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Rybakina elimina a Osaka en octavos del US Open

Naomi Osaka llegó al Arthur Ashe buscando reabrir una puerta que ya había cruzado dos veces. Salió de él con un golpe seco de realidad: Elena Rybakina no está de paso en este US Open.

La kazaja, número 2 del cuadro y campeona vigente del Australian Open, barrió a la japonesa por 6-1 y 6-4 en la cuarta ronda, cortando de raíz el intento de Osaka de conquistar un tercer título en Nueva York. Fue un marcador contundente. Y, sobre todo, una declaración de poder.

El inicio fue un monólogo. Rybakina se adueñó del primer set con autoridad, castigando cada segundo servicio de Osaka, acelerando con el drive y gobernando los intercambios desde la línea de fondo. El 6-1 reflejó la diferencia de sensaciones: una Osaka errática, a contrapié, frente a una Rybakina suelta, precisa, sin rastro de dudas.

En el segundo parcial, Osaka logró al menos agarrarse al partido. Ajustó alturas, buscó más ángulos, trató de alargar los puntos y encontrar el ritmo que el sábado le permitió sobrevivir a una batalla de casi tres horas ante Elise Mertens, resuelta por 6-3, 3-6 y 7-5. Pero el margen era mínimo. Cada vez que la japonesa amagaba con cambiar la dinámica, la respuesta de Rybakina llegaba con un saque ganador o un latigazo de revés.

El 6-4 final cerró la puerta a cualquier intento de remontada. Osaka, campeona en Flushing Meadows en 2018 y 2020 y semifinalista el año pasado, vuelve a quedarse lejos de la pelea por el título en un grande. En esta temporada aún no ha superado los cuartos de final en un major: ausente en el Australian Open por una lesión abdominal, alcanzó la cuarta ronda en Roland Garros y los cuartos en Wimbledon. En Nueva York, el techo volvió a bajar un peldaño.

Para Rybakina, en cambio, la noche fue un hito. Por primera vez en su carrera se instala en los cuartos de final del US Open. A sus 27 años, con el Australian Open y Wimbledon ya en la vitrina, la sensación es clara: está cada vez más cerca de sumar otro grande a su palmarés.

Y el siguiente obstáculo no será menor. El miércoles le espera Qinwen Zheng, que firmó una de las grandes sorpresas del torneo al eliminar a la cabeza de serie número 8, Iga Swiatek, por 7-5 y 6-3 en el otro duelo de octavos del día. Un aviso directo: el cuadro se ha abierto, pero nadie regala nada.

Osaka, mientras tanto, encadena su quinto año consecutivo sin levantar un título de Grand Slam. Para una jugadora que convirtió este escenario en su casa durante un tramo de su carrera, la pregunta ya no es solo cuándo volverá a ganar un major, sino cuánto tiempo más estará dispuesta a perseguir esa versión imparable de sí misma que un día dominó Nueva York.