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Ranking NBA 2025: Del 78 al 51 y sus incógnitas

La franja del 78 al 51 del ranking 2025 dibuja un mapa muy claro: aquí viven las dudas, los regresos, los “¿y si?” y varios jugadores que están a un paso de dar el salto definitivo. No son las súper estrellas absolutas, pero de su evolución depende, en muchos casos, el techo real de sus franquicias.

78. AJ Dybantsa – El nuevo número uno que rompe moldes

Washington no elegía en el 1 del draft desde John Wall. Ahora todo gira en torno a AJ Dybantsa, un alero de 19 años que llega tras liderar la nación en anotación con 25,5 puntos de media en su año freshman en BYU. No es un anotador de volumen cualquiera: vive del contacto, fuerza tiros libres, ataca sin miedo.

Su contexto no es el típico de un número uno rodeado de jóvenes en reconstrucción. Comparte vestuario con una colección de primeras rondas recientes… y con dos estrellas veteranas de peso pesado: Anthony Davis y Trae Young. De cómo se ordene esa jerarquía ofensiva dependerán tanto sus opciones al Rookie of the Year como la posibilidad de que los Wizards rompan una racha de cinco años seguidos en la lotería.

Dato que lo sitúa en la historia: es el primer jugador que lidera la nación en anotación y sale elegido número uno del draft desde Glenn Robinson en 1994.

77. Ja Morant – Nuevo escenario, mismas incógnitas

Ja Morant aterriza en Portland Trail Blazers con una pregunta por encima de todas: ¿va a jugar? En tres temporadas solo ha disputado 79 partidos. El talento no se discute; la disponibilidad, sí.

El backcourt de los Blazers está abarrotado: Morant, Damian Lillard, Jrue Holiday, Scoot Henderson y, cuando vuelva de su menisco derecho, Shaedon Sharpe. El reto de Micah Nori será gestionar minutos, egos y balones. Morant persigue algo más simple: acercarse a la versión que lo convirtió en el máximo anotador histórico de Memphis en promedio de puntos.

Desde su año rookie, forma parte de un club exclusivo: uno de solo nueve jugadores que promedian al menos 20 puntos y 7 asistencias.

76. Dillon Brooks – De villano a termómetro cultural

“Dillon the Villain” ya es más que un apodo. Su impacto competitivo ha ido cambiando vestuarios. En Houston, los Rockets pasaron de 22 a 41 victorias en su primer año. En Phoenix, donde promedió máximo de carrera con 20,2 puntos, los Suns firmaron una mejora de nueve triunfos que les valió un nuevo contrato de tres años.

Brooks se ha convertido en algo más que un agitador defensivo: es un anotador fiable desde media distancia, hasta el punto de situarse en el top 10 de la liga en tiros de dos convertidos en suspensión. Su mezcla de carácter, puntos y dureza lo ha transformado de villano a “cambiador de cultura”.

75. Cason Wallace – El ladrón de balones que se gana su sitio

Cason Wallace entra por primera vez en el top 100 y lo hace por donde más duele a los rivales: la defensa. All-Defense por primera vez, líder de la liga en robos y también en deflexiones. No es casualidad.

Los números detallan su impacto: en temporada regular, los rivales tiraron solo un 41,6% cuando él fue el defensor más cercano, quinto mejor registro de toda la NBA. En playoffs, redujo a Austin Reaves, Devin Booker, Stephon Castle y Jalen Green a un 25% combinado en triples. Siempre disponible: al menos 68 partidos en cada una de sus tres primeras campañas, incluida una temporada rookie perfecta con 82.

Oklahoma City tiene en él un seguro atrás y, antes del 19 de octubre, la opción de blindarlo con una extensión de rookie.

74. Isaiah Hartenstein – El ancla física del proyecto Thunder

Las lesiones lo han limitado a 94 partidos en dos años, pero cuando Isaiah Hartenstein está sano, el efecto es inmediato. En Oklahoma City se ha asentado como el pilar interior: doble-doble de promedio, impacto defensivo y una presencia constante en el rebote ofensivo.

Su energía y tamaño encajan a la perfección con la longitud y el talento de Chet Holmgren. Entre ambos forman uno de los dúos de grandes más incómodos de la liga. Los datos lo avalan: quinto en puntos defensivos netos totales según métricas avanzadas.

73. Walker Kessler – Apuesta millonaria para proteger a Luka

Cinco partidos el curso pasado, un desgarro de labrum en el hombro izquierdo… y aun así los Lakers pagaron un precio altísimo: primeras rondas sin protección en 2031 y 2033, más swaps en 2028 y 2030, para sacar a Walker Kessler de Utah. Después, cuatro años y 130 millones de contrato.

El plan es evidente: que el pívot de 2,18 sea el ancla defensiva y el socio perfecto de Luka Doncic en el juego por encima del aro. Su historial lo respalda: 2,4 tapones de media en su carrera, solo por detrás de Victor Wembanyama desde que llegó a la liga en 2022-23.

72. VJ Edgecombe – Rookie de hierro en Philadelphia

Tercer pick del draft y tercero en el Rookie of the Year, pero su temporada va más allá de ese titular. VJ Edgecombe fue titular desde el primer día en unos Philadelphia 76ers que alcanzaron la segunda ronda. Promedió 16 puntos, 5,6 rebotes y 4,2 asistencias, con un 35% en triples.

Lo más llamativo: la carga de minutos. Terminó 11º en toda la NBA en tiempo en pista y acumuló 2.623 minutos, la cifra más alta para un novato desde Ben Simmons y Donovan Mitchell en 2017-18. No solo produjo: aguantó el golpe del calendario completo.

71. Tyler Herro – Nuevo papel, misma puntería

El verano de Tyler Herro fue un torbellino. Traspasado de Miami Heat a Milwaukee Bucks y, semanas después, protagonista involuntario de una pelea física con su excompañero Bam Adebayo en Las Vegas. Deja atrás siete años en Florida, donde pasó de sexto hombre a generador principal, y vuelve a casa: Milwaukee.

Allí le espera un lienzo en blanco. Sin Giannis Antetokounmpo, la franquicia debe reinventar su ataque, y Herro tendrá luz verde para liderar. Su perfil lo pide: segundo de la liga en puntos por aislamiento directo entre jugadores con al menos 100 acciones, solo por detrás de Shai Gilgeous-Alexander.

70. Payton Pritchard – De parche a pieza estable

Boston dio a Payton Pritchard algo que siempre había reclamado: balón y minutos. Comenzó el curso como titular habitual antes de volver al banquillo en febrero, pero el salto ya estaba dado.

Récords personales en puntos (17,0), rebotes (3,9) y asistencias (5,2). Sus toques de balón subieron de 51,8 a 68,9 por partido de una temporada a otra, el segundo mayor incremento entre los jugadores con al menos 4.000 toques en ambas campañas, solo superado por Deni Avdija. Pasó de ser un complemento puntual a un generador real en el perímetro de los Celtics, con 50 titularidades tras solo 17 en sus primeras cinco temporadas.

69. Damian Lillard – Regreso a casa con un tendón que contar

Damian Lillard vuelve a Portland Trail Blazers tras perderse toda la pasada temporada por una lesión en el tendón de Aquiles. Vuelve a la franquicia donde es máximo anotador histórico y segundo en asistencias, pero el contexto ha cambiado: la llegada de Ja Morant satura aún más el perímetro.

Su última versión activa sigue siendo la de un anotador élite: más de 25 puntos y un 38% en triples. El reencuentro con el Moda Center promete emoción, pero el ranking refleja la duda: cómo responderá su cuerpo y cómo encajará en un backcourt tan poblado.

68. Keyonte George – Explosión contenida por la norma de los 65 partidos

Keyonte George habría sido candidato serio al Most Improved Player si no fuera por la regla de los 65 encuentros. Aun así, su salto ha sido evidente. Formó parte de un grupo reducido de 18 jugadores que subieron su media anotadora al menos 6,8 puntos, y cerró el curso dentro de una élite ofensiva: uno de los 11 jugadores que promediaron al menos 23 puntos y 6 asistencias.

En Utah Jazz, la llegada de Jaren Jackson Jr. y del número 2 del draft, Darryn Peterson, apunta a un equipo con aspiraciones de playoff. Si el proyecto despega, su posición en este ranking también. Ya está en un club exclusivo de la franquicia: el segundo jugador de los Jazz que alcanza 3.000 puntos y 1.000 asistencias en sus tres primeros años, junto a Deron Williams.

67. Paul George – Otro gran escenario, la misma exigencia

Boston Celtics será el cuarto equipo en la carrera de Paul George. Llega tras una serie de primera ronda muy sólida con Philadelphia 76ers ante los propios Celtics: 17,4 puntos, 55% en triples, 4 rebotes, 3 asistencias y 1,4 robos en siete partidos.

Ese rendimiento, sumado al impacto de la sorprendente salida de Jaylen Brown, convenció a Boston para apostar por él. De nuevo, como casi siempre en su trayectoria, se le pide que sea pieza clave en un aspirante al título y que persiga otra presencia en finales de conferencia en su 17ª temporada. Está a dos triples de superar a Kyle Korver y situarse octavo en la lista histórica.

66. Ivica Zubac – El muro que necesitan los Pacers

Ivica Zubac llegaba al pasado curso tras una explosión: cuarto máximo reboteador de la liga con 12,6 capturas por noche y miembro del segundo mejor quinteto defensivo. Iba camino de otro doble-doble de promedio cuando las lesiones cortaron su ritmo y desembocaron en un traspaso desde los Clippers a Indiana Pacers.

Allí será el ancla interior de un equipo que busca recuperar relevancia con su núcleo sano. Su protección del aro es de élite: solo permitió un 49% de acierto en el aro a los rivales, cuarto mejor registro entre jugadores que defendieron al menos 200 tiros. Si los Pacers quieren volver a competir en primavera, todo empieza por su dominio atrás y en el rebote.

65. Brandon Ingram – Puntos garantizados, impacto en duda

Brandon Ingram ha sido de lo más constante de la liga en anotación desde que ganó el Most Improved Player en 2019-20. Siete temporadas moviéndose siempre entre los 20 y los 25 puntos por partido, con un uso alto y una eficiencia cercana a la media.

Sin embargo, el relato no es tan limpio. Tercer equipo en tres años, ahora en LA Clippers, y la sensación de que su impacto global no acompaña a sus cifras. Anotará, porque siempre anota, pero la incógnita es cuánto suma en otras áreas. Su perfil ofensivo se refleja en un dato: 197 canastas de media distancia la temporada pasada, solo por detrás de DeMar DeRozan y Kevin Durant.

64. Aaron Gordon – El pegamento que se nota cuando falta

Con Aaron Gordon en pista, Denver Nuggets jugó a ritmo de 62 victorias. Sin él, el nivel bajó a 48. El dato no engaña. Su ausencia por problemas de gemelo en la primera ronda de playoffs ayudó a que el campeón de 2023 se desmoronara antes de tiempo.

El problema es la disponibilidad: ha promediado solo 53 partidos en las tres temporadas posteriores al anillo, y el descenso en el ranking refleja el temor a que sus problemas físicos se cronifiquen. Cuando está bien, su encaje con Nikola Jokic y Jamal Murray es perfecto: actividad, experiencia y una versatilidad defensiva que sostiene muchas de las coberturas de Denver. Hasta el tiro exterior ha dado un giro: 41% en triples en las dos últimas campañas, después de un 32% en sus primeras diez.

63. Jarrett Allen – Socio ideal para el pick and roll con Harden

Cleveland Cavaliers tendrá por fin una temporada completa de Jarrett Allen jugando bloqueos directos con James Harden. El experimento de media campaña fue prometedor. Entre el 7 de febrero y el final de la liga regular, Allen puso 13,7 pantallas por partido para Harden con balón, top 5 entre todas las parejas que ejecutaron al menos 100 acciones de pick and roll.

Su producción también subió en ese tramo: 18,4 puntos con un 70,5% en tiros de campo en 13 encuentros junto al base. En el global del curso, cerró con un 64% de acierto, quinto mejor porcentaje entre los jugadores cualificados. Un finalizador de élite en un ecosistema que por fin parece adaptado a sus virtudes.

62. Darius Garland – Tirador de élite en un nuevo sistema

La caída de Darius Garland en el ranking tiene dos explicaciones claras: solo 45 partidos jugados y un traspaso desde Cleveland Cavaliers a LA Clippers. La parte positiva para él: en los 19 partidos que disputó tras el intercambio, los Clippers firmaron un 13-6.

Su rol en el sistema de Ty Lue será evidente: abrir la pista. Forma parte del grupo de 71 jugadores en activo con al menos 1.000 triples convertidos, y su eficiencia en el pick and roll lo coloca en la élite: décimo en puntos por acción directa entre 51 jugadores que manejaron al menos 1.000 bloqueos con balón. Si se mantiene sano, su combinación de tiro y creación puede ser el motor silencioso del perímetro angelino.

61. Mikal Bridges – El hombre de hierro que nunca se apaga

Mikal Bridges se ha convertido en el símbolo moderno de la durabilidad. Lleva 638 partidos consecutivos, octavo en la historia, y este año puede adelantar a Harry Gallatin, Bill Laimbeer y Dolph Schayes. Su racha es la segunda más larga para iniciar una carrera NBA, solo por detrás de Johnny Kerr (844).

En New York Knicks, su rol encajó a la perfección cuando llegó la hora de la verdad. Firmó su menor media anotadora desde 2022, pero en playoffs se encendió: 56% en tiros de campo y canastas decisivas en la carrera de los Knicks. Si esa versión se prolonga a la temporada regular, su valor se disparará aún más.

60. Michael Porter Jr. – Más tiros, más puntos, mismo veneno

El cambio de Denver a Brooklyn Nets le sentó de maravilla a Michael Porter Jr. Subió 10 puestos en el ranking, promedió máximos de carrera con 24,2 puntos y mantuvo su sello: 36,3% en triples, cuarto año seguido por encima del 36% desde el perímetro.

Antes de sufrir una distensión en el isquiotibial izquierdo al final del curso, solo se había perdido 14 partidos desde 2023-24, una buena señal para un jugador marcado por las dudas físicas en sus inicios. Entra en año de contrato: 40,8 millones y opción de extender por cuatro años más y hasta 234 millones. Sus 14 partidos de al menos 30 puntos, más del doble que en cualquier otra temporada, lo presentan como un anotador de primera línea.

59. Ausar Thompson – Defensa de premio mayor

Ausar Thompson todavía genera debate con su tiro, pero nadie discute lo que hace atrás. En los últimos playoffs, promedió casi cuatro acciones combinadas de robos y tapones por partido. Es un depredador de líneas de pase y un generador constante de caos.

Detroit Pistons ha decidido apostar fuerte por él con un contrato que, si mejora aunque sea de forma moderada en ataque, puede convertirse en ganga en un par de años. Lideró la liga en robos por partido y terminó segundo en deflexiones totales. En un mundo sin Victor Wembanyama, su nombre estaría mucho más alto en las quinielas al Defensive Player of the Year.

58. Domantas Sabonis – El motor ofensivo que busca redención

La temporada 2025-26 fue una pesadilla para Sacramento Kings y para Domantas Sabonis. Solo 19 partidos antes de pasar por el quirófano y poner fin al curso más corto de su carrera. Pese a ello, su perfil no cambia: uno de los grandes generadores ofensivos desde la posición de cinco.

En los últimos cinco años solo un jugador suma más dobles-dobles que él. Su energía, su lectura del juego y su capacidad de pase lo convierten en el eje del ataque. El problema es conocido: sin amenaza real desde el triple y con una protección del aro limitada, construir un aspirante sólido a su alrededor exige encaje fino. Su racha de tres temporadas liderando la liga en rebotes por partido se cortó con la lesión. El desafío ahora es recuperar ese dominio.

57. Trey Murphy III – El 3-and-D más codiciado del mercado

Si algún equipo busca el molde perfecto de 3-and-D, acaba mirando a Trey Murphy III. New Orleans Pelicans tiene en sus manos a uno de los tiradores más peligrosos de la liga: 38% de carrera en triples con volumen alto y sexto en triples anotados por partido el último curso.

Su juego, sin embargo, no se limita a esperar en la esquina. Ha aumentado su media de asistencias cada año, señal de que aún tiene margen para crecer como creador secundario. El dato que resume su rareza estadística: se convirtió en el segundo jugador en la historia en firmar una temporada con al menos 200 triples y 100 mates, algo que solo Lauri Markkanen había logrado antes. No es extraño que su nombre aparezca en todas las conversaciones de traspaso importantes.

56. Jaden McDaniels – De especialista defensivo a amenaza completa

Jaden McDaniels siempre ha sido respetado por su defensa. Lo que lo dispara 19 puestos en el ranking es su salto adelante en ataque. Máximos de carrera en puntos (14,8), asistencias (2,7) y porcentaje en triples (41%). Y un partido que define su techo: 32 puntos en el sexto encuentro de primera ronda para eliminar a Denver Nuggets.

Minnesota Timberwolves ha cambiado de piel este verano: salieron Julius Randle y Naz Reid, y Donte DiVincenzo se perderá casi toda la temporada por un desgarro del tendón de Aquiles. Aunque llegó LaMelo Ball, el volumen ofensivo de McDaniels crecerá. Atrás, ya se codea con la élite: defendió a All-Stars de 2026 en 1.163 posesiones, cuarta cifra más alta de la liga.

55. Nickeil Alexander-Walker – El salto que cambia una carrera

Nickeil Alexander-Walker aterrizó en Atlanta Hawks y, en un año, lo cambió todo. Se adueñó del puesto de escolta titular en uno de los equipos más en forma del tramo final de temporada y firmó máximos de carrera: 20,8 puntos y la mejor eficiencia de su vida.

Su perfil es oro en la NBA moderna: puede crear desde el bote, castigar como tirador spot-up y molestar atrás. Su progreso fue tan brutal que se llevó el premio al Most Improved Player tras aumentar su media anotadora en 11,4 puntos respecto al curso anterior, la mayor subida de toda la liga. Ahora, la conversación ya no es si puede ser útil, sino si está listo para ser All-Star.

54. Julius Randle – Volumen asegurado, deuda en playoffs

Julius Randle sigue siendo una máquina de números. Quinta temporada en las últimas seis por encima de los 20 puntos por partido y una línea global que lo sitúa en un club muy reducido: uno de solo cuatro jugadores con al menos 1.500 puntos, 500 rebotes y 300 asistencias el último año.

El problema llega en postemporada. Su producción se desplomó: cinco puntos menos de media, 39% en tiros de campo y 24,4% en triples. Ese contraste, unido a un nuevo traspaso de Minnesota a Brooklyn Nets, explica su caída de 12 puestos. En Brooklyn debería mejorar el flujo de una ofensiva que fue la peor de la liga (30ª). Cuando los Wolves jugaron sin base puro, Randle promedió 5 asistencias por partido, una pista de cómo puede organizar el ataque desde el poste o el bote. Le quedan dos años de contrato, con opción de jugador para 2027-28.

53. Jaren Jackson Jr. – La pieza olvidada del nuevo Utah

En medio de la tormenta de movimientos de Utah Jazz, el fichaje de Jaren Jackson Jr. en febrero casi pasó de puntillas. Solo jugó tres partidos con su nuevo equipo, pero su currículum habla por él: ex Defensive Player of the Year y medias de carrera de 18,6 puntos, 5,6 rebotes y 1,9 tapones.

Su encaje junto a Lauri Markkanen, Keyonte George, Ace Bailey y el número 2 del draft, Darryn Peterson, dibuja un quinteto con techo de playoffs por primera vez desde 2022. Atrás, sigue siendo un intimidador de élite: se situó en el top 10 de la liga en porcentaje de tiro efectivo permitido como defensor que contesta, entre jugadores que defendieron al menos 800 lanzamientos. Si su físico aguanta, puede ser el eje que equilibre un proyecto cargado de talento joven.

52. Desmond Bane – El francotirador que necesitaba Orlando

Orlando Magic pedía a gritos tiro exterior. Desmond Bane respondió con continuidad y puntería. No se perdió un solo partido: uno de los cuatro jugadores que arrancaron los 82 encuentros de la temporada, junto a Toumani Camara, Mikal Bridges y Donte DiVincenzo.

Ha superado los 20 puntos por partido en tres de las últimas cuatro campañas, pero su verdadero valor está en la constancia desde el perímetro: cinco temporadas seguidas metiendo al menos dos triples por noche con buenos porcentajes. En un equipo golpeado por las lesiones en su quinteto titular, su presencia estable y su rango de tiro son la base sobre la que Orlando quiere construir sus aspiraciones de playoff.

51. Zion Williamson – De fenómeno desatado a enigma cotidiano

Zion Williamson completó uno de los cursos más “normales” de su carrera. 62 partidos, segunda cifra más alta desde que llegó a la liga. Buena noticia. La mala: su impacto fue menor que nunca. Su uso y su anotación (21 puntos por partido) cayeron a mínimos de carrera.

En sus primeras temporadas, Zion era un experimento extremo: casi nunca disponible, pero devastador cuando pisaba la pista, con nivel All-Star y sensación de imparable. Hoy, en plena mitad de sus 20, su realidad es más gris. Sus limitaciones defensivas y la ausencia de tiro exterior lo convierten en una pieza difícil de encajar en un quinteto moderno, y no ha vuelto al All-Star desde 2023.

Eso sí, hay algo que no cambia: sigue siendo el rey de la pintura. Promedió 15,4 puntos en la zona, más que cualquier otro jugador que disputara al menos 40 partidos. La pregunta ya no es qué puede llegar a ser, sino si New Orleans Pelicans encontrará la fórmula para que ese dominio interior se traduzca, por fin, en victorias de mayo y junio.