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Rui Hachimura y su elección: ¿el equipo equivocado en Los Ángeles?

Los Ángeles vuelve a arder. Esta vez no es por un triple ganador ni por un traspaso bomba, sino por el mazazo histórico que la NBA ha descargado sobre los L.A. Clippers tras su investigación por violaciones del tope salarial en el caso Kawhi Leonard.

Cinco futuras primeras rondas volatilizadas. Multa para Leonard. Multa y suspensión para Steve Ballmer. Un proyecto que se vendía como modelo de gestión agresiva, de repente, bajo sospecha y con el futuro hipotecado.

En medio de ese terremoto, un nombre empieza a aparecer en las conversaciones: Rui Hachimura. El exjugador de Los Angeles Lakers que decidió cruzar el pasillo del Crypto.com Arena para vestirse de rojo, blanco y azul. Hoy, con los Clippers tambaleándose, muchos se preguntan si el japonés no estará mirando al retrovisor.

El camino que no tomó Hachimura

Hachimura, 28 años, podría seguir siendo jugador de los Lakers si la franquicia angelina hubiera apretado de verdad para retenerlo. Tras tres temporadas con el púrpura y oro, el ala-pívot optó por la agencia libre y eligió a los Clippers, manteniéndose en la ciudad pero cambiando de vestuario.

La decisión, en su momento, parecía lógica: mismo mercado, mismo contrato económico, rol importante en un aspirante del Oeste. Hoy, con la sanción de la NBA sobre la mesa, el contexto ha cambiado por completo.

En X, el analista de San Antonio Spurs, Dusty Garza, lanzó la pregunta que muchos se hacen en voz baja. “Viendo a los Clippers implosionar hoy, hay que preguntarse si Rui Hachimura se arrepiente de su elección de agencia libre de julio”, escribió. Y ahí destapó un dato clave: Spurs le llamaron con la midlevel exception completa para ponerlo al lado de Victor Wembanyama, en un proyecto con capital de draft y horizonte brillante.

La oferta: 2 años y 28 millones, el mismo dinero que aceptó en Clippers. Con un matiz que ahora duele más: el acuerdo en Los Ángeles incluye opción de equipo para el segundo año. Un “ouch” que Garza remarcó. Cuando San Antonio percibió dudas, giró rápido y cerró a Tobias Harris.

Sobre el papel, visto desde hoy, el camino texano habría sido más sólido. Un núcleo joven, Wembanyama como piedra angular, margen salarial, elecciones de draft por doquier y cero tormentas disciplinarias desde la liga. Hachimura, sin embargo, priorizó seguir en Los Ángeles. Ciudad, mercado, comodidad. Y esa elección ahora se ve bajo otra luz.

Lo que dijeron los despachos

No todos en la liga veían a Hachimura como una pieza segura para Spurs. El insider Brett Siegel explicó este verano por qué la puerta de San Antonio se cerró pronto. La franquicia habló con la representación del jugador, pero internamente lo valoraban más como una opción secundaria que como objetivo principal.

Spurs buscaban experiencia y liderazgo veterano en un acuerdo corto, sin comprometer demasiado el futuro. Ahí encajaba mejor un perfil como Tobias Harris, que acabó siendo su prioridad. La organización, según Siegel, nunca llegó a ver a Hachimura como apuesta central a largo plazo.

Dicho de otra forma: la oportunidad existió, pero no era un idilio asegurado. Aun así, el escenario deportivo que se abría para él en Texas, con Wembanyama y un proyecto en ascenso, contrasta con el panorama actual de unos Clippers castigados por la NBA y sin buena parte de su futuro en el draft.

¿Y si los Lakers no se hubieran dejado ir a Rui?

La otra gran cuestión se instala al otro lado del pasillo del pabellón. ¿Debieron los Lakers pelear más por Hachimura? Más aún viendo que después se lanzaron con fuerza a por Jonathan Kuminga en la agencia libre, tras una ofensiva que, comparada, hace parecer tibio el intento por retener al japonés.

El contraste es evidente. Hachimura es, hoy, un jugador más probado y pulido. Uno de los mejores tiradores de tres de toda la liga en la última campaña. Encajaba bien en el ecosistema de estrellas, tenía química con Luka Doncic y Austin Reaves, y ofrecía algo que los Lakers siguen buscando: un cuatro titular fiable.

Los números respaldan la sensación. La temporada pasada firmó un 44,3% en triples, entre los mejores porcentajes de la NBA, con 11,5 puntos por partido. Y cuando llegaron los playoffs, subió todavía más el listón: 57% desde el perímetro y casi 18 puntos de media. Un auténtico lanzallamas en las noches grandes.

Mientras en los despachos de El Segundo siguen intentando descifrar quién debe ser el ala-pívot titular del proyecto, la imagen de Hachimura clavando triples con la camiseta de los Clippers —y arrastrando un contrato con opción de equipo— se vuelve incómoda. No cuesta imaginar una rotación de Lakers hoy más profunda, más peligrosa, con él todavía en la plantilla.

El castigo a los Clippers ha abierto un boquete en el futuro de la otra franquicia de la ciudad. Para Hachimura, la elección de julio ya no es solo una decisión económica o de estilo de vida. Se ha convertido en una pregunta inevitable: ¿apostó por la ciudad correcta, pero por el equipo equivocado?