Premier League 2026-27: Goleadas y actuaciones destacadas
La cuarta jornada de la Premier League 2026-27 dejó un rastro de goleadas, expulsiones, nueves dominantes y algún que otro gigante desorientado. La tabla de rendimiento de la semana no mira el nombre del club ni la clasificación oficial: solo cómo jugó cada equipo en su último partido. Y el veredicto es contundente.
1. Leeds United (semana pasada: 3.º)
Leeds United 4-1 Newcastle United
Elland Road fue una caldera y Leeds respondió con una actuación de equipo grande. Daniel Farke habló de “mis chicos fueron brillantes” y no exageró. La única sombra, ese gol encajado en el 90 que le robó la perfección a la noche.
En la primera parte, Newcastle fue arrollado. Leeds atacó por oleadas, sin respiro. Jayden Bogle aparecía en todas partes: tapó sin querer un cabezazo de Dominic Calvert-Lewin que iba dentro… y terminó sumando un gol a su cuenta por pura inercia del caos que generaba el equipo.
Calvert-Lewin firmó un partido de manual del nueve clásico: intimidó a Sven Botman y Malick Thiaw por arriba y por abajo, ganó duelos, fijó centrales, dio una asistencia y marcó. Se quedó corto el registro estadístico para lo que fue su impacto real. Noah Okafor, entrando desde la izquierda, añadió creatividad y también vio puerta.
En el centro del campo, Anton Stach, Ethan Ampadu y Ao Tanaka pasaron por encima del doble pivote de Newcastle. No les dejaron ni respirar. Farke lo resumió con otra frase que encaja: “Una actuación de primer nivel”. Y lo fue.
2. Brighton (semana pasada: 17.º)
Coventry City 0-5 Brighton
Dos palabras: Lewis Dunk.
El capitán de Brighton firmó uno de esos goles que se repiten en bucle toda la temporada: control, calma y un disparo desde unos 30 metros que entró por la escuadra como si fuera lo más sencillo del mundo. Un central de 34 años haciendo de diez de barrio. Gol del año candidato desde septiembre.
El marcador fue tan contundente como la sensación: Brighton arrasó a Coventry. Y eso que Fabian Hürzeler no cuenta con tres de sus principales amenazas ofensivas: Yankuba Minteh, Kaoru Mitoma y Georginio Rutter apenas han pisado la Premier este curso. Aun así, el equipo es el máximo goleador del campeonato, por encima de los tres tantos de media por partido.
Malick Yalcouye castigó una defensa blanda con una frialdad impropia de alguien que el año pasado apenas tuvo protagonismo en el Championship. Charalampos Kostoulas dejó una jugada de funambulista antes de definir, y Dunk selló la goleada con ese disparo majestuoso.
En la sala de máquinas, Pascal Gross y Yasin Ayari se entendieron a la perfección. Ambos marcaron y dieron equilibrio a un equipo que, ahora mismo, parece capaz de desarmar a cualquiera.
3. Nottingham Forest (semana pasada: 13.º)
Aston Villa 1-2 Nottingham Forest
Oliver Glasner no se quedó solo con el resultado: “No fue solo la victoria. La actuación, sobre todo en la segunda parte, fue increíble de ver”. Y la frase encaja con lo que ocurrió en Villa Park.
Tras el descanso, Forest salió a morder. Fueron primeros en cada balón dividido, subieron líneas y jugaron con una intensidad que dejó a Villa sin respuesta. Liam Delap, el mejor del partido, necesitó menos de un minuto para abrir el marcador con un disparo potente desde fuera del área. Después rozó otro tanto con un cabezazo al lateral de la red y vio cómo le anulaban un gol.
Xaver Schlager volvió a destacar junto a James McAtee, lanzando cambios de orientación con precisión quirúrgica y llegando al área para rematar. Rozó el gol de cabeza a centro de Daniel Muñoz.
Muñoz, precisamente, destrozó el costado izquierdo de Villa, aún más tras la lesión de Ian Maatsen, que dejó a los locales con diez para los últimos 14 minutos. El tanto de la victoria llegó, cómo no, por ese lado, con Morgan Gibbs-White aportando un toque sutil en la jugada decisiva.
Y en medio de todo, un detalle técnico para guardar: el control imposible de Neco Williams, bajando un balón del cielo como si fuera lo más natural del mundo.
4. Manchester City (semana pasada: 7.º)
Manchester United 0-1 Manchester City
Olvide el caos del VAR. En términos de rendimiento, Manchester City convirtió una expulsión temprana en una ventaja táctica.
Con Phil Foden viendo la roja directa en el minuto 23 por una patada a Bruno Fernandes, el escenario invitaba al sufrimiento. Enzo Maresca hizo lo contrario: replegó a su equipo, cerró espacios y anuló el arma favorita de United, las transiciones y los desmarques al espacio. La decisión más dura llegó al descanso: retirar a Rayan Cherki, el futbolista más creativo del equipo, para ajustar el plan.
El cambio funcionó porque Iliman Ndiaye interpretó el partido a la perfección. Trabajo sin balón, conducciones largas para sacar al equipo, pausa cuando hacía falta. Erling Haaland llegó a decir que por momentos “parecía Neymar”. No hubo exageración en la sensación de superioridad táctica.
Elliot Anderson volvió a firmar un encuentro de esos que no siempre lucen en las estadísticas, pero sí en el césped: kilómetros, coberturas, ayudas constantes. City, con diez, controló el derbi y dejó a United sin ideas.
5. Arsenal (semana pasada: 1.º)
Sunderland 0-2 Arsenal
Campeón que sabe ganar cuando no brilla, campeón que repite.
En el Stadium of Light no se vio la versión desatada que destrozó a Chelsea la semana anterior. Sunderland apretó, compitió y convirtió el partido en una batalla de duelos y segundas jugadas. Arsenal aceptó el reto. Se arremangó.
Christos Tzolis fue el símbolo de esa adaptación. Desbordado físicamente en Villa Park días atrás, en Sunderland respondió con carácter: una decisión arbitral en contra y su reacción fue cruzar medio campo en carrera para tirarse al suelo en una entrada limpia y contundente. Aprendizaje acelerado.
David Raya, de nuevo, marcó la diferencia. Detuvo un penalti a Enzo Le Fée en un momento clave y, segundos después, Arsenal golpeó al otro lado. La entrada de Bruno Guimarães cambió el guion: el brasileño se sacó un disparo lejano espectacular nada más saltar al césped y abrió un partido que estaba atascado.
Sunderland nunca bajó los brazos. Arsenal tampoco. La diferencia estuvo en la calidad en las áreas… y en que este Arsenal ya no se rompe en los momentos de presión.
6. Hull City (semana pasada: 16.º)
Chelsea 2-2 Hull City
Lo más llamativo no fue el punto en Stamford Bridge. Fue la ambición.
En el tramo final, Hull no se encerró para salvar el empate. Buscó el tercero, se plantó arriba y obligó a Chelsea a mirar hacia atrás. Mohamed-Ali Cho tuvo en sus botas el 2-3 tras un centro magnífico de Ryan Giles, que vuelve a colgar balones de gol semana tras semana.
Sergej Jakirović ha convertido a un equipo señalado como carne de descenso en uno de los mejores recién ascendidos de la historia de la Premier: ocho puntos en cuatro jornadas, tercer mejor arranque de un debutante.
Sin balón, Hull es reconocible: bloque bajo, 5-4-1 estrecho, líneas juntas. Con balón, es otra cosa. Mohamed Belloumi se ha destapado como foco creativo principal y en Stamford Bridge firmó un doblete que confirma su gran inicio de curso.
Y si alguien quiere entender la ética de trabajo del equipo, que rebobine al minuto 92: Regan Slater robándole la pelota a Valentin Barco en campo rival. No hay tregua con Jakirović.
7. Fulham (semana pasada: 20.º)
Liverpool 0-0 Fulham
Esta vez, sí. El equipo de Álvaro Arbeloa se pareció al que él quiere ver.
Después de un arranque de temporada durísimo y críticas internas y externas, salir de Anfield con un 0-0 y, sobre todo, con la sensación de control, supone un paso enorme. No fue solo resistir: Liverpool generó muy poco.
David Affengruber debutó en la Premier en el eje de la zaga y cumplió con nota. Por delante, Alex Iwobi ocupó un rol híbrido en la izquierda, esa posición que Arbeloa definió como “extremo interior en el bolsillo”. Junto a Antonee Robinson, formó una sociedad muy dañina para la defensa local.
Arriba, Josh King hizo de Josh King: desmarques constantes, un recorte que sentó a Dominik Szoboszlai y una actuación que invita a pensar que Fulham debería disfrutarlo mientras pueda.
Solo faltó el gol. Estuvo a punto de llegar cuando Gonzalo García superó a Bernd Leno y Jeremy Jacquet sacó el balón sobre la línea. Detalle mínimo que no borra la sensación: Fulham, por fin, compitió como un bloque serio.
8. Bournemouth (semana pasada: 5.º)
Bournemouth 2-2 Brentford
Marco Rose lo dijo claro: le gustó cómo atacó su equipo. Y se entiende. El problema vuelve a ser el mismo: no remata lo que construye.
Bournemouth encadena cuatro partidos seguidos desperdiciando ventajas. El patrón se repite: fútbol fluido, ocasiones claras… y errores puntuales que les castigan.
Ante Brentford, hubo una jugada en los últimos 15 minutos que resume su propuesta. Inició en campo propio, pasó por Ryan Christie, Alex Scott, Tyler Adams y Marcus Tavernier, y terminó con un disparo defectuoso de Rayan. Fútbol de altísimo nivel hasta el último toque.
Antonio Silva, el propio Rayan y Scott fallaron oportunidades clarísimas. Mientras, Evanilson se fajaba entre centrales, bajaba balones, atacaba el espacio y obligaba a la defensa rival a mirar siempre a su espalda. Keith Andrews, técnico de Brentford, lo definió como “un rival incómodo”.
Pero el desenlace volvió a ser el mismo: errores individuales atrás, ventaja desperdiciada y dos puntos que vuelan. El juego ilusiona, la tabla no tanto.
9. Ipswich Town (semana pasada: 19.º)
Crystal Palace 2-3 Ipswich Town
Partido extraño, sí, pero con un hilo claro: Ipswich mereció ganar.
Gary O’Neil defendió esa idea y los números lo respaldan: más tiros, más remates a puerta, más toques en el área rival y un xG que duplicó al de Crystal Palace. Todo eso, con superioridad numérica durante casi una hora tras la roja a Axel Disasi.
Y aun así, Ipswich sufrió. Hubo un tramo largo en la segunda parte en el que el 3-3 pareció inevitable. Anan Khalaili, solo en el segundo palo, tuvo el empate en su cabeza y lo desperdició.
O’Neil también lamentó un par de ocasiones claras al inicio del segundo tiempo que su equipo no supo convertir. Pero si hubo un nombre propio fue el de Leif Davis. El lateral izquierdo volvió a ofrecer un recital: centro perfecto para el primer gol, aparición en área rival para marcar el segundo y un cabezazo al larguero que terminó convirtiéndose en la asistencia del tercero.
No está mal para alguien que, en teoría, parte desde la banda y desde atrás.
10. Sunderland (semana pasada: 2.º)
Sunderland 0-2 Arsenal
Quien quiera estudiar el oficio del nueve de espaldas, que se siente a ver el partido de Brian Brobbey contra Arsenal.
En el minuto 94, Nordi Mukiele le metió un balón al pie y, por novena vez en el encuentro, Brobbey aguantó el choque, fijó a Ezri Konsa, protegió la pelota y la jugó de cara. Nueve de nueve. Imparable.
Sunderland entendió el arma que tenía. Juego directo, ritmo alto, duelos constantes. A los dos minutos, Granit Xhaka ya había robado un balón en zona peligrosa a Myles Lewis-Skelly. Segundos después, Brobbey se llevó por delante a Konsa en la presión. Mensaje enviado.
El partido se decidió en dos acciones consecutivas: el penalti fallado por Enzo Le Fée ante David Raya y el golazo lejano de Bruno Guimarães para Arsenal. Dos minutos que cambiaron todo.
Sunderland perdió, sí. Pero dejó la sensación de equipo incómodo, intenso y con un delantero centro que obliga a cualquier defensa a salir del partido con moratones.
11. Chelsea (semana pasada: 8.º)
Chelsea 2-2 Hull City
Chelsea concede goles. Es casi una seña de identidad. Ya son 20 partidos de Premier sin dejar la portería a cero. Hull fue el último invitado a la fiesta defensiva.
El arranque fue prometedor. Cole Palmer, João Pedro y Morgan Rogers se combinaron con precisión para el 1-0 a los siete minutos. Parecía el preludio de una tarde plácida. No lo fue.
En el empate de Hull se vio lo que Xabi Alonso denuncia semana tras semana: errores básicos. “No dejes botar el balón”. Chelsea lo dejó botar dos veces. Malo Gusto, Jorrel Hato y Wesley Fofana quedaron retratados.
El problema va más allá de una acción aislada. El equipo sufre en transición, el centro del campo queda expuesto sin Moisés Caicedo y la estructura defensiva se descompone con facilidad. Alonso lo resumió con dureza: si eres blando o no estás preparado, te castigan. Y a Chelsea lo castigan.
Eso sí, el espectáculo está garantizado. En los últimos minutos, Palmer, Rogers, João Pedro, Estevão y Danny Welbeck buscaban el gol de la victoria en un área, mientras Hull apretaba a Valentin Barco y compañía en la otra. Caos puro.
12. Everton (semana pasada: 9.º)
Tottenham Hotspur 0-0 Everton
¿Punto ganado o oportunidad perdida?
David Moyes reconoció que Spurs casi arrasa a su equipo en el primer cuarto de hora. Pero también señaló un dato revelador: Jordan Pickford apenas tuvo trabajo. Su primera parada real, a tiro flojo de Matheus Fernandes tras el descanso, fue casi un trámite. La segunda, en el 89, sirvió para corregir un mal pase propio.
Everton sufrió en momentos puntuales, pero se sostuvo gracias a un Jarrad Branthwaite imperial, lanzándose al suelo para bloquear remates de Fernandes y Sandro Tonali. Delante de él, James Garner se multiplicó en la presión, robando y dando salida.
Garner también participó en la mejor acción ofensiva de los visitantes, combinando con Kiernan Dewsbury-Hall antes de habilitar a Brennan Johnson. El propio Dewsbury-Hall disfrutó de una buena ocasión tras un pase suicida de Antonin Kinsky, ese envío horizontal que los entrenadores odian y que ya le costó un disgusto a Alisson ante Fulham.
La sensación final deja un regusto amargo: Everton aguantó bien, pero quizá le faltó valentía para ir a por un rival hundido en dudas.
13. Tottenham Hotspur (semana pasada: 14.º)
Tottenham Hotspur 0-0 Everton
Otra vez el mismo guion.
Primeros 15 minutos vibrantes, energía alta, intención. Y, aun así, sin sensación real de peligro. La ocasión más clara llegó en el minuto 6, cuando Savio dejó solo a Matheus Fernandes. Tenía que chutar. Optó por pisar la pelota y adornarse. La oportunidad se esfumó.
Después, el bajón. Spurs es un equipo que transmite miedo a fallar. Pases horizontales, ritmo bajo, ninguna chispa. La jugada del minuto 38 lo dijo todo: Micky van de Ven roba en el centro del campo, Tonali juega corto a Fernandes, Fernandes devuelve, Tonali abre a Rodrigo Bentancur, que vuelve atrás con Tonali. Un rondo inofensivo en zona donde debería haber riesgo.
Algo parecido ocurrió al final, con Mohammed Kudus y Lucas Bergvall intercambiando un pase absurdo que enfadó a Roberto De Zerbi y a la grada. Dos tiros a puerta en todo el partido. Uno de ellos, recibido con aplausos irónicos por parte de su propia afición.
El problema ya no es táctico. Es de confianza.
14. Brentford (semana pasada: 18.º)
Bournemouth 2-2 Brentford
Este Brentford no se parece al que arrolló a Spurs en la primera jornada ni al que dominó a Leeds durante 45 minutos en Elland Road.
Kevin Schade, autor de los dos goles en Bournemouth, admitió que su equipo tuvo suerte de salir con un punto. Y cuesta llevarle la contraria. Sus dos tantos fueron los únicos disparos a puerta de Brentford en todo el encuentro. Uno, además, nació de un regalo del portero Djordje Petrovic.
El equipo nunca encontró ritmo. Ni con el marcador a favor consiguió mandar. Sobrevivió gracias a la falta de puntería de Bournemouth y a la pegada puntual de Schade.
Mamadou Sangaré, clave en los dos primeros partidos, participó en la recuperación que originó el 0-1, pero sigue lejos de aquel nivel dominante. La preocupación mayor está arriba: Igor Thiago sigue sin marcar en la Premier y su aportación en este partido fue mínima. Hoy por hoy, la amenaza ofensiva de Brentford parece reducirse a lo que pueda inventar Schade.
15. Liverpool (semana pasada: 4.º)
Liverpool 0-0 Fulham
Andoni Iraola lo definió así: “Este tipo de partidos hay que ganarlos con una jugada a balón parado o un momento de brillantez de los de arriba”. Liverpool no tuvo ni una cosa ni la otra.
Hubo oportunidades aisladas. Un cabezazo de Victor Muñoz que Bernd Leno desvió y una media ocasión para Alexander Isak en el descuento. Poco más. La chispa nunca apareció.
Bradley Barcola aún está lejos de su mejor forma. Florian Wirtz firmó una tarde gris, más allá de un taconazo ingenioso que habilitó a Barcola en la segunda parte. El francés llegó a línea de fondo, pero su pase atrás no encontró rematador. Esa jugada fue el resumen perfecto: intención, sí; precisión, no.
Tras dos victorias consecutivas ante Ipswich y Atlético de Madrid, el equipo se quedó sin energía. Fulham no fue un rival agresivo en apariencia, pero Liverpool careció de ritmo, ideas y calidad en los metros finales para derribar el muro.
16. Aston Villa (semana pasada: 15.º)
Aston Villa 1-2 Nottingham Forest
Unai Emery no se escondió: “Como hemos jugado hoy, no merecíamos más”. Señaló la entrada de James McAtee sobre Ian Maatsen, que consideró de roja, pero no la usó como excusa. “En la segunda parte jugamos muy, muy mal”.
Los números son demoledores: 22 tiros de Forest por solo 7 de Villa. Emery quemó cambios antes del minuto 63 para intentar cambiar la dinámica, y lo pagó caro cuando Maatsen tuvo que retirarse lesionado, dejando a su equipo con diez.
El centro del campo fue un coladero. En el primer minuto de la segunda parte, Ross Barkley y Boubacar Kamara regalaron balones en su propio campo. El error de Kamara acabó en el gol de Liam Delap, que dio a Forest un punto de apoyo ofensivo que Villa nunca tuvo.
Nicolas Jackson, llamado a ser ese referente, se quedó en la caseta al descanso por miedo a una segunda amarilla. Su sustituto, Tammy Abraham, apenas apareció. El debutante Johan Manzambi resumió la tarde con su primera intervención: volea directa fuera del campo.
Un partido para olvidar, pero también una advertencia.
17. Manchester United (semana pasada: 10.º)
Manchester United 0-1 Manchester City
Este análisis no va del escándalo del VAR que validó el gol de Erling Haaland. Va de cómo jugó United. Y la respuesta es dura: jugó mal.
Paradójicamente, la expulsión de Phil Foden perjudicó a los de Michael Carrick. Con un hombre más, United se atascó. Sus mejores intentos llegaron desde lejos: Marcus Rashford y Kobbie Mainoo estrellaron disparos en el poste. No fue hasta el minuto 70 cuando el equipo registró su primer tiro a puerta con superioridad numérica.
El balón circuló lento, sin imaginación. Bruno Fernandes estuvo desconocido, sin influencia. Las decisiones desde el banquillo tampoco ayudaron: Benjamin Sesko, delantero centro puro, entró demasiado tarde ante un rival con diez y replegado.
El derbi dejó una sensación incómoda: la distancia entre las dos plantillas, en juego y recursos, es grande. Y el ruido alrededor del VAR no tapa la realidad futbolística.
18. Crystal Palace (semana pasada: 11.º)
Crystal Palace 2-3 Ipswich Town
Pierre Sage fue directo al problema: “Tenemos que evitar los centros y ser más agresivos en el área para ganar el balón”. No es solo una frase. Es el diagnóstico de un equipo que se descompone atrás.
La semana anterior, Palace salió indemne ante Fulham pese a los desajustes. Esta vez, Ipswich no perdonó. La roja a Axel Disasi por una entrada imprudente sobre Jack Clarke complicó todo, pero no explica la catarata de errores defensivos.
Emersonn remató de cabeza absolutamente solo entre Disasi, que levantaba el brazo pidiendo fuera de juego, y Honest Ahanor, perdido en tierra de nadie, con tres centrales sobre el césped. En el segundo gol, Daichi Kamada reculó sin meter el pie, dejando a Tyrick Mitchell en inferioridad numérica. En el tercero, ni Anan Khalaili ni Chris Richards supieron a quién marcar, y Will Hughes y Ahanor tampoco lograron frenar el centro de Julio Enciso.
Para colmo, Khalaili falló una ocasión clarísima con 2-2 que pudo cambiar el desenlace. Demasiadas preguntas, muy pocas respuestas para Sage.
19. Coventry City (semana pasada: 6.º)
Coventry City 0-5 Brighton
Frank Lampard lo resumió con honestidad: “Hicimos algunas cosas bien, pero luego el partido se nos puso muy difícil”. El problema es que ese “bien” duró poco.
El choque se rompió definitivamente en el minuto 53, con la expulsión de Taiwo Awoniyi. Justo después de un segundo gol regalado: Aurele Amenda tenía que llegar antes que Malick Yalcouye y no lo hizo.
La fragilidad defensiva de Coventry ya había aparecido en la derrota anterior en casa ante Hull City. Brighton la explotó sin piedad. Kostoulas llegó una fracción de segundo antes que Bobby Thomas en la acción del penalti que abrió la puerta al tercer tanto. Fue la imagen del partido: Brighton siempre un paso por delante.
En ataque, Coventry tuvo un tramo de diez minutos alrededor de la media hora en el que generó ocasiones. Bart Verbruggen respondió con paradas de mérito, pero la falta de contundencia en el remate empieza a convertirse en un patrón preocupante.
20. Newcastle United (semana pasada: 12.º)
Leeds United 4-1 Newcastle United
Alan Shearer lo escribió en X al descanso: “un absoluto desastre del Toon” (con otra palabra menos elegante). Newcastle perdía 3-0 y aún quedaba lo peor.
La primera hora fue una humillación. Dominic Calvert-Lewin convirtió a Sven Botman y Malick Thiaw en figurantes. Ganó todo por arriba, bajó balones, los arrastró fuera de zona. En el centro del campo, la lesión por conmoción de Nico González en el minuto 19 dejó a Eddie Howe (o quien corresponda en este contexto ficticio) con un doble pivote de 18 y 20 años: Sean Steur y Lewis Miley. Una apuesta demasiado arriesgada ante un trío como Stach, Ampadu y Tanaka.
Steur, para colmo, regaló el balón que acabó en el segundo gol de Leeds, firmado oficialmente por Jayden Bogle, pero nacido del dominio aéreo de Calvert-Lewin, que se impuso a los dos centrales con un salto espectacular.
Newcastle fue superado en el medio, blando atrás e inofensivo arriba hasta que una oleada de cambios dio algo de vida al equipo. Seis de sus siete tiros llegaron en la segunda parte, cuando todo estaba decidido.
La tabla de rendimiento no perdona. Y esta semana, Newcastle ocupa el último lugar por méritos propios. La pregunta es cómo reaccionará un vestuario golpeado de esta manera en pleno inicio de temporada.






