Rangers de Derek McInnes brilla en Old Firm con tácticas innovadoras
El Rangers que Derek McInnes había imaginado apareció, por fin, en un Old Firm. Sólido, agresivo, con una estructura clara y un frente de ataque diseñado para hacer daño, no solo para acompañar.
Al ver la alineación, muchos vieron un 4-4-2 clásico y pensaron lo mismo: el Rangers se iba a quedar corto en el medio. Parecía el guion perfecto para que el Celtic se adueñara de la pelota y del partido.
No fue así.
McInnes cambió el libreto sin tocar los nombres. No era un 4-4-2. Era un sistema camaleónico, trabajado, que ajustaba alturas y posiciones según el momento. La clave, James Penrice. Sin balón, se cerraba por dentro para igualar la batalla numérica en la medular; con balón, se abría, subía, se ofrecía por dentro y por fuera, liberando a Djeidi Gassama y generando superioridades en banda. Un detalle táctico simple en apariencia, decisivo en la práctica.
Una defensa que impuso respeto
Detrás, la línea de tres centrales se comportó como un bloque de acero. Intensa en el duelo, contundente por arriba, agresiva al anticipar. Los atacantes del Celtic apenas encontraron aire. Un solo disparo a puerta, tan manso que Ivor Pandur, literalmente, podría haberle tirado el sombrero encima.
En medio de esa zaga se empieza a consolidar una figura que llama la atención: Olwethu Makhanya. Sereno, elegante, dominante. De momento, todo lo que muestra encaja con el molde del gran defensor para el fútbol escocés: físico, lectura, personalidad.
Un centro del campo con mando y piernas
El plan no habría funcionado sin un mediocampo a la altura. Penrice, incansable, combinó energía con disciplina táctica. A su lado, Nico Raskin ofreció exactamente lo que se espera de un internacional con Bélgica: criterio, intensidad, fiabilidad. Siempre bien perfilado, siempre disponible para dar continuidad.
Y luego, Dan Neil. Dueño del ritmo. Marcó los tiempos, eligió cuándo acelerar y cuándo pausar. Sus dos goles no fueron solo premio al esfuerzo, sino el sello de una actuación sobresaliente. Un mediocentro que, en una noche grande, jugó como si llevara años mandando en este tipo de escenarios.
Extremos que no brillan, pero condicionan
En las bandas, Gassama y Kim Min-su no firmaron un recital de centros ni de asistencias, pero cumplieron una función crucial: empujar hacia atrás a los laterales del Celtic. Su verticalidad, su insistencia en atacar el espacio, obligó al rival a retroceder unos metros. Esa presión constante no siempre se ve en los resúmenes, pero explica por qué el Celtic pasó tantos minutos defendiendo más cerca de su área que de la contraria.
Kelsy, trabajo sucio y recompensa
Arriba, Kevin Kelsy tuvo su momento de duda temprano, con una ocasión clara que se le escapó. No se hundió. Siguió ofreciendo apoyos, peleando cada balón dividido, fijando centrales. Su sociedad con Ryan Naderi funcionó: uno venía al pie, el otro atacaba la espalda; uno arrastraba marcas, el otro aprovechaba espacios.
Un detalle que dice mucho del partido de Kelsy: cómo se encargó de fijar y castigar a Cameron Carter-Vickers. Lo buscó, lo chocó, lo incomodó. Y cuando llegó la oportunidad, definió con calma. Gol muy bien ejecutado, gol de delantero que no se esconde.
Un punto de referencia… y un aviso
McInnes lo dejó claro: esta actuación tiene que convertirse en referencia para su plantilla. No puede ser una excepción, tiene que ser el estándar. El reto inmediato es mayúsculo: ir al campo del Celtic el domingo y volver con los tres puntos.
Será otro tipo de partido. Otro contexto, otra presión, otro guion. Pero la exigencia no cambia. Incluso a estas alturas del curso, el Rangers no se puede permitir caer ocho puntos por detrás. No en esta liga, no con esta rivalidad.
Lo que sí cambia es el estado de ánimo. Cinco victorias consecutivas en competiciones domésticas y una semifinal de copa en el horizonte habrían parecido un sueño hace no tanto, después de aquella noche gris ante Jablonec. Hoy es la realidad.
La sensación, al menos por ahora, es que el Rangers ha encontrado una dirección clara. El domingo dirá si este equipo está listo para convertir una gran noche de Old Firm en un verdadero punto de inflexión de la temporada.






