El sueño de Preston se apaga en el US Open
La aventura de Taylah Preston en el US Open terminó casi antes de empezar. La joven australiana, invitada especial del torneo y una de las historias frescas de la primera semana, se despidió en apenas 48 minutos ante la potencia desbordante de la local Taylor Townsend, que la arrolló 6-1, 6-1.
Fue la primera australiana en meterse en segunda ronda. También la primera en hacer las maletas.
Townsend impuso su juego desde el primer peloteo, mandando con el servicio y tomando la red cada vez que tuvo ocasión. Preston, de 20 años, nunca encontró el ritmo ni el tiempo para respirar. Cada turno de saque se convirtió en una carrera contrarreloj, cada resto en un ejercicio de supervivencia. El marcador final reflejó la diferencia de jerarquía en esta etapa de sus carreras, pero también la crudeza de los grandes escenarios cuando no dan segundas oportunidades.
Kasatkina muere de pie ante una Badosa implacable
El otro golpe para el tenis australiano femenino llegó con la eliminación de Daria Kasatkina, número uno del país, en un partido que se estiró durante casi un día y que dejó emociones cruzadas en Flushing Meadows.
El duelo ante Paula Badosa había quedado suspendido el martes por la lluvia en pleno vendaval de la española: 6-1 y 2-1 arriba, con la inercia claramente de su lado. Más tarde, el encuentro volvió a detenerse en un momento dramático. Kasatkina salvó un tercer punto de partido y, acto seguido, los oficiales decidieron cerrar la jornada.
La rusa celebró el respiro como una victoria parcial. Badosa, en cambio, se marchó indignada, obligada a dormir sabiendo que debía regresar 15 horas después para intentar rematar un partido que ya sentía ganado.
Cuando volvieron a la pista, el guion se tensó. Badosa servía 5-4 y deuce en el segundo set, con la presión de no dejar escapar una ventaja tan amplia. Kasatkina se agarró al encuentro con uñas y dientes: ya había salvado dos puntos de partido en un juego de 22 puntos cuando sacaba 3-5; resistió seis más en la reanudación, desafiando la lógica y el marcador.
La rusa incluso dispuso de dos bolas de quiebre para igualar 5-5 y cambiar por completo el paisaje del choque. Pero ahí emergió la ex número dos del mundo. Badosa apretó los dientes, afinó el servicio en el momento justo y cerró por fin el encuentro, sellando su billete a la segunda ronda y una cita de alto voltaje con la campeona de 2023, Coco Gauff.
Kasatkina se va del torneo, pero deja una actuación que explica por qué rara vez se rinde sin pelear hasta el último intercambio.
Joint y Birrell, a por la sorpresa; Svitolina y Alexandrova, el muro
La jornada aún guarda cartas importantes para la representación australiana. Maya Joint tiene por delante una prueba exigente: la novena cabeza de serie, Elina Svitolina. El objetivo es ambicioso: alcanzar por tercer año consecutivo la tercera ronda en Nueva York. En un cuadro siempre imprevisible, sostener esa regularidad sería una declaración de intenciones.
Kim Birrell, por su parte, se mide con la rusa Ekaterina Alexandrova, sembrada número 18. No llega intimidada. Lleva en la mochila un triunfo de prestigio: derrotó a la número cinco del mundo y finalista de Roland Garros 2024, Jessica Pegula, en París. Con ese recuerdo fresco, creer en otra sorpresa no es un ejercicio de fantasía, sino una obligación competitiva.
De Minaur sobrevive al caos del clima y avanza con autoridad
En el cuadro masculino, el protagonista australiano del día también tuvo que pelear contra un rival que no aparece en los cuadros oficiales: el clima neoyorquino. La lluvia volvió a trastocar los planes de Alex de Minaur, que vio cómo su debut en el torneo se aplazaba una y otra vez.
Para cuando pisó la pista por primera vez, Daniil Medvedev y el ídolo local Alex Michelsen ya habían asegurado su presencia en tercera ronda. El número uno australiano, en cambio, ni siquiera había golpeado una pelota en partido oficial.
Cuando por fin arrancó su campaña en el día cuatro, De Minaur mostró prisa y determinación. En 49 minutos ya mandaba 6-2, 4-2 sobre el italiano Andrea Guerrieri, procedente de la fase previa. Ritmo alto, piernas eléctricas, agresividad controlada. Parecía un trámite encaminado.
Entonces el cielo volvió a abrirse. Otra vez al vestuario. Otra vez la incertidumbre.
El parón no le rompió el paso. De Minaur regresó con la misma claridad de ideas y cerró el duelo por 6-2, 6-2, 6-4, sin conceder grietas serias y administrando con oficio el tercer set, cuando Guerrieri intentó alargar la batalla.
El australiano necesitaba un estreno así: corto, sólido, sin desgaste emocional excesivo pese a las interrupciones. El torneo apenas empieza para él, pero en un US Open marcado por la lluvia y las sorpresas, cada minuto que se ahorra en pista puede valer oro cuando lleguen las noches largas de segunda semana.






