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Rohit Sharma y su refugio nocturno con wafers de plátano

Rohit Sharma y las noches en vela que calmaba con wafers de plátano

En los fríos y silenciosos pasillos de los hoteles durante una serie de Test, cuando el resto del equipo ya dormía, Rohit Sharma libraba otro tipo de batalla. No era contra un swing tardío ni contra un spinner envenenado. Era contra sus propios nervios. Y contra el reloj.

El ex capitán de India, que disputó 67 Test entre 2013 y 2024, confesó en su programa de televisión, ‘Family Full House with Rohit Sharma’, cuál era su refugio en esas madrugadas inquietas: unos sencillos wafers de plátano hechos por su madre.

El formato favorito… y el que menos le dejaba dormir

Para Rohit, el Test no era solo un formato más. Era el formato. Su favorito. Precisamente por eso, la presión se le clavaba más hondo.

“Jab bhi main Test match khelta tha, andar bahut nervousness hoti thi… kyunki yeh mera favourite format tha,” recordó. Esa mezcla de responsabilidad y amor por el juego largo le impedía desconectar al final del día. El cuerpo pedía descanso. La mente, nunca.

“Kyunki Test match khelna aasaan format nahi hai… Test match ke apne alag-alag challenges hote the,” explicó. Esa exigencia lo mantenía en vela: “Nervousness mein mujhe neend nahi aati thi, toh raat bhar main jaaga rehta tha.”

No era un novato sufriendo el peso del escenario. Hablamos de un bateador que cerró su carrera en Test con 4.301 carreras, 12 siglos, 18 medios siglos y un promedio de 40,57, con un tope de 212. Números de élite. Pero ni las cifras, ni la experiencia, apagaban el cosquilleo del estómago antes de un nuevo día en la crease.

El hambre que llega cuando la mente no se apaga

Cuando el sueño no llega, el hambre aparece. Esa ecuación la conocía bien Rohit.

“Jaage rehte ho toh kuch na kuch khaane ka mann karta tha,” admitió. En esas horas muertas, entre análisis del día y anticipación de lo que vendría, el bateador recurría siempre al mismo recurso: “Main hamesha mere saath mera comfort food rakhta tha… banana wafers.”

No eran unos wafers cualquiera, comprados en cualquier tienda de aeropuerto. Eran de casa. Eran de su madre.

El sabor de casa en medio de la presión

En medio del rigor casi militar del cricket de Test —sesiones largas, concentración extrema, análisis constantes— Rohit guardaba en su maleta un pequeño recordatorio de dónde venía.

“Woh fried nahi hota tha. Meri mummy ke kuch tareeke the, woh bake karti thi usko,” contó. Nada de frituras pesadas antes de un día de 90 overs. Su madre los preparaba al horno, a su manera, y él se aseguraba de llevarlos siempre.

“Hamesha apne saath leke chalta tha. Toh kabhi bhi mann karta tha toh usse kha leta tha.” Un gesto simple: abrir un recipiente, tomar un par de wafers, masticar despacio. Pero en esa rutina se mezclaban la calma, la nostalgia y una pizca de valentía para el día siguiente.

Para un bateador que pasó más de una década enfrentándose a la forma más dura y exigente del cricket, esos wafers de plátano no eran solo un tentempié. Eran una línea directa a casa, a su madre, a una normalidad que el escenario del Test rara vez concede.

Rohit se despidió del formato largo en 2023 con números sólidos y momentos memorables. Lo que no se ve en las hojas de estadísticas es cuántas de esas noches previas a sus grandes entradas estuvieron acompañadas por el crujido suave de unos wafers horneados en la cocina familiar. Y quizá ahí, en ese pequeño ritual nocturno, se escondía una parte de la fortaleza que mostró tantas mañanas al salir a abrir la entrada para India.