Richarlison estalla tras su exclusión en Tottenham: ¿Por qué?
La tensión entre Richarlison y Roberto De Zerbi dejó de ser un rumor y se hizo pública a golpe de pantalla. El delantero brasileño reaccionó con enfado a su ausencia en la convocatoria de Tottenham para el duelo de Carabao Cup de este martes ante Liverpool, y lo hizo donde más duele en 2026: en las redes sociales.
El atacante publicó la captura de una noticia sobre su exclusión y la acompañó con un mensaje tan corto como contundente: “Why?” y un emoji llorando. Una palabra, un gesto, y un mensaje claro hacia el banquillo y el club.
Un futuro en el aire
La rabia de Richarlison no nace solo de un partido de copa. Su situación en el norte de Londres lleva semanas en una cuerda floja. El brasileño estuvo muy cerca de regresar a su país con Vasco da Gama, pero la operación se desplomó en el último momento.
Fuentes cercanas a la negociación señalan que Tottenham y el club de Río de Janeiro llegaron a un acuerdo por el traspaso del delantero de 29 años. El problema apareció en el último tramo: no hubo entendimiento en las condiciones personales antes del cierre del mercado brasileño el viernes. El reloj se paró, la ventana se cerró y Richarlison se quedó atrapado en un limbo deportivo.
Mientras tanto, en Londres, la decisión de De Zerbi de dejarlo fuera ante Liverpool ha encendido todas las alarmas. No es una simple rotación. Es un mensaje.
De Zerbi se planta
El técnico italiano no esquivó el tema en la rueda de prensa previa al encuentro. Habló con frialdad, pero cada frase pesó.
“Al inicio de esta temporada hablé con él muchas veces para convencerle de que se quedara y él no quería”, explicó De Zerbi. Una confesión directa, que desnuda el desencuentro.
“No puedo ir cada día a rezar para que se quede”, añadió, dejando claro que su paciencia tiene un límite.
El entrenador detalló que el club incluso le puso sobre la mesa una ampliación de contrato. “Lo que hice al principio de esta temporada fue hablar con él y proponerle una extensión del contrato. Si él dijo ‘no, gracias’, terminé mi trabajo”. Sin rodeos. Para De Zerbi, el intento de seducción se acabó ahí.
El técnico, no obstante, marcó una línea roja sobre hasta dónde está dispuesto a llegar en público: “Sé lo que ha pasado en los últimos 45 días. No está bien si lo explico. No es mi comportamiento. La relación, el problema, es entre el jugador y el club”.
Un dardo medido. Y una puerta cerrada a ventilar los trapos sucios.
Una relación rota… ¿sin vuelta atrás?
La sensación es que la relación deportiva entre Richarlison y Tottenham atraviesa un punto crítico. El jugador quiso irse. El club aceptó negociar. El traspaso no se concretó. Y ahora el delantero se ve fuera de una convocatoria importante mientras su entrenador recuerda que ya hizo todo lo que consideraba necesario para retenerlo.
La reacción del brasileño en redes no solo refleja frustración. También expone ante el mundo un conflicto que el club intentaba mantener en privado. De Zerbi, por su parte, se parapeta en el discurso institucional: el problema es entre el jugador y la entidad.
Tottenham encara semanas decisivas de competición mientras uno de sus nombres más mediáticos lanza preguntas al aire y mira al banquillo desde la distancia. La próxima decisión no será un simple cambio en la segunda parte. Será una declaración de intenciones sobre qué papel, si es que aún tiene alguno, le queda a Richarlison en este proyecto.






