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Sussex marca el ritmo en Hove con Charlie Tear como estrella

En un County Ground por fin seco tras el diluvio del martes, Sussex aprovechó al máximo la segunda jornada y cerró con 393 que pesan mucho sobre los hombros de Surrey, aún por batear, en esta cita de Division One del Rothesay County Championship en Hove.

El protagonista tuvo nombre propio: Charlie Tear. A sus 22 años firmó la mejor entrada de su corta carrera en first-class, un 89 de enorme madurez, sin alardes pero con una solidez que sostuvo todo el esqueleto de Sussex durante cuatro horas.

Un 89 sin fuegos artificiales, pero con autoridad

Tear no arrasó el marcador a base de límites. Apenas cuatro golpes a la cuerda. Lo suyo fue otra cosa: paciencia, lectura del momento, selección de tiro impecable. Mientras él acumulaba sin riesgos, sus compañeros podían soltar el brazo.

Primero se asoció con Oli Carter para añadir 99 carreras en apenas 23 overs por el tercer wicket. Carter, en solo su segunda aparición de Championship en la temporada, se negó a dejar que el ataque de Surrey se acomodara. Golpeó con intención, obligó a los lanzadores a corregir líneas, a cambiar de plan. Se fue por 59, pero ya había movido el tablero.

Más tarde, Tear encontró en John Simpson otro socio ideal. Entre ambos sumaron 79 por el quinto wicket en 20 overs. Simpson entró agresivo desde el inicio, en la misma línea de Carter, y alcanzó su quinto cincuenta del curso con 61 valiosos. Para entonces, el marcador de Sussex marcaba 270-4 y el dominio era claro.

El giro de Chahar y Lomror

Cuando el día parecía teñirse definitivamente de azul de Sussex, el giro cambió el guion. Rahul Chahar, leg-spinner, y su compatriota Mahipal Lomror se adueñaron del balón y de la narrativa en el último tramo de la jornada.

Hasta después del té el campo apenas había ofrecido ayuda real a los spinners. Pero una vez que el desgaste del césped entró en escena, ambos indios se volvieron decisivos. Entre los dos firmaron 59 de los 104 overs de Surrey, con un retorno combinado de 6-171 que mantuvo a su equipo dentro del partido.

El momento clave llegó con Tear en 89. Llevaba horas sin conceder nada y, de pronto, se lanzó a conducir una pelota de Chahar, ya en su 15.º over, que picó un metro fuera del off stump. El balón besó el borde del bate y voló hacia backward point. Una salida sorprendente, casi contra el guion que él mismo había escrito.

Chahar olió sangre. Enseguida coló una googly perfecta para superar la defensa de Jack Leaning y derribarle el off stump. Más tarde, con la nueva bola apenas con seis overs de vida, volvió al ataque y atrapó a Jack Carson jugando hacia atrás, lbw inmediato. Surrey había encadenado cuatro wickets por solo 51 carreras y el ambiente, de repente, olía a remontada.

Lomror también dejó su marca. Se llevó tres wickets, incluido el de Ari Karvelas, que había empezado a desesperar a Surrey en la parte baja del orden.

Resistencia en la cola y un cierre dramático

Cuando el colapso amenazaba con dejar la entrada de Sussex por debajo de lo que merecía su dominio inicial, Karvelas y Sean Hunt plantaron cara con una asociación de 65 por el noveno wicket. No fue espectacular, pero sí tozuda. Cada run dolía a Surrey.

Karvelas terminó atrapado lbw ante Lomror, y la entrada se cerró con un detalle casi teatral: Jaydev Unadkat, intentando exprimir la última bola del día, salió de su crease y acabó stumped. Sussex, todo sumado, 393. Tres puntos de bonus por bateo en el bolsillo, los mismos tres que Surrey se llevó por el esfuerzo de su ataque.

Un orden superior remendado, pero efectivo

Las lesiones de Tom Clark y Dan Hughes obligaron a Sussex a improvisar en la parte alta del orden. La oportunidad cayó sobre George Thomas, que debutó en el Championship justo cuando ya se conoce que se unirá a Worcestershire al final de la temporada.

Thomas respondió con descaro. Ocho golpes de bate, siete de ellos a la cuerda. Atacó, marcó territorio, dio un mensaje claro. Pero la impaciencia terminó por pasarle factura: volvió a buscar el golpe fuera del off stump una vez de más ante la constancia de Dan Worrall, y Dom Sibley se agachó en slip para capturar un envío bajo que cortó en seco su estreno.

El propio Worrall, con 2-60, fue uno de los pilares del ataque de Surrey, mientras que Matthew Fisher encontró recompensa cuando cambió de extremo. Desde su nueva trinchera, forzó un leading edge de Tom Haines que terminó en un sencillo catch y, más tarde, se apuntó una segunda víctima con una excelente recepción en su follow-through tras un straight drive de Carter.

James Coles, por su parte, se marchó de forma decepcionante, incapaz de aprovechar un full toss de Lomror que pedía ser castigado. Un error grosero en un día en el que cada wicket tenía un peso específico.

Simpson, en cambio, impuso autoridad desde el primer momento. Atacó, buscó huecos, mantuvo la iniciativa hasta que Worrall, con la nueva bola en la mano, logró finalmente derribarle el off stump. Un golpe que llegó justo cuando Sussex amenazaba con dispararse por encima de los 400.

Un partido que respira tensión

Tras el washout del martes, las opciones de una victoria clara para cualquiera de los dos se han reducido. Pero este cricket de cuatro días siempre encuentra maneras de comprimir la intriga. Sussex ha puesto runs en el tablero, ha marcado el tono y se ha ganado el derecho a mirar el resto del encuentro con algo más de calma en la lucha por alejar cualquier sombra de descenso.

Ahora le toca a Surrey responder. Con dos spinners ya en ritmo, un campo que empieza a ofrecer ayuda y 393 por detrás, la pregunta es sencilla y, a la vez, decisiva: ¿tienen la paciencia y el temple para igualar la lección que hoy dio Charlie Tear?