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Sonny Kerr: El boxeador escocés que sueña con los Juegos Olímpicos 2028

Sonny Kerr acaba de subir al podio en unos Juegos de la Commonwealth en casa, en Glasgow, con un bronce en la categoría de 70 kg. Tiene 21 años, es de Aberdeen, y empieza a sentir el cosquilleo que tantos púgiles conocen: la tentación de hacerse profesional. Dinero, foco mediático, otra vida.

Pero su mirada está en otro escenario.

El escocés tiene claro que, al menos por ahora, su camino sigue en el boxeo amateur. Hay una razón que pesa más que cualquier bolsa: los Juegos Olímpicos de 2028 en Los Ángeles.

“Yo no quiero que esto sea mi techo, quiero seguir subiendo de nivel”, explicó a BBC Scotland, dejando claro que el bronce en Glasgow es solo una parada, no el destino final.

El único escocés del programa olímpico de GB

Kerr vive una situación privilegiada y exigente a la vez. Es el único boxeador escocés dentro del programa olímpico de Great Britain. Eso, para él, lo cambia todo.

“Claro que hay tentación de irme al profesionalismo si se alinean ciertas cosas, pero soy el único escocés en el programa olímpico de GB”, subrayó. “El ciclo hacia Los Ángeles es algo en lo que quiero seguir, intentar clasificarme, porque eso es algo que pasa una vez en la vida: ser olímpico”.

El camino hacia ese sueño pasa por Sheffield. Allí pasa buena parte del tiempo con la GB Academy, afinando detalles, puliendo errores, conviviendo con la élite del boxeo británico en los pesos olímpicos. El entorno es selectivo. Entrar no es sencillo. Mantenerse, menos aún.

“Es un programa duro al que entrar, solo los mejores lo consiguen”, recordó Kerr, orgulloso pero sin rastro de conformismo.

Tres coronas Four Nations y una ambición que no se detiene

Su palmarés ya empieza a contar una historia seria. Tres veces campeón de los Four Nations Elite, y en tres categorías de peso distintas. Un dato que habla de adaptación, disciplina y evolución constante.

“He seguido insistiendo, trabajando, y ahora espero poder recoger las recompensas”, dijo. No suena a frase hecha: detrás hay años de combates que no salieron, de decisiones ajustadas en contra, de viajes sin medalla.

Precisamente por eso, cada paso adelante pesa más. “Ha habido muchos años, muchas peleas que no han ido a mi favor, y cuando empiezas a tener un poco de suerte y las cosas salen, sabes que es por una razón. Eso te da confianza en sí misma”.

Glasgow: presión, frustración y una lección valiosa

El bronce en Glasgow deja un sabor agridulce. Orgullo, sí, pero también una punzada de frustración por no haber subido más alto en el podio. Lo admite sin rodeos.

Fue, dice, el mayor escenario en el que se ha subido hasta ahora. No solo por el nivel, sino por el contexto: en casa, en Escocia, con la grada empujando y todas las miradas centradas en él.

“Era probablemente el escenario más grande en el que he estado”, reconoció. “He boxeado en grandes torneos antes, pero al ser en Escocia, con la afición, con todos los ojos puestos en ti, pensé que estuve bastante sereno, que no dejé que me afectara”.

Esa serenidad es un recurso tan valioso como cualquier gancho o directo. Kerr salió de Glasgow sin el oro, pero con algo que él valora tanto como una medalla: la confirmación de que puede rendir bajo presión y de que su trabajo empieza a traducirse en resultados.

“Me da mucha confianza, pero también te recuerda que el trabajo duro está dando frutos”, resumió.

Siguiendo las huellas de campeones

Kerr sabe a quién quiere parecerse. Cuando habla de “botas grandes” que debe llenar, menciona nombres que pesan en cualquier gimnasio: Josh Taylor, Anthony Joshua, Luke Campbell. Campeones mundiales, medallistas olímpicos, referentes de una generación que demostró que el sistema de GB puede llevar a la cima.

No los nombra a la ligera. Son el mapa de lo que aspira a construir: una gran carrera amateur, un posible salto al profesionalismo en el momento justo, y la oportunidad de dejar huella.

Por ahora, el plan es claro: seguir en Sheffield, seguir en el programa olímpico, seguir empujando para estar en el equipo de Team GB que viaje a Los Ángeles 2028. Estar dentro de la estructura no garantiza un billete. Ser parte de la GB Academy es una cosa; que el seleccionador te dé el visto bueno para unos Juegos, otra muy distinta.

Ese es el siguiente combate que Sonny Kerr quiere ganar. No habrá jueces ni cinturones en juego, pero sí algo que, para él, vale más que cualquier contrato profesional: escuchar su nombre cuando se anuncie el equipo olímpico.