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Stephen Curry planea su futuro en Golden State

Stephen Curry ya puede firmar otro contrato gigantesco con Golden State Warriors. Dos años, unos 136,7 millones de dólares. Una cifra a la altura de su legado. Pero si alguien esperaba urgencia, se ha equivocado de estrella.

Apenas 48 horas después de ser elegible para esa extensión máxima, Curry volvió a dejar claro el plan de fondo: su carrera, en su cabeza, empieza y termina en la Bahía. Lo hizo en Palo Alto, durante el Workday Charity Classic, con la naturalidad de quien no siente el más mínimo vértigo ante su futuro.

«No hay duda de que quiero estar aquí el resto de mi carrera, y estoy bastante seguro de que eso va a pasar», dijo a NBC Sports Bay Area. La frase que Golden State quería oír.

La siguiente, en cambio, abre un pequeño margen para el suspense.

«El acuerdo y todo lo del contrato llegará en el momento adecuado, y no vamos a dejar que sea una distracción para nuestra preparación para la temporada, y para el hecho de que el equipo con el que volvemos tiene mucha familiaridad».

Para los Warriors, es tranquilidad… sin cierre definitivo.

Un máximo sobre la mesa, pero sin fecha marcada

Curry entra en el último año de su actual contrato, con casi 63 millones de dólares garantizados. Por la regla over-38 de la NBA, la franquicia solo puede añadirle dos temporadas más, lo que sitúa la extensión máxima en esos aproximadamente 136,7 millones.

Golden State quiere a su ícono más allá de este curso. Curry quiere seguir siendo Warrior.

La única incógnita real es el momento en que estampará la firma.

Y ese calendario, elegido por él, también le abre una ventana para observar de cerca qué versión de los Warriors se presenta realmente esta temporada antes de encadenarse de nuevo al proyecto.

La franquicia ha apostado por la continuidad: ha retenido a Draymond Green, Al Horford, Kristaps Porzingis, Gary Payton II y De’Anthony Melton. A ese núcleo se suman el novato Yaxel Lendeborg, Brandon Williams y Georges Niang. En el otro lado de la balanza, salieron Quinten Post y Pat Spencer.

El esqueleto se mantiene. Eso no significa que el edificio sea estable.

Jimmy Butler y Moses Moody se perderán el inicio de la temporada por problemas de rodilla. Dos bajas que dejan a Golden State más justo en las alas y empujan a Lendeborg a un papel inmediato, sin demasiada red de seguridad.

El recuerdo del año pasado pesa. Los Warriors cerraron con un 37-45, golpeados una y otra vez por las lesiones. El propio Curry solo disputó 43 partidos, lastrado por un problema de rodilla que lo dejó fuera más de dos meses.

«Ojalá podamos estar sanos y tener simplemente la oportunidad de mostrar de lo que somos capaces, yo incluido, después de perderme tantos partidos el año pasado», apuntó.

Un ojo en la pista, otro en el mercado

La plantilla que Curry vea en la noche inaugural puede no ser la misma que le acompañe, si todo sale bien, en el tramo decisivo de la primavera.

Golden State conserva seis futuras primeras rondas entre 2027 y 2033. La Stepien Rule y la protección de su elección de 2030, comprometida con Memphis, limitan cuántas puede traspasar de forma directa, pero el arsenal sigue siendo respetable.

En términos prácticos, la franquicia aún está en disposición de armar un paquete agresivo con hasta tres primeras rondas, más posibles intercambios de picks, para lanzarse a por la pieza adecuada.

Ese margen le da al general manager Mike Dunleavy Jr. una vía clara para reforzar la plantilla antes del cierre de mercado. Y coloca el contexto del contrato de Curry en otro ángulo.

Esperar no tiene por qué significar duda sobre el proyecto. Puede ser, simplemente, una forma de observar con calma: cómo regresan Butler y Moody, cómo encaja la rotación retocada, si el equipo convierte su capital de draft en otro golpe ambicioso hacia el anillo.

Curry, que se prepara ya para su temporada número 18, solo ha zanjado un punto de forma tajante.

Quiere terminar donde empezó.

La cuestión que queda en el aire es otra: qué será capaz de construir Golden State a su alrededor mientras todavía le quedan activos… y, sobre todo, mientras todavía le queda suficiente Curry para volver a apuntar alto.