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Somerset golpea primero bajo la lluvia

En Taunton, Somerset no desaprovechó el regalo inicial. Ganó el sorteo en una mañana gris, con llovizna y un tono de bola que pedía ser utilizada, y mandó a Glamorgan a batear. La decisión, viendo el marcador de 80-4, se explica sola.

El ataque local tardó unos cuantos overs en encontrar el ritmo, pero cuando apareció Migael Pretorius, el partido cambió de tono. El sudafricano abrió la puerta con dos golpes rápidos: Asa Tribe cayó primero, víctima de una espectacular atrapada a mano cambiada de James Rew, volando en el costado. Poco después, Kiran Carlson siguió el mismo camino, y la sensación era clara: Somerset había olfateado sangre.

Craig Overton se sumó al festín con el wicket de Mason Crane, improvisado como opener, una apuesta que no resistió la presión. Tras una breve pausa por lluvia, Lewis Gregory remató la faena de la sesión haciendo que Colin Ingram encontrara las manos en el cordón de slips. Glamorgan, contra las cuerdas y con el cielo aún amenazante.

Trent Bridge, un sorteo que pesa como un wicket

En Trent Bridge, el contexto es distinto, pero la importancia del sorteo se siente igual. Nottinghamshire contra Leicestershire no es un duelo cualquiera para los visitantes. Años viendo cómo su vecino más rico les “robaba” talento han alimentado una rivalidad que se vive con algo más que tensión deportiva.

El problema para Leicestershire es el escenario. En formato de red ball, este campo es casi territorio prohibido: no ganan aquí desde 1998, cuando ellos eran los que caminaban hacia el título. Hoy el peso del favoritismo está del otro lado. Notts persigue un doblete de campeonatos; el equipo de Alfonso Thomas, en cambio, pelea por la salvación.

Tras una mañana barrida por la lluvia, Leicestershire al menos ganó algo clave: el sorteo. En un terreno verde, claramente amigable para los bowlers, empezar con la bola en la mano es oro. El regreso de dos nombres importantes, Stephen Eskinazi y Ben Cox, refuerza el orden de bateo y ofrece algo de abrigo. Pero enfrente espera un Nottinghamshire implacable, con forma y confianza de aspirante serio al título.

Durham se recompone bajo el agua

En Northampton, Durham también tuvo que remar contra un inicio incómodo ante Northants. El marcador de 66-2 no cuenta toda la historia, pero sí deja claro que Alex Lees y David Beddingham han sostenido la entrada cuando más lo necesitaba su equipo.

La pareja superó sin sobresaltos otro over del leg-spinner Yuzvendra Chahal. Lees, inteligente, se aseguró el strike de nuevo con un sencillo que, de paso, selló la asociación de 50 carreras con Beddingham. En un día de luz pobre y lluvia fina, con los focos peleando contra la penumbra, Durham encontró algo de calma.

Antes, el equipo había tropezado con un episodio doloroso. Will Rhodes terminó run out por apenas una fracción de segundo, víctima de una llamada optimista de Lees hacia el lado de covers. James Sales recogió limpio y acertó con el tiro. El gesto de Lees, hombros caídos, lo decía todo; Rhodes se marchó sin mirar atrás, golpeando el bate contra la mano, frustrado.

Desde ahí, el zurdo reaccionó. Dejó atrás el error y construyó con Beddingham, que roza ya los 1.000 runs en la temporada y volvió a mostrar su clase. El sudafricano, en su último partido con Durham antes de volver a casa, se lució con su séptimo cuatro, un golpe elegante a través de covers, para llegar a 36. Todo mientras la lluvia seguía molestando, pero no lo suficiente como para detener el juego.

Warwickshire impone su ley en Southampton

En Southampton, el guion fue distinto. Hampshire ganó el sorteo y envió a Warwickshire a batear en el Utilita Bowl, pero la mañana terminó perteneciendo a los visitantes. El 90-1 al almuerzo es un mensaje claro.

Will Young se marchó pronto, víctima de una excelente entrega de Scott Currie, que encontró el ángulo y el movimiento justo. A partir de ahí, Rob Yates y Dan Mousley se adueñaron de la sesión con una asociación invicta de 76 carreras, paciente y madura.

No fue un paseo. Sobrevivieron a varias apelaciones, Mousley tuvo que lanzarse de cabeza para evitar un run out y, poco antes del intervalo, casi regaló su wicket con un desvío peligroso hacia leg slip. Pero aguantaron. Cuando llegó el almuerzo, seguían ahí, con el marcador y el reloj a su favor, mientras las nubes negras se acumulaban sobre el estadio.

Resistencia de Sussex en Chelmsford

En Chelmsford, la mañana de Sussex empezó al borde del desastre. Eligió batear en condiciones que pedían todo lo contrario: cielo cubierto, llovizna constante y una bola nueva en manos de un ataque de Essex que no perdona. El 7-2 en el séptimo over parecía confirmar el error.

Sam Cook se encargó de los dos primeros golpes, abriendo la alineación y dejando a Sussex en problemas serios. Entonces apareció Daniel Hughes, visiblemente limitado por lo que parece una lesión de cadera, y con él Charlie Tear. Entre ambos cambiaron el tono de la entrada.

Hughes, moviéndose con dificultad, se aferró a la crease; Tear, más fluido, aportó solidez y algo de iniciativa. El joven tuvo una vida en 7, cuando Matt Critchley no pudo completar una opción muy difícil en el gully, pero no desaprovechó el regalo. Con el marcador en 62-2 al almuerzo, Sussex pudo respirar: en un escenario que apuntaba a derrumbe, llegar al descanso con solo dos wickets perdidos es casi una pequeña victoria.

Un calendario a trompicones

La lluvia marcó la pauta de la mañana en buena parte del país. Solo cinco de los encuentros pudieron arrancar con algo de continuidad. Los líderes de Division One, Nottinghamshire, ni siquiera habían podido comenzar su partido, mientras Warwickshire y Somerset intentaban capitalizar el poco tiempo disponible.

En Division One, Essex y Sussex alcanzaron el almuerzo con 62-2 en Chelmsford; en el Utilita Bowl, Hampshire veía cómo Warwickshire se asentaba en 70-1 camino de 90-1 al descanso. En Taunton, Somerset dominaba a Glamorgan, que se tambaleaba en torno a los 70-80 con cuatro wickets abajo. En el Kia Oval, el duelo entre Surrey y Yorkshire seguía sin una sola bola lanzada.

En Division Two, la historia era similar. Gloucestershire y Derbyshire en Bristol, y Middlesex ante Lancashire en Northwood, seguían esperando una ventana de cielo limpio. Kent, en cambio, había avanzado hasta 90-2 al almuerzo frente a Worcestershire en Canterbury. En Northampton, Durham se había recuperado hasta 32-2 y luego más allá, gracias al trabajo de Lees y Beddingham.

Entre claros y chubascos, con focos encendidos en pleno día y capitanes calculando cada decisión, la jornada quedó en manos de quienes supieron leer mejor el clima y el terreno. Somerset ya ha dado el primer golpe. El resto, si la lluvia lo permite, tendrá que responder.