos.

En ese contexto, los resultados de 2026 han desentonado con el discurso. Y los cambios en los despachos son la primera consecuencia visible.

El propio Gidney agradeció públicamente a Chilton “por su larga asociación con la Red Rose” y a Thorley por liderar al equipo femenino “en un periodo tan transformador”, subrayando su compromiso con el club y deseándoles suerte en el futuro.

Palabras de cortesía, sí, pero también el cierre formal de una etapa en la que Lancashire ha mezclado momentos de gloria reciente con una caída abrupta en el rendimiento.

Queda ahora la gran incógnita: quién tomará el timón en ambos frentes y si la reestructuración será suficiente para devolver a la rosa roja al lugar que siente que le pertenece en el cricket de condados. Porque la próxima temporada no admitirá excusas.