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Renshaw brilla con su primer siglo ODI y Ellis destaca en Harare

Australia arrancó su serie en Harare con una declaración de intenciones: 59 carreras de diferencia, un siglo largamente esperado de Matt Renshaw y una exhibición quirúrgica de Nathan Ellis con la pelota. Zimbabue peleó, pero nunca consiguió ponerse al día con el ritmo del partido.

Mitchell Marsh sorprendió de entrada al elegir batear primero. En Harare Sports Club, donde el terreno suele favorecer a los bateadores a medida que avanza el día, la decisión parecía arriesgada. Acabó siendo un acierto rotundo: 294-8 en 50 overs y un vestuario australiano con la sensación de haber marcado territorio desde el primer encuentro de la serie de tres partidos.

El renacer de Renshaw

Matt Renshaw llevaba siete años sin un siglo internacional. Su última gran obra había sido en un Test ante Pakistán en 2017. Este miércoles, en formato de un día, escribió otro capítulo importante en su carrera: 109 trabajadas, pacientes, pero con la autoridad de quien sabe que quizá no tenga infinitas oportunidades con la camiseta nacional.

Su entrada no fue un monólogo, fue una construcción. Primero, Cooper Connolly, que sobrevivió a varios sustos antes de caer por 51, limpio de madera ante el capitán local Sikandar Raza. Ese medio siglo abrió el camino; Renshaw se encargó de pavimentarlo.

El zurdo se asentó y empezó a tejer asociaciones clave. Con Alex Carey sumó 72 carreras para el quinto wicket, una sociedad que estabilizó el marcador cuando Zimbabue amenazaba con frenar el impulso. Después, con Ollie Peake, añadió otras 75 para el sexto wicket, estirando el total australiano hasta una cifra que, en ese terreno, se sentía casi como una montaña: una tasa requerida de 5,90 por over para los locales.

Mientras tanto, Renshaw jugaba con una serenidad que contrastaba con el ruido del contexto. Él mismo lo había admitido: no esperaba volver a jugar cricket de un día con Australia. Pero allí estaba, manejando el ritmo, escogiendo bien sus golpes y recordándose a sí mismo que su mejor versión aparece cuando está relajado. El tablero de anotación fue el mejor testigo.

El joven Nyamhuri deja su huella

Entre la avalancha australiana emergió un dato para el orgullo zimbabuense: Newman Nyamhuri, zurdo de apenas 20 años, se llevó 5-62. No es una cifra cualquiera. Se convirtió en apenas el segundo lanzador de Zimbabue en lograr cinco wickets en un ODI ante Australia.

Su actuación no frenó del todo el flujo de carreras, pero sí evitó que el marcador se disparara hacia un total descomunal. En una tarde complicada para los locales, Nyamhuri dejó una señal de futuro.

Ervine y Sikandar encienden la esperanza

La respuesta de Zimbabue comenzó torcida. Cuatro wickets cayeron demasiado rápido, el tipo de inicio que suele matar un run chase antes de que empiece. El público se silenció. El marcador pesaba. Parecía cuestión de trámite.

Entonces aparecieron Craig Ervine y Sikandar Raza.

Entre ambos construyeron una asociación de 98 carreras que cambió el tono del encuentro. De pronto, el ruido en las gradas volvió. Los drives empezaron a encontrar huecos, las singles se convirtieron en dobles, y el objetivo, aunque lejano, dejó de parecer una quimera.

En un terreno que tradicionalmente mejora para el bateo conforme avanza la jornada, esa sociedad era justo lo que Zimbabue necesitaba: tiempo en el medio, confianza, y una ligera presión sobre los australianos, que por un momento tuvieron que pensar.

Ervine alcanzó un sólido 59, Sikandar respondió con 57. Dos entradas maduras, de liderazgo. Pero no bastaron.

Ellis apaga el incendio

Nathan Ellis ya había dado un aviso en su primer spell, con dos wickets que marcaron el tono. Australia tenía un as bajo la manga y lo guardó para el momento justo.

Cuando Ervine y Sikandar empezaban a ver la luz, Marsh llamó de nuevo a Ellis. Tres bolas. Eso fue lo que necesitó para romper el corazón de la remontada: Ervine, limpio bowled por 59. El impulso de Zimbabue se frenó en seco.

A partir de ahí, el resto fue casi inevitable. El run rate seguía subiendo, la presión se acumulaba y Australia olía sangre. Sikandar, que era la otra gran esperanza, terminó siendo yorkeado por Spencer Johnson por 57, un golpe que dejó a los locales otra vez muy lejos del objetivo real.

Ellis no se conformó con haber desarmado la columna vertebral de la entrada. Volvió al final para rematar el trabajo y limpiar la cola. Cerró con unos números impecables: 5-31 en 9,1 overs. Cinco wickets que contaron la historia de un lanzador que supo cuándo atacar, dónde golpear y cómo cerrar un partido.

Zimbabue cayó por 235 en 45,1 overs. Peleó, sí, pero siempre persiguiendo, siempre un paso por detrás del reloj.

Una serie que promete

El 1-0 deja a Australia en control, con confianza y con dos grandes noticias: el regreso de un Renshaw protagonista y la confirmación de Ellis como hombre de impacto en el formato.

Zimbabue, pese a la derrota, encontró motivos para no bajar la cabeza: la madurez de Ervine y Sikandar, la irrupción de Nyamhuri y un tramo central de la entrada en el que realmente puso bajo examen al ataque australiano.

El segundo ODI llega el viernes, el tercero el domingo, ambos en Harare. Australia ya mira de reojo a la serie posterior ante Sudáfrica. Zimbabue, en cambio, tiene una pregunta más urgente que responder: ¿podrá transformar esos destellos en una victoria que mantenga viva la serie en su propia casa?