Rybakina vence a Zheng y se clasifica para semifinales del US Open
Elena Rybakina necesitó dos horas y 14 minutos en el Arthur Ashe Stadium para cambiar de techo. No solo le dio la vuelta a un partido envenenado ante la campeona olímpica Zheng Qinwen. También se aseguró, por primera vez en su carrera, el número uno del mundo.
La kazaja de 27 años venció por 3-6, 6-1, 6-4 y desbancará a Aryna Sabalenka del trono del ranking la próxima semana. Lo hizo a su manera: a base de servicio, carácter y una resistencia mental que ya se ha convertido en su sello.
“Es solo un número ahora mismo”, dijo después, todavía con el sudor del esfuerzo en la frente. “Claro que estoy en semifinales. Es un logro increíble, pero durante el partido solo siento que tengo que concentrarme en mi juego”.
De la oscuridad al control
El inicio fue todo menos el de una futura número uno. Rybakina entró fría, negativa, descolocada por un horario poco habitual para ella tras haber jugado todo el torneo de noche. Lo reconoció sin rodeos: “No empecé bien, estaba demasiado negativa. En mi cabeza me quejaba de la sombra…”.
Zheng, 23 años, actual campeona olímpica y número 121 del mundo tras pasar ocho meses fuera por una operación de codo, olió la duda y se lanzó. Rompió en el octavo juego, se colocó 5-3 cuando Rybakina mandó un derechazo a la red y se aferró al set con una resistencia feroz.
El noveno juego fue una batalla de 14 minutos. Zheng salvó cinco bolas de ‘break’ con un repertorio que mezcló un ace, un revés ganador paralelo, un servicio ganador y la ayuda de algunos restos fallidos de Rybakina. Cerró la manga en su cuarto punto de set, cuando la kazaja mandó largo otro resto de derecha. 6-3 y aviso serio.
Rybakina lo resumió sin adornos: “Fue muy duro. No empecé de la mejor manera. Estaba sufriendo un poco. Entramos en peloteos largos y cometí errores. Intentaba ser más agresiva porque sentía que no estaba empujando lo suficiente”.
El despertar de una número uno
La reacción fue inmediata. La segunda cabeza de serie abrió el segundo set con dos aces consecutivos. Un mensaje. Desde ahí, el partido cambió de manos.
Rybakina rompió de entrada para el 2-0 con un derechazo ganador y, cuando Zheng dispuso de una bola de ‘break’ para volver al set, la kazaja la borró también con la derecha para sostener el 4-1. El patrón se repetía: servicio dominante, primeros golpes profundos y una presencia mucho más agresiva en pista.
Otro break, otra derecha ganadora y un 5-1 que ya sonaba a sentencia de manga. Poco después, con un juego en blanco, forzó el tercer set. La que había empezado quejándose de la sombra ya mandaba sobre todo.
En el decisivo, el pulso se endureció. Zheng, que llegaba desde la fase previa y acumulaba siete victorias en Nueva York, no se deshizo. Salvó una bola de rotura en el quinto juego. Rybakina hizo lo propio en el octavo. 4-4 y el Ashe en tensión.
La presión, esta vez, cayó del lado de la china. Con 4-4 y al servicio, entregó el ‘break’ con una doble falta en el noveno juego. Rybakina no perdonó: sacó para partido y cerró el triunfo sin temblar.
“Estoy contenta de haber apartado todos los pensamientos negativos. Solo me repetía: ‘Sigue luchando’”, explicó.
Historia para Kazajistán y un tablero abierto en Nueva York
Con esta victoria, Rybakina se convierte en la primera jugadora de Kazajistán en alcanzar el número uno del mundo y en la 30ª mujer que ocupa la cima del ranking WTA. Un hito que ella misma coloca en perspectiva: “Es algo de lo que vas a estar muy orgullosa cuando termines el año. No importa cuánto tiempo te quedes, es un logro y me siento muy orgullosa”.
Su trayectoria en Grand Slam ya lo respaldaba: campeona de Wimbledon en 2022, campeona del Abierto de Australia este año, ahora busca su tercer grande y su primera corona en Flushing Meadows. Hasta este miércoles, sin embargo, arrastraba una estadística incómoda: 0-6 en el US Open cuando perdía el primer set. Esa barrera también cayó.
La kazaja, que no ha mostrado rastro de la lesión en el pie que condicionó su preparación para el torneo, domina ahora 5-1 el cara a cara con Zheng, con tres victorias sobre ella solo en 2024.
Su triunfo tuvo otra consecuencia inmediata: cerró la carrera por el número uno en Nueva York. Rybakina era una de las cuatro jugadoras con opciones de salir de Flushing Meadows en lo más alto. Con su clasificación a semifinales, dejó sin posibilidades a Sabalenka, Coco Gauff y Jessica Pegula.
Sabalenka y Pegula se medirán en la otra semifinal del jueves. Rybakina esperará a la ganadora del duelo entre Gauff, número cuatro del mundo y doble campeona de Grand Slam, y Mirra Andreeva, la joven rusa de 19 años que ya reina en Roland Garros.
El balance de Zheng: derrota amarga, torneo valioso
Para Zheng, la noche dejó una mezcla de frustración y esperanza. Se quedó a un paso de su primera semifinal en el US Open y sigue teniendo como techo su final en el Abierto de Australia 2024, pero se marcha de Nueva York con siete triunfos, un cuadro superado desde la fase previa y el billete asegurado para volver al top 60 la próxima semana.
“Quizá cuando ella sacaba segundo servicio podría haber sido más agresiva a veces y cometer un poco menos de errores al resto”, analizó. “Hoy solo fueron unos pocos puntos los que marcaron la diferencia”.
La china no escondió su lamento por las oportunidades perdidas en el set definitivo. “Tuve muchas opciones en el tercer set, pero no las aproveché. Es una pequeña pena para mí perder este partido, pero obviamente puedo sacar cosas positivas del US Open de este año”.
Rybakina, mientras tanto, ya no mira hacia atrás. Tiene una semifinal en el Ashe, el número uno asegurado y la posibilidad real de cerrar el año con tres grandes en su palmarés. La pregunta ya no es si está preparada para el trono. Es cuánto tiempo piensa quedarse en él.






