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Swiatek avanza en el US Open con autoridad

NUEVA YORK — Noche de lujo en un escenario íntimo. Iga Swiatek, número 8 del mundo, ofreció una exhibición compacta y sin sobresaltos en el Grandstand para meterse en la tercera ronda del US Open. Al otro lado de la red, la argentina Nadia Podoroska, que llegaba con buenas sensaciones tras superar a Simona Waltert en tres sets. El marcador final fue contundente: 6-3, 6-2 en poco más de una hora.

Se reencontraban seis años después de aquella semifinal de Roland Garros. El contexto era otro, la jerarquía también. Swiatek mandó desde el primer intercambio y no soltó el control en ningún momento.

Su servicio marcó la diferencia. La polaca colocó el 79% de primeros saques y ganó el 78% de esos puntos. Un muro. No concedió ni una sola rotura en todo el partido, blindando cada turno de saque con una mezcla de precisión y peso de bola que dejó a Podoroska sin respuestas reales.

La única rendija apareció al final del primer set. Con 5-2 abajo, Podoroska sostuvo su saque y se acercó 5-3. Acto seguido, se lanzó a por el quiebre y dispuso de tres oportunidades para meterse de lleno en el parcial. Ahí emergió la versión campeona de Swiatek: dos saques que no volvieron, pulso firme para llevar el juego a deuce y paciencia para superar otras dos igualdades. En su segundo punto de set, el revés de Podoroska se marchó apenas ancho. Primer golpe psicológico del duelo.

A partir de ahí, la historia se inclinó definitivamente. El segundo set ya no tuvo la misma tensión. Swiatek aceleró, se colocó 5-1 con una superioridad evidente en el intercambio inicial y en la devolución, y cerró el partido con una estocada a la altura del espectáculo: un revés cruzado impecable, inalcanzable para la argentina.

El resultado fue abultado, pero el rendimiento de Podoroska tuvo mérito. Firmó 11 golpes ganadores por solo 12 errores no forzados, números más que respetables ante una top-10. Swiatek se movió en registros similares —14 ganadores y 13 errores—, pero la diferencia estuvo en los momentos clave: el saque, la devolución agresiva y las subidas a la red le permitieron jugar siempre con margen, siempre por delante.

Sin estridencias, sin necesidad de alardes, Swiatek dejó una actuación de manual: eficiente, madura y con la sensación constante de tener una marcha más disponible si el partido lo exigía.

La polaca ya está en tercera ronda del US Open, donde la espera Harriet Dart o la cabeza de serie número 25, Maria Bouzkova. Vista la autoridad mostrada en el Grandstand, la pregunta no es si está lista para el siguiente reto, sino quién será capaz de frenar este ritmo en Nueva York.