El primer examen de Mourinho con el Real Madrid
El arranque ha sido impecable. Nueve puntos de nueve, diez goles a favor, solo dos en contra. Espanyol (2-1), Real Sociedad (4-1) y Málaga (4-0) han dejado una sensación clara: este Real Madrid de José Mourinho llega al otoño con el colmillo afilado. Pero septiembre no perdona. Y el calendario tampoco.
Cinco partidos en veinte días. Cuatro de Liga y uno de Champions League. Tres salidas, solo dos noches en el Santiago Bernabéu. Un bloque de encuentros que no solo pondrá a prueba la racha perfecta, sino la capacidad del técnico portugués para manejar esfuerzos, egos y minutos en una plantilla obligada a competir por todo desde ya.
La Cartuja, primer peaje
El mes se abre lejos de casa. El viernes 4 de septiembre, el Real Madrid visita el estadio de La Cartuja para medirse a un Real Betis siempre incómodo en su feudo. Es el típico partido trampa: llega tras un agosto brillante, antes de un estreno europeo exigente y con la tentación de mirar de reojo al siguiente reto.
Mourinho sabe que ahí se empiezan a perder ligas. En esos campos, en esas noches en las que el equipo grande se juega tanto como el pequeño, pero con mucho más que perder.
Estreno europeo de altura
Solo cuatro días después, el martes 8 de septiembre, el foco se enciende en el Santiago Bernabéu. Llega Inter Milan para inaugurar la andadura en la Champions League. Un clásico europeo, un rival con peso, un escenario que no admite medias tintas.
El duelo se incrusta entre dos jornadas ligueras y obliga a Mourinho a hilar fino. Rotar sin debilitar, competir sin quemar piezas clave tan pronto en la temporada. La exigencia física se dispara, pero la mental no se queda atrás: el Real Madrid está obligado a mandar un mensaje en Europa desde la primera noche.
Rayo en el Bernabéu y viaje a Elche
Sin apenas respiro, el sábado 12 de septiembre el Rayo Vallecano visita el Bernabéu. Segundo partido del mes en casa, en teoría uno de los encuentros más “amables” del tramo… si es que existe algo amable en una Liga que castiga cada despiste.
Tres días más tarde, el martes 15, toca carretera de nuevo. El Martínez Valero espera a un Real Madrid que llegará con la carga de minutos acumulada y con la mente ya proyectada en el gran choque del mes. Elche no será un simple trámite: será el termómetro de hasta qué punto la plantilla responde a la rotación y al reparto de esfuerzos.
El gran colofón: derbi en el Wanda Metropolitano
Y entonces, el plato fuerte. El domingo 20 de septiembre, a las cuatro y cuarto de la tarde (dos y cuarto GMT), el Wanda Metropolitano se convierte en el epicentro del fútbol español. Atlético de Madrid contra Real Madrid. El derbi que cierra el maratón y abre interrogantes.
Será, sobre el papel, la prueba más dura de este bloque. Campo hostil, rival feroz, desgaste acumulado y una pausa internacional a la vuelta de la esquina. Un escenario perfecto para medir carácter, jerarquía y fondo físico. El tipo de partido que marca estados de ánimo y puede cambiar inercias en una temporada.
Mourinho ante el tablero
El calendario muerde. Cinco partidos, tres de ellos lejos del Bernabéu, con una noche de Champions League encajada entre dos citas ligueras. El margen de error es mínimo. Cada decisión de Mourinho contará: qué once arriesga en La Cartuja, cuántas piezas reserva ante Betis pensando en Inter Milan, quién se queda fuera antes del derbi para llegar fresco al Wanda.
El reto no es solo ganar. Es llegar vivo y competitivo a cada uno de esos duelos sin reventar al equipo en septiembre.
Cuando el árbitro pite el final en el Metropolitano, llegará por fin un respiro. El parón de selecciones detendrá la maquinaria blanca hasta el fin de semana del 10 y 11 de octubre, cuando Villarreal visite el Bernabéu. Para entonces, la pregunta será inevitable: ¿habrá salido este Real Madrid del primer gran examen del curso igual de perfecto que entró?






