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Ryan Garcia derrota a Conor Benn y retiene el título WBC

En Las Vegas no hubo suspense. Hubo castigo. Ryan Garcia necesitó menos de seis minutos para desmontar la ilusión mundialista de Conor Benn y defender con una contundencia brutal el campeonato mundial WBC del peso wélter en el T-Mobile Arena.

La pelea se vendía como el gran salto de Benn, su primera cita por un título mundial, el intento de firmar una de las mayores sorpresas de un boxeador británico en suelo estadounidense. El ring dictó otra cosa. García fue demasiado rápido, demasiado preciso, demasiado campeón.

Un Benn drenado, un García desatado

Benn llegaba con una incógnita enorme: su cuerpo. Boxeaba por debajo del límite del peso wélter por primera vez en más de cuatro años, después de un periodo en el que había coqueteado con el peso medio. El año pasado, tras levantarse su suspensión provisional por una violación de las normas antidopaje, se midió dos veces a Chris Eubank Jr en el Tottenham Hotspur Stadium, ambas en el peso medio. Cayó en el primer combate, pero se cobró la revancha en el segundo, derribando y superando a su rival a los puntos.

Desde entonces, su hoja de ruta apuntaba de nuevo hacia abajo. Dio un paso intermedio en un peso pactado ante Regis Prograis, también en el Tottenham Hotspur Stadium, en la velada del regreso de Tyson Fury. Logró “hervir” de nuevo su físico para regresar al entorno del wélter. Lo consiguió en la báscula. En el ring, la historia fue otra.

Frente a él, un campeón que ha ido escalando divisiones y escenarios. Ryan Garcia se forjó abajo, en pesos más ligeros, y se curtió con nombres de primera línea: victoria espectacular ante el campeón olímpico Luke Campbell, derrota ante Gervonta Davis en el peso ligero, dominio sobre Devin Haney en una noche manchada por la báscula y por un positivo que acabó transformando aquel resultado en combate nulo. Tras un año de sanción, regresó con derrota ante Rolando Romero en un evento en Times Square, antes de ganarse la oportunidad por el título WBC ante Mario Barrios. Tiró a Barrios, se llevó la decisión y el cinturón.

Conor Benn fue nombrado aspirante obligatorio. La oportunidad que había perseguido toda una carrera. Y, sin embargo, desde el primer intercambio quedó claro quién mandaba.

El gancho que abrió la puerta

Nada más sonar la campana inicial, García marcó territorio. Un gancho de izquierda, rápido, limpio, sacudió a Benn y le dejó el mensaje: aquí hay otro nivel. El británico intentó responder con su derecha, buscando intercambios, pero cada vez que se lanzaba al frente se encontraba con manos más nítidas y veloces.

Al cierre del primer asalto, el campeón ya había empezado a descomponer la guardia rival. Castigó con manos atrasadas, golpes que entraban rectos y duros, mientras Benn trataba de “cazar” algo grande a base de fuerza más que de precisión. No lo encontró. Sí lo encontró García.

La sensación era clara: si el británico seguía avanzando en línea recta, el desenlace iba a llegar pronto.

La tormenta del segundo asalto

Llegó en el segundo. Y fue violento.

Garcia, fiel a lo que luego explicaría, dejó de retroceder. Plantó los pies. Cuando Benn volvió a entrar, el estadounidense cruzó una derecha demoledora. El impacto fue seco. El aspirante se fue al tapiz con fuerza, muy dañado.

Benn se levantó, pero sus piernas contaban otra historia. Necesitaba abrazar, comprar segundos, esconder el desconcierto. No le dejaron. García olió la sangre y no perdonó.

Lo acorraló, lo fijó en la larga distancia y empezó a desatar combinaciones salvajes. Primero al cuerpo, hundiéndolo. Después a la cabeza, con una velocidad que dejaba al británico siempre un golpe por detrás. Benn retrocedió hasta las cuerdas, sostenido más por el enrejado que por su equilibrio.

El árbitro vio suficiente. Se interpuso entre ambos y detuvo la pelea a los 1:25 del segundo asalto. Conor Benn, deshecho, veía cómo su sueño mundialista se apagaba de forma brutalmente prematura.

García lo resumió con frialdad: sabía que Benn iba a ir “como loco” hacia delante, y en el segundo asalto decidió plantar cara y hacerle pagar esa agresividad. Lo hizo con “una mano infernal”. El cinturón no se movió de cintura.

Jai Opetaia, otra declaración de poder

La noche en Las Vegas dejó otra actuación dominante en la cartelera de apoyo. El australiano Jai Opetaia, uno de los nombres más temidos del peso crucero, prolongó su condición de invicto y se deshizo del campeón WBC Noel Mikaelian.

El zurdo australiano fue cocinando la pelea hasta que, en el noveno asalto, desató el desenlace. Primero un gancho de izquierda, luego un gancho de derecha aún más duro. Mikaelian quedó clavado en las cuerdas, aturdido, sostenido por los tensores. El árbitro abrió la cuenta, pero el campeón ya no estaba en condiciones de seguir. Paró el combate a los 1:30 del noveno asalto.

En una sola velada, Ryan Garcia confirmó que su cinturón wélter no está en subasta y Jai Opetaia volvió a recordar que, en el peso crucero, su nombre no es un simple ruido de fondo. La pregunta, ahora, es quién se atreve a cruzar la línea con ellos.