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Sonal Dinusha evita la barrida india en Colombo

Sonal Dinusha firma una resistencia épica y le niega a India la barrida en Colombo

En un Sinhalese Sports Club Ground empapado por la lluvia y cargado de tensión, Sri Lanka encontró en Sonal Dinusha algo más que un salvador: encontró carácter. El bateador de medio orden sostuvo casi solo el último día para rescatar un empate que sabe a victoria y evitar que India se llevara la serie por 2-0.

India se queda con el 1-0, sí. Pero el recuerdo que deja este segundo Test es el de un joven de 25 años que decidió que la historia no estaba escrita.

Un ciento que valió un Test

Dinusha terminó con un monumental 133* en la segunda entrada, su segundo siglo del partido y el tercero en sus últimas cuatro entradas. Sri Lanka, obligada a seguir bateando, cerró en 429-9 cuando ambos equipos se dieron la mano. El empate fue un alivio local y un golpe a la ambición india de una barrida perfecta.

Su primer cien, en la primera entrada, había sido la base de los 290 de Sri Lanka. Ese fue el aviso. La confirmación llegó en la cuarta entrada: otra actuación de clase, otro marcador de 50 o más —el cuarto consecutivo— y una determinación que sostuvo a todo un vestuario.

El contexto no podía ser más incómodo para los anfitriones. En el inicio del último día de un Test recortado por la lluvia, Sri Lanka apenas tenía una ventaja de 16 carreras y solo cuatro wickets en pie. Un tropiezo temprano y la serie se habría cerrado con un 2-0 inapelable.

Dinusha decidió que no.

El muro Dinusha–Nuwantha

A su lado encontró un socio inesperado pero imprescindible: Keshara Nuwantha. Entre ambos levantaron una asociación de 112 carreras que fue desgastando, bola a bola, la paciencia de India. Nuwantha aportó 46, pero su valor fue mucho más allá de la cifra.

Resistió, defendió, sudó cada pelota. Sobrevivió a dos decisiones arbitrales gracias al sistema de revisión, incluida una lbw en el último over antes del almuerzo que parecía sentencia segura. Cada decisión revertida aumentaba la frustración india y reforzaba la sensación de que Sri Lanka, por primera vez en días, tenía algo de control.

India veía cómo la mañana se le escapaba. Shubman Gill, capitán visitante, movía las piezas sin descanso: cambios de lanzadores, campos reajustados, ángulos distintos. Nada rompía el eje Dinusha–Nuwantha.

Hasta que intervino Manav Suthar.

Suthar abre una puerta… que Dinusha cierra

En el primer over tras el intervalo, el spinner encontró el resquicio. Una pelota que se levantó, besó el hombro del bate de Nuwantha y viajó dócil a las manos de Dhruv Jurel en el slip. Asociación rota, alivio para India.

Jurel volvió a aparecer poco después, atrapando a Prabath Jayasuriya por 2. De pronto, Dinusha se quedó expuesto, rodeado de la cola. India olió sangre.

Pero el guion no cambió.

Lahiru Kumara, con un 12 que en cualquier otra hoja de estadísticas pasaría inadvertido, se convirtió en otro héroe silencioso. Aguantó 90 bolas, un ejercicio de resistencia pura. Mientras él bloqueaba, Dinusha seguía construyendo.

En un terreno que ofrecía muy poco a los seamers, el bateador zurdo defendió con firmeza y atacó con criterio. Su barrido fue un látigo constante, una respuesta elegante a cada intento indio por forzar el error. No hubo precipitación, no hubo regalo. Solo disciplina y un control del tempo impropio de su edad.

India empuja, Dinusha resiste

Gill agotó el repertorio. Rotó a sus lanzadores, cambió campos con insistencia, buscó trampas psicológicas y técnicas. Nada pareció alterar a Dinusha, que bateó como si el reloj no existiera y la presión fuera un ruido lejano.

Cada over que pasaba acercaba a Sri Lanka a un empate que, horas antes, parecía una quimera. Cada defensa sólida, cada barrido bien ejecutado, erosionaba las esperanzas de India de completar la barrida.

Cuando llegó el momento de estrechar manos, el marcador decía empate. La serie, 1-0 para India. Pero el último recuerdo fue el de un hombre solo en el centro del campo, bate en alto, invicto por segunda vez en el partido.

Para India, una serie ganada. Para Sri Lanka, algo quizás más valioso: la certeza de que, con un jugador como Sonal Dinusha al mando del medio orden, este equipo tiene mucho más que ofrecer en los próximos Tests.