Serena Williams considera un regreso a los singles: "Probablemente jugaré otra vez"
Serena Williams no ha terminado con el tenis. No todavía. A los 44 años, después de cuatro temporadas lejos del circuito, la ganadora de 23 títulos de Grand Slam en singles vuelve a dejar la puerta abierta a un regreso completo. Y esta vez su motivación va más allá de los trofeos.
En una entrevista en el programa “Good Morning America” de ABC, emitida el lunes 31 de agosto, Serena fue directa cuando le preguntaron si volvería a disputar singles: “Probablemente jugaré otra vez. Tengo que hacerlo”, confesó. Y remató con una sonrisa que sonó a desafío: “Después de algunos de esos restos, creo que necesito jugar al menos una vez”.
Un regreso con mensaje para sus hijas
Su retorno a la competición no es un simple capricho competitivo. Serena lo explicó con claridad: quiere que sus hijas, Olympia y Adira, la vean romper otra barrera más.
Su vuelta oficial se produjo este año en dobles, el primer paso tras cuatro años de ausencia. El gran examen individual llegó en Wimbledon, donde disputó su primer partido de singles y cayó en tres sets ante la joven de 20 años Maya Joint. No fue el cuento perfecto, pero sí una declaración de intenciones: Serena sigue dispuesta a medirse con una generación mucho más joven.
Ese intento en Londres, sin embargo, le dejó una factura física. “Me lesioné en Wimbledon. Y simplemente no tuve tiempo de recuperarme, por desgracia”, explicó a la periodista Malika Andrews. Había algo más: su sentido de responsabilidad con el resto del circuito. “No quería quitarle oportunidades a nadie en términos de recibir una wild card si yo no era capaz de competir al nivel que sabía que podía”.
Ahí asoma la otra Serena, la que entiende el peso de su nombre y prefiere apartarse antes que ocupar un lugar que no pueda honrar.
US Open, dobles mixtos… y un compañero de lujo
Mientras su cuerpo termina de responderle para volver al singles, Williams ya ha probado sensaciones intensas en este US Open. Lo hizo en el renovado cuadro de dobles mixtos, nada menos que al lado de Carlos Alcaraz, que pidió jugar con ella.
La pareja generó una expectación enorme en Nueva York. Respondieron en su debut con una victoria que encendió el estadio, pero su aventura se frenó en cuartos de final ante Belinda Bencic y Flavio Cobolli. Un golpe rápido, de esos que dejan al público con ganas de más, pero que a la vez confirman que Serena todavía tiene tenis y magnetismo para llenar cualquier pista.
Asunto pendiente con Venus en Nueva York
La historia de Serena en Nueva York aún tiene capítulos por escribir, y no en solitario. Junto a su hermana Venus, afronta un último reto en el cuadro de dobles femenino del US Open. Las dos recibieron una invitación con wild card después de caer en su primer partido juntas desde 2022, en Cincinnati, a comienzos de mes.
Aquella derrota fue un recordatorio de lo duro que es volver cuando el ritmo del circuito no espera a nadie. Pero también abrió la puerta a este epílogo en Flushing Meadows, un escenario que ha sido casi una segunda casa para las hermanas Williams durante dos décadas.
Su estreno en el dobles del US Open está programado para finales de esta semana. Será, de nuevo, una cita con la memoria: dos leyendas compartiendo pista, buscando ajustar automatismos que antes salían de memoria y midiendo hasta dónde les alcanza todavía el cuerpo.
Mientras tanto, la gran incógnita flota sobre el torneo y sobre el circuito: si Serena dice que “probablemente” jugará singles otra vez… ¿quién se atreve a apostar en su contra?






