RNC04 pospuesto: la nueva era del deporte regulado en Nueva Gales del Sur
El choque frontal de cuerpos, golpes y derribos que define a RNC tendrá que esperar. El organismo promotor confirmó que su evento RNC04, previsto en Nueva Gales del Sur, queda pospuesto tras la decisión del Tribunal Supremo del estado, que frenó la velada a las puertas de su celebración.
La compañía acató el fallo y, al mismo tiempo, marcó el camino de lo que viene: RNC pasará a operar como deporte regulado en Nueva Gales del Sur, bajo la autoridad competente. El mensaje es claro: no se cancela el proyecto, se reubica dentro del marco oficial.
RNC04 ya tiene nuevo horizonte. El evento se reprogramará para más adelante en 2026, en el mismo escenario: Royal Randwick Racecourse. Misma sede, mismo cartel, misma propuesta. Las entradas seguirán siendo válidas de forma automática y, para quienes no puedan asistir en la nueva fecha, la organización enviará por correo electrónico las instrucciones para solicitar el reembolso.
“A nuestros atletas, entrenadores y equipos. Lo disteis todo para llegar hasta aquí. Nada de eso se pierde. Es un retraso, no una derrota”.
Un intento de sostener el ánimo en un deporte que vive del filo entre el espectáculo y el riesgo.
El cartel incluía a varios exjugadores de rugby league, entre ellos Dylan Napa y Sam Kasiano, nombres reconocibles que aportaban peso mediático al evento. En el otro extremo, un antiguo referente de la NRL, Josh Aloiai, se alejó de la disciplina a comienzos de año tras haber trabajado como entrenador de competidores de RNC.
Aloiai explicó su ruptura en un vídeo publicado en redes sociales. Su testimonio fue directo, sin maquillaje: tras una noche de trabajo como coach en RNC, aseguró que no podía volver a implicarse. Describió la sensación de estar preparando a hombres “para que les destrocen la cabeza”, para que sufran lesiones cerebrales, mientras el entrenador solo puede dar una palmada en la espalda y ofrecer agua entre asaltos. Una visión cruda de lo que ocurre detrás del telón del espectáculo.
La empresa, a través de declaraciones previas de su responsable Fernandez al Herald, se limitó a subrayar que Aloiai tiene derecho a sus opiniones y que respeta cualquier decisión de los deportistas sobre su participación o no en este tipo de competiciones. Un mensaje de tolerancia pública en un contexto de creciente escrutinio.
La polémica no es nueva. Vulangi Olosoni, campeón de la final de la Runit Championship League —competencia rival de RNC— en junio de 2025, ya se vio obligado a dar marcha atrás en su apoyo al formato. El luchador pidió disculpas por haber influido a jóvenes para que se adentraran en este deporte después de la muerte del adolescente neozelandés Ryan Satterthwaite, un caso que sacudió la percepción pública de estas disciplinas extremas.
Mientras RNC se prepara para entrar en la era de la regulación oficial y reubica su gran noche en el calendario de 2026, la pregunta se hace inevitable: ¿hasta dónde está dispuesta la sociedad a aceptar la violencia como espectáculo cuando el precio se paga con la salud —y a veces la vida— de sus protagonistas?






