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Sabalenka supera el humo en el US Open

Aryna Sabalenka, número 1 del mundo y defensora del título en Nueva York, necesitó algo más que concentración y potencia para superar su duelo de tercera ronda en el Louis Armstrong Stadium. Esta vez, el problema no vino del otro lado de la red, sino del aire.

Cuando dominaba 3-0 a Kamilla Rakhimova, la bielorrusa detuvo de repente su segundo juego de saque. Miró hacia la grada, frunció el ceño y se acercó a la silla de la juez Eva Asderaki-Moore. El motivo: un fuerte olor a cannabis que invadía la pista.

“Alguien está fumando weed. ¿Le importaría…? Porque es muy fuerte”, le comentó Sabalenka a la juez, señalando hacia las gradas.

Asderaki-Moore reaccionó de inmediato: se llevó la mano a la boca simulando una calada para avisar a los responsables del torneo y pidió ayuda por radio.

Varios miembros del equipo del US Open se desplegaron por las tribunas intentando localizar el origen del olor. La interrupción fue corta, pero el episodio volvió a poner sobre la mesa un tema incómodo para el torneo.

Sabalenka, mientras tanto, hizo lo que mejor sabe hacer: cerrar el partido. Tras el breve parón, retomó el juego sin perder el hilo, mantuvo el control ante Rakhimova y firmó un sólido 6-3, 6-4 para meterse en octavos sin ceder aún un solo set en esta edición.

Un problema que se repite en Nueva York

Lo ocurrido con Sabalenka no es un caso aislado. El Billie Jean King National Tennis Center está pegado a Flushing Meadows-Corona Park, una zona en la que el consumo recreativo de cannabis es legal para mayores de 21 años. Esa cercanía ha convertido el olor en un visitante habitual de algunas pistas.

Dentro del recinto, sin embargo, las normas son claras: está prohibido fumar cualquier cosa. El contraste entre la ley de la ciudad y el reglamento del torneo provoca escenas como la vivida en el Louis Armstrong, con jugadores molestos por un humo que, en teoría, no debería estar ahí.

La británica Katie Boulter ya había advertido días atrás sobre el mismo asunto, especialmente en torno a la Court 17. “Lo he experimentado”, admitió. “Bajas a las pistas de entrenamiento y a las pistas del parque y lo hueles mucho. No soy muy fan. Sé que muchos jugadores se han quejado de pistas concretas. He jugado en la Court 17 y lo olí durante mi partido. Es algo que no me gustaría oler en medio de un encuentro”.

Ante las quejas, la USTA insistió en su postura: no puede controlar lo que ocurre fuera del recinto, pero asegura que se mantiene vigilante para preservar el centro como un entorno libre de humo.

La número 1 no se distrae

Entre quejas, gestos a la grada y protocolos internos, el tenis terminó imponiéndose. Sabalenka no dejó que el episodio se convirtiera en excusa ni en historia principal de la noche. Su servicio funcionó, su pegada desde el fondo marcó diferencias y Rakhimova nunca encontró la manera de desestabilizarla.

La victoria por 6-3, 6-4 mantiene intacta su defensa del título y refuerza la sensación de que, al menos de momento, solo algo verdaderamente grande puede sacarla de su ruta hacia otro trofeo en Nueva York.

El humo puede seguir flotando sobre Flushing Meadows. Sabalenka, de momento, camina recta hacia la segunda semana.