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Sabalenka busca su tercer US Open consecutivo en un torneo abierto

En Nueva York se abre un cuadro extraño, casi desnudo de certezas. En el centro de todo, Aryna Sabalenka. A un paso de pisar un territorio reservado, en la era moderna, solo para Serena Williams: ganar tres US Open consecutivos.

La bielorrusa, campeona en 2024 y 2025, busca encadenar un triplete que nadie logra desde el dominio feroz de Serena entre 2012 y 2014. Pero esta vez no llega como emperatriz indiscutible. Llega bajo presión. Su temporada, por debajo de sus propios estándares, ha abierto una grieta en el trono del ranking mundial.

Elena Rybakina, número 2, acecha con opciones reales de arrebatarle el 1. Jessica Pegula, 3, y Coco Gauff, 4, también están en posición de asalto. El US Open no solo pone en juego un título. Pone en juego la jerarquía del circuito.

Rybakina, entre el número 1 y el talón de Aquiles

El sorteo dejó a Elena Rybakina como una de las grandes ganadoras. Con solo alcanzar las semifinales podría convertirse, por primera vez, en número 1 del mundo. El premio es gigantesco. El problema, también.

La kazaja arrastra molestias en el tendón de Aquiles tras un susto en Cincinnati. No ha confirmado todavía si jugará. Esa duda lo condiciona todo. El cuadro, en cambio, le sonríe de inicio: debut ante Thea Frodin y posible segunda ronda frente a Darja Vidmanova. Dos partidos que, sobre el papel, le permiten probar la pierna sin quemar todas las naves.

Después, el torneo se encrespa. Tercera ronda potencial contra Maria Sakkari, cuarta frente a una doble campeona del US Open como Naomi Osaka. Y, si supera ese muro, un posible cruce de cuartos con Iga Swiatek, que la derrotó recientemente en la final del torneo de Canadá.

Rybakina nunca ha pasado de octavos en Nueva York. Ahora, su techo histórico coincide con la puerta del número 1. Y con un tobillo que decidirá hasta dónde puede llegar.

Un US Open abierto de par en par para los hombres… y para Estados Unidos

En el cuadro masculino, el vacío lo marcan dos nombres: Jannik Sinner, fuera por lesión, y Carlos Alcaraz, que regresa a la competición individual tras casi cuatro meses sin jugar singles. Entre ambos han ganado tres de los últimos cuatro US Open. Sin ellos al cien por cien, el torneo pierde patrón y gana suspense.

Ahí se asoma una vieja obsesión del tenis estadounidense: volver a ver a un hombre local levantar el trofeo. No ocurre desde Andy Roddick en 2003. Veintitrés años de sequía en casa.

Esta vez, la artillería es numerosa. Seis estadounidenses figuran en el Top 25: Ben Shelton (9), Taylor Fritz (10), Frances Tiafoe (12), Learner Tien (15), Brandon Nakashima (17) y Tommy Paul (21). Fritz y Shelton llegan con títulos en pista dura este verano, en Washington D.C. y Montreal, respectivamente. Nakashima y Tiafoe han pisado finales también en esta gira.

El cuadro se ha abierto. La pregunta ya no suena descabellada: ¿puede, por fin, un estadounidense romper el maleficio en Nueva York?

Pegula, un camino despejado hacia su gran oportunidad

Jessica Pegula no se esconde. Lo dijo a USA TODAY Sports: su objetivo es ganar el torneo. El sorteo le ha tendido una alfombra, al menos en los primeros peldaños.

Debuta ante Elena-Gabriela Ruse y, en segunda ronda, la espera la ganadora del duelo entre Venus Williams y Sofia Kenin. Después podría cruzarse con la 31, Leylah Fernandez, en tercera ronda, y con la 16, Sorana Cirstea, en octavos. Ante la rumana, Pegula domina el cara a cara 3-1.

El verdadero examen llegaría en cuartos, con Karolina Muchova (7) o Elina Svitolina (9) como amenazas principales. Y al fondo del pasillo, otra vez Sabalenka, en unas hipotéticas semifinales.

La historia reciente pesa: Pegula perdió su primera final de Grand Slam precisamente aquí, en el US Open 2024, ante Sabalenka en dos sets. El año pasado, la bielorrusa también la frenó en semifinales. El cuadro le ofrece revancha. El reto es romper, por fin, ese techo de cristal.

Primeras rondas con aroma a segunda semana

El sorteo también dejó caramelos para el espectador desde el primer día. En el cuadro masculino, el choque entre Arthur Fils, 10 del mundo, y Stefanos Tsitsipas promete dinamita inmediata.

Fils llega con viento de cola tras ganar su primer Masters 1000 en Cincinnati, donde derrotó a Frances Tiafoe en tres sets. Tsitsipas, en cambio, vive un año torcido: no ha pasado de segunda ronda en ningún Grand Slam en esta temporada. Aun así, su historial de dos finales grandes (Roland Garros 2021 y Australian Open 2023) obliga a no descartarlo jamás.

En el cuadro femenino, el duelo entre Maja Chwalińska (20), finalista de Roland Garros 2026, y la estadounidense Taylor Townsend apunta a choque de estilos. Townsend suele crecer en Nueva York: ya ha alcanzado dos veces la cuarta ronda, incluida la edición del año pasado. Partido de primera ronda con alma de segunda semana.

Djokovic, contra el reloj… y contra el cuadro

Novak Djokovic persigue algo que nadie ha logrado: un 25º título de Grand Slam, más que cualquier hombre o mujer en la historia. Pero el sorteo le ha colocado una ruta casi sin respiro.

Debuta ante Mariano Navone, rival inédito para él. En segunda ronda podría encontrarse con Matteo Berrettini, finalista de Wimbledon 2021, o con un viejo conocido de las grandes batallas, Stan Wawrinka, triple campeón de Grand Slam. Tercera ronda potencial ante Tomas Etcheverry (27), cuarta contra Brandon Nakashima (16) o Andrey Rublev (23).

Y eso solo para llegar a los cuartos, donde podría esperarlo Daniil Medvedev (7). En semifinales, el abanico es igual de brutal: Carlos Alcaraz (2), Ben Shelton (8) o el propio Fils (10) asoman en su mitad de cuadro. Si el serbio, con 39 años, sobrevive a todo eso, aún le quedaría Alexander Zverev, número 1, como posible rival en la final.

Una carrera de obstáculos para una cifra histórica.

Sabalenka, otra vez ante el vértigo del triplete

No es la primera vez que Aryna Sabalenka se ve en esta encrucijada. En el Australian Open 2025 ya tuvo en la mano un tercer título consecutivo y fue Rybakina quien le cerró la puerta.

Ahora, el escenario es Flushing Meadows. La número 1 del mundo llega sin ningún grande en su casillero este año y con su reinado, de casi 100 semanas, en serio peligro. El cuadro tampoco ofrece consuelo.

Podría cruzarse en tercera ronda con Barbora Krejcikova (27), en cuarta con Diana Shnaider (15) y en cuartos con Linda Noskova (6), campeona de Wimbledon 2026. Un camino duro para alguien que, además de defender título, defiende estatus.

La historia la espera. El calendario, no tanto.

Gauff, campeona en forma… con un laberinto por delante

Llamar “perdedora” a Coco Gauff después de conquistar Cincinnati 2026 parece exagerado. Pero el sorteo no la ha tratado con cariño.

En segunda ronda podría encontrarse con Paula Badosa o Daria Kasatkina. Ninguna de las dos está sembrada, pero las dos han sido Top 10. Badosa, además, derrotó a Gauff en hierba en Berlín el pasado junio. En tercera ronda asoma Sara Bejlek (28), rival a la que Gauff ya venció con claridad en semifinales de Cincinnati, 6-4, 6-1, camino del título frente a Pegula.

En octavos, la estadounidense podría medirse con Iva Jovic (14) o Alexandra Eala (17). Si alcanza por tercera vez en su carrera los cuartos del US Open, el horizonte se vuelve todavía más exigente: Mirra Andreeva (5), campeona de Roland Garros 2026, se perfila como la gran amenaza.

Gauff domina el cara a cara 5-0, con el último triunfo en cuartos de Roma, antes de que Andreeva levantara el título en París. En pista dura solo se han visto una vez: victoria de Gauff por 6-3, 6-2 en segunda ronda del US Open 2023.

El cuadro también abre la puerta a un cruce con Amanda Anisimova (10), finalista el año pasado en Nueva York y con ventaja 2-1 en enfrentamientos directos. Y, si supera todo eso, la semifinal podría traerle a Rybakina (2) o Swiatek (8). La polaca, campeona del US Open 2022 y ex número 1 durante 125 semanas, sigue siendo una de las grandes referencias del circuito.

Gauff llega con confianza. El torneo le exige mucho más que eso.

Tiafoe, entre la épica y el riesgo

Frances Tiafoe ha hecho del US Open su gran escenario. Sus dos semifinales de Grand Slam (2022 y 2024) llegaron aquí, en Nueva York. Pero esta vez aterriza tocado.

El estadounidense fue operado a principios de mes para retirarle un quiste de la mano derecha. Pese a las recomendaciones médicas, decidió jugar en Cincinnati. Lo pagó caro físicamente, aunque llegó hasta la final, donde perdió 6-3, 1-6, 6-0 frente a Arthur Fils. Durante ese partido pidió un tiempo médico y después se retiró del cuadro de dobles mixto del US Open, alimentando las dudas sobre su estado real.

El sorteo le concede cierto margen al inicio. Debuta ante otro estadounidense, Martin Damm Jr., y podría enfrentarse en segunda ronda a Aleksandar Vukic, rival al que también conoce y domina en el cara a cara. A partir de ahí, la cuesta se empina.

En cuarta ronda podría cruzarse con Medvedev (7), en cuartos con Djokovic (4) y en semifinales con Alcaraz (2). Si quiere volver a encender la Arthur Ashe, tendrá que hacerlo lesionado, contra el cuadro… y contra el reloj de su propia recuperación.

Venus Williams, último baile en un cuadro implacable

Mientras Serena Williams vuelve a brillar en dobles mixto con Carlos Alcaraz, la mirada del torneo se desplaza inevitablemente hacia su hermana mayor. Venus Williams, a los 46 años, disputará su 26º US Open gracias a una invitación.

El sorteo, sin embargo, no tuvo piedad. La espera Sofia Kenin, campeona del Australian Open 2020 en pista dura. Venus regresó a singles en el US Open pasado y en el Australian Open de este año, con dos derrotas en primera ronda. Ahora, el reto es aún mayor: competir contra una campeona de Grand Slam, con poco ritmo y en un cuadro que no ofrece respiros.

No hay garantías de una carrera profunda. Lo que sí hay es algo que Nueva York conoce bien: la sensación de estar ante una de las últimas grandes noches de una leyenda.

En un torneo sin dueño claro, con Sabalenka persiguiendo la historia, Rybakina oliendo el número 1 y Djokovic a la caza de un récord absoluto, el US Open vuelve a ser lo que siempre fue: un juicio a cielo abierto sobre quién manda, de verdad, en el tenis actual.