Rangers enciende la alarma en Celtic con dos victorias consecutivas
La segunda victoria consecutiva de Rangers sobre Celtic en apenas una semana no solo ha recortado la distancia en la Scottish Premiership a dos puntos. Ha encendido algo mucho más profundo: la sensación, entre buena parte de la afición azul, de que se está abriendo un nuevo capítulo… y de que el vecino empieza a mirar por el retrovisor.
Un Rangers reconocible, físico y directo
Entre los hinchas de Rangers se repite una idea: este equipo vuelve a parecerse al Rangers que quieren ver. Intensidad, duelos ganados, carreras largas y una conexión evidente entre jugadores y grada.
“Es el principio para Rangers y el principio del fin para Celtic”, resume Derek, que ve a un equipo “con confianza, trabajo y físico”, una versión con la que, asegura, por fin se identifica. Habla de “directo, poderoso, con carrera y un vínculo fuerte”. Ese es el fútbol que reclamaban.
En el centro de ese cambio, dos nombres propios: Ryan Naderi y Olwethu Makhanya. El primero, referencia ofensiva, se ha convertido en símbolo del mensaje que intenta imponer el vestuario: agresividad, presión, desmarques constantes. El segundo, fichaje reciente, se ha ganado en tiempo récord la etiqueta de “increíble” y “imperturbable” en la zaga.
Makhanya, de la duda a la autoridad
No todos estaban convencidos cuando Makhanya llegó. Chris lo admite sin rodeos: no le terminaba de cuadrar el fichaje. Pero la última actuación del defensor ha cambiado percepciones.
Su partido, dominando sin aparente esfuerzo, se describe casi como un ejercicio informal, “como una pachanga en el jardín con los niños”. El detalle que muchos se llevan en la retina es el remate del gol anulado: una definición brillante que habría puesto la guinda a una actuación de jerarquía.
Esa mezcla de serenidad y contundencia empieza a darle a Rangers algo que llevaba tiempo buscando: una defensa que no se encoge en los grandes escenarios.
El medio campo, un motor que cambia de dueño
En el primer triunfo de esta mini-serie ante Celtic, el nombre que mandó en la medular fue Dan Neil. En el segundo, el timón cambió de manos: Nico Raskin tomó el control. Dos partidos, dos directores de orquesta distintos, un mismo resultado: superioridad en el centro del campo.
Louise subraya el impacto de Neil, al que vio “controlar el medio campo”, mientras que Sally destaca cómo esta vez fue Raskin quien marcó el ritmo. Esa alternancia de protagonistas habla de un equipo con recursos, no de una dependencia puntual.
Dujon Sterling firmó, según muchos, su mejor actuación con la camiseta de Rangers, completando una estructura sólida que permitió a los de Derek McInnes imponer su plan.
Dominio, ocasiones… y un solo gol que silenció Parkhead
El marcador fue corto. La sensación, no. Entre los aficionados hay consenso en que, con más acierto en el último pase y en la definición, el resultado habría sido mucho más abultado.
Louise lo define con crudeza: si Rangers hubiera aprovechado sus oportunidades y mostrado “un poco más de calidad en el último tercio”, el tanteo podría haber sido “de cricket”. No hizo falta. Un solo gol bastó para silenciar Parkhead y dejar la impresión de que el visitante tenía el partido bajo control.
Djeidi Gassama rozó el premio con un disparo que muchos ya cantaban como gol. Se quedó en casi, pero sirvió como otro síntoma de la superioridad en las áreas.
McInnes impone su sello y no se mueve ni un centímetro
Hay un detalle táctico que no pasa desapercibido entre la hinchada: Derek McInnes no se desvió del plan. Ni un matiz grande, ni una concesión al miedo. Repitió la idea que había funcionado la semana anterior… y volvió a ganar.
Sally reconoce que le sorprendió que el técnico no alterara su planteamiento y que Celtic, por su parte, no pareciera haber aprendido demasiado de la primera derrota. El mensaje implícito es claro: Rangers tiene un modelo reconocible, y lo defiende.
Para muchos, este doble golpe es el momento en el que McInnes “deja su marca” como entrenador de Rangers. Louise lo ve así y lanza un deseo compartido por buena parte de la afición: sea cual sea el desenlace de la temporada, el club debe permitirle construir sobre esta base.
Un equipo que madura a toda velocidad
Lo que más ilusiona a los seguidores no es solo la racha, sino la sensación de crecimiento acelerado. “Este equipo ha madurado muy rápido”, apunta Louise. Y, con dos victorias seguidas ante el gran rival, ya no se habla de potencial, sino de realidad.
La clasificación se ha comprimido. La confianza, no. Esa se ha disparado. Rangers ha reducido la brecha a dos puntos, ha golpeado dos veces al eterno enemigo y ha encendido un debate incómodo al otro lado de Glasgow.
La pregunta, ahora, no es si este equipo puede competir la liga. La verdadera incógnita es otra: después de una semana así, ¿quién se atreve a apostar contra este nuevo Rangers en la carrera por el título?






