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Serena y Venus Williams regresan al US Open pero caen en la batalla final

Arthur Ashe Stadium volvió a ser de ellas. Al menos por unas horas. Serena y Venus Williams regresaron juntas a un Grand Slam por primera vez desde 2022 y, 27 años después de su primer título de dobles en Nueva York, obligaron a todos a mirar hacia atrás en el tiempo. El resultado, sin embargo, no acompañó al guion de la nostalgia: derrota por 6-3, 6-7 (8-6) y 7-6 (10-7) ante la joven australiana Maya Joint y la taiwanesa Chan Hao-Ching tras tres horas y dos minutos de batalla.

Fue un partido que olió a despedida, pero se jugó como una final. Intensidad, nervios, errores, genialidades. Y un tiebreak final que lo tuvo todo.

Un regreso con 90 años… y una eternidad de historia

Entre las dos suman 90 años. Y, sin embargo, hubo tramos del encuentro en los que el tiempo pareció detenerse. El estadio, lleno hasta la última butaca, reaccionaba a cada golpe ganador como si estuviera en pleno apogeo de la dinastía Williams. Cada volea de Venus, cada latigazo de Serena, levantaban al público.

La historia que las traía de vuelta también pesaba. Catorce títulos de Grand Slam en dobles como pareja, dos coronas del US Open, tres oros olímpicos y otras 30 grandes en individuales entre ambas. Serena explicó que el impulso para este regreso llegó de su hija. El resto lo puso la memoria competitiva de dos leyendas que no saben jugar a medio gas.

El partido, sin embargo, no se dejó dominar por el relato. Dos roturas del servicio de Serena en el primer set, pese a que su saque había lucido sólido en Wimbledon y en su reciente participación en dobles mixtos junto a Carlos Alcaraz, abrieron una brecha que Joint y Chan no desaprovecharon. 6-3 y aviso serio: esto no iba a ser un homenaje cómodo.

El estadio ruge, las Williams responden

El segundo parcial se convirtió en una lucha de resistencia emocional. Las hermanas fueron encontrando ritmo, conectando mejor en la red, leyendo con más claridad los ángulos de Joint y Chan. Arthur Ashe se volcó. Cada punto ganado por las Williams se celebraba como un pequeño triunfo colectivo.

La tensión se disparó en el desempate del segundo set. Serena y Venus desperdiciaron cuatro puntos de set. A la quinta, por fin, un smash de Joint se marchó largo. El rugido del estadio fue atronador. Set igualado, la noche encendida y la sensación de que el tenis, por momentos, se plegaba al deseo del público.

El tercer set, inevitablemente, se encaminó a otro tiebreak. No sucedía algo así para ellas —llegar más allá del 5-5 en una tercera manga— desde 2001. El dato explicaba el desgaste, pero no frenó su ambición.

Un 5-0 que duele más que la derrota

En el desempate definitivo, las Williams tocaron la puerta de la hazaña. Volaron hasta un 5-0 que parecía sentenciar el regreso con una victoria de película. El estadio ya jugaba el punto siguiente antes de que se sacara. Pero el tenis castiga cualquier mínimo titubeo.

Punto a punto, Joint y Chan se recompusieron. Ajustaron el resto, forzaron errores, se aferraron a cada intercambio. Las Williams, tan cerca de la línea de meta, empezaron a tropezar justo en el tramo más cruel. El 5-0 se evaporó. El tiebreak se dio la vuelta. Y, al final, una volea firme de Chan selló la remontada y apagó el sueño del regreso triunfal.

La US Tennis Association comunicó que las hermanas no estarían disponibles para declaraciones tras la derrota. El silencio, esta vez, dijo bastante.

Para Maya Joint, con solo 20 años, el verano se ha convertido en un punto de inflexión. Ya había derrotado a Serena en la pista central de Wimbledon en individuales. Este viernes, volvió a encontrarla, esta vez en dobles, ante 23.000 aficionados en Arthur Ashe.

“Poder jugar contra leyendas de este deporte es algo súper especial”, dijo Joint sobre la pista. “Estoy sin palabras al pensarlo. Ella es mi ídolo, las dos lo son. Crecí en Michigan, siempre las admiré. Poder jugar contra ellas dos veces es increíble”.

Mientras tanto, desde la cabina de ESPN, Caroline Wozniacki dejó caer una frase que encendió aún más la noche: cree que Serena quiere volver a competir en individuales el próximo año. Si ese deseo se convierte en decisión, lo de este viernes habrá sido algo más que un acto de nostalgia.

Tsitsipas rompe su techo; Tiafoe no se complica

En el cuadro masculino, la jornada dejó un hito importante para Stefanos Tsitsipas. El griego, revitalizado, reaccionó tras ceder el primer set ante el checo Jiri Lehecka, cabeza de serie número 18, y acabó imponiéndose por 2-6, 6-1, 7-6 (7-3) y 6-1.

Con este triunfo, Tsitsipas accede por primera vez en su carrera a la cuarta ronda del US Open. No es un título, pero sí un muro mental derribado en un torneo que siempre se le había resistido más de la cuenta.

El estadounidense Frances Tiafoe, undécimo cabeza de serie, vivió una tarde mucho más plácida. Superó con autoridad al monegasco Valentin Vacherot por 6-4, 6-2 y 6-4, sin necesidad de alargar el guion ni de sufrir sobresaltos.

La noche, sin embargo, perteneció a Serena y Venus. No por el marcador, sino por la sensación de que, incluso cuando el resultado les da la espalda, su mera presencia sigue marcando la pauta. La pregunta ya no es lo que han sido, sino si el tenis todavía no ha visto la última gran batalla de Serena Williams.