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Robert Whittaker planea su regreso a Sydney en UFC

Robert Whittaker ya tiene hoja de ruta para su próximo combate en UFC. Y, si todo encaja, quiere que el regreso tenga acento australiano y sabor a casa.

El excampeón del peso medio, ahora reconvertido en semipesado, viene de un estreno contundente en la nueva categoría: finalizó a Nikita Krylov en UFC 329 y dejó claro que su potencia sube con él a las 205 libras. Ese triunfo le ha dado margen para pensar con calma… pero también un objetivo muy concreto.

Sydney en el horizonte

La compañía ha viajado a Sydney en febrero durante los dos últimos años. Whittaker mira ese hueco en el calendario como si fuera hecho a medida. Si UFC mantiene la tradición en 2027, él quiere estar en la cartelera.

No pelea en su ciudad desde 2014, cuando terminó a Clint Hester. Demasiado tiempo lejos de casa para una de las grandes figuras de las artes marciales mixtas australianas.

“Por desgracia, no hay muchas noticias de pelea”, explicó a Fox Sports Australia. “Estoy entrenando y preparándome para cosas, pero sinceramente, he escuchado rumores de que UFC viene a Sydney a principios del año que viene. Llevo mucho tiempo diciendo que quiero pelear en Sydney y pelear en casa, así que aquí estamos. Voy a intentar reservarme, guardarme, prepararme para lo mejor y, con suerte, entrar ahí”.

No hay fecha cerrada. No hay contrato firmado. Pero el plan está claro: ajustar el campamento a esa posible visita y llegar fresco, sin desgaste innecesario.

Un duelo pendiente con Jan Blachowicz

El otro punto del mapa se llama Jan Blachowicz. El polaco, excampeón del peso semipesado, fue el único que respondió al anterior desafío público de Whittaker. Aceptó el reto y dejó la puerta abierta a un choque entre dos exmonarcas de UFC en divisiones distintas.

Blachowicz viene de una dura derrota: cayó por TKO en el primer asalto ante Navajo Stirling en UFC Fight Night 283, el pasado agosto. Un tropiezo que no borra su nombre del escaparate, pero que sí añade urgencia a su siguiente paso.

Para Whittaker, el emparejamiento sigue teniendo todo el sentido del mundo.

“Es el único que respondió, y está contento con esa pelea”, recordó sobre Blachowicz. “Él está contento con esa pelea, yo estoy contento con esa pelea, y ahí es donde estamos. Pero me preparo para cualquiera y para cualquier cosa. Solo quiero salir ahí y que levanten mi mano una vez más”.

El australiano no se casa con un solo nombre, pero suena a algo más que un simple “si surge, bien”. Es un duelo de estilos, de currículums y de orgullo. Un veterano que se ha reinventado en una división nueva frente a un excampeón que busca demostrar que aún pertenece a la élite.

Sydney, un Whittaker rejuvenecido en el peso semipesado y un Blachowicz herido, con ganas de revancha deportiva. Si UFC decide juntar todas esas piezas en una misma noche, el regreso del ídolo local a su ciudad podría convertirse en algo mucho más grande que un simple combate de vuelta.