Pierre Gasly sorprende en Monza: pole position histórica para Alpine
Pierre Gasly sacude Monza: pole milagrosa de Alpine y golpe a Mercedes
En Monza, donde la historia pesa más que en casi cualquier otro circuito, un Alpine azul celeste apareció desde la nada para romper el guion. Pierre Gasly, el mismo que ganó aquí en 2020 con el equipo junior de Red Bull, firmó una pole position descomunal para el Gran Premio de Italia, batiendo a George Russell por apenas 0,060 segundos.
No estaba en las quinielas. Ni de lejos. Pero el cronómetro no entiende de reputaciones.
Un Alpine que nadie vio venir
Gasly paró el reloj por delante del Mercedes de Russell y del McLaren de Oscar Piastri, tercero, en una sesión en la que las Ferrari de Charles Leclerc y Lewis Hamilton solo pudieron ser cuarta y quinta, pese a estrenar motor. Max Verstappen, con un Red Bull incómodo y un sábado caótico, se quedó en un discreto sexto lugar. Lando Norris, atrapado en el tráfico y en errores ajenos, cayó hasta la novena posición.
Entre ellos, un dato clave de campeonato: Kimi Antonelli, líder del Mundial con Mercedes, solo fue séptimo en clasificación y, por la sanción de 30 puestos en parrilla por montar un nuevo motor, saldrá desde el fondo del pelotón. El escenario perfecto para que Russell recorte puntos… y aun así no logró la pole.
Lo más llamativo es de dónde viene Alpine. El equipo francés estrenó un gran paquete de mejoras en Zandvoort, donde Gasly no pasó del undécimo puesto. El coche parecía condenado al vagón de la zona media. Monza lo cambió todo. O al menos, este sábado.
Gasly lo resumió con una frase que encaja con lo que se vio en pista: fue una clasificación “increíble”, en la que desde la primera vuelta de la Q1 se sintió cómodo, limando décimas sesión a sesión hasta encontrar esa vuelta perfecta. Nueve años persiguiendo una pole. La primera llega en el mismo escenario en el que logró su única victoria. Hay lugares que marcan carreras.
Su tiempo le convierte en el primer francés en lograr una pole en un gran premio desde Jean Alesi con Benetton, también en Monza, en 1997. Casi tres décadas después, otro francés se adueña del templo de la velocidad.
Russell pierde una ocasión de oro
Para Russell, el sábado deja un regusto amargo. Con Antonelli condenado al fondo por la penalización, el británico tenía una oportunidad dorada de dominar el fin de semana. Acabó segundo, sí, pero derrotado por un Alpine y con solo 0,12 segundos de margen sobre Piastri.
El plan de Mercedes fue claro: usar a Antonelli como referencia aerodinámica durante buena parte de la sesión para dar rebufo a Russell en las rectas de Monza. La jugada no salió como esperaban. El propio Russell explicó que empezó su última vuelta demasiado cerca de Verstappen, que frenó con fuerza antes de Parabolica para no ser el coche delantero y ceder posición a Antonelli. El intento de coreografiar la vuelta perfecta se convirtió en una maniobra demasiado enrevesada.
Pese a todo, Russell arrancará desde una posición privilegiada para atacar la victoria el domingo. Pero el mensaje del sábado es evidente: cuando todo parecía inclinarse hacia Mercedes, apareció Gasly para arruinar la previsión.
Piastri se reivindica, Norris paga la factura
El tercer puesto de Oscar Piastri sabe a bálsamo. El australiano llegaba a Monza después de varias carreras complicadas y necesitaba un resultado sólido. Lo logró con su primer intento de vuelta lanzada en la Q3. A partir de ahí, todo se torció.
En la última tanda, Piastri encabezaba el grupo en la vuelta de preparación, con Norris detrás. Mala posición en Monza, donde el rebufo es oro. Sin nadie dispuesto a adelantarle a la salida del pit lane, el australiano se quedó sin referencia. Forzó la frenada en la primera chicane, bloqueó y se fue recto a la escapatoria. Sesión terminada.
El error no solo arruinó su propia vuelta. También destrozó la de Norris, que llegó retrasado al primer sector, con cuatro décimas perdidas ya en ese punto. Sin margen para recuperar, el británico no mejoró su tiempo y cayó del séptimo al noveno lugar. Un pequeño fallo, un gran coste para McLaren.
Ferrari se desinfla ante su público
La previa hablaba de Ferrari. Motor nuevo, estimado en una ganancia de una décima por vuelta, y un coche que parecía cómodo en las rectas de Monza. La realidad fue mucho más fría.
Hamilton se salvó por milímetros en la Q2: pasó a la Q3 por solo 0,001 segundos, dejando fuera al Audi de Gabriel Bortoleto, que explotó por radio al ver lo cerca que había estado. Ya en la batalla por la pole, las dos Ferrari se quedaron cortas.
Leclerc fue cuarto en sus dos intentos, sin margen para acercarse a Gasly o Russell. Hamilton, noveno en su primer intento, apretó en el segundo y subió hasta el quinto lugar, pero se quedó a solo 0,007 segundos de su compañero. Para un equipo que aspiraba a pelear por la primera fila, el resultado sabe a decepción.
El largo camino de Gasly hasta esta vuelta
La pole de Gasly no es solo un dato estadístico. Es la culminación de un trayecto lleno de golpes y reconstrucciones.
El francés ha vivido casi toda su carrera atrapado en la mitad de la parrilla, incluso cuando tuvo su gran oportunidad en el equipo principal de Red Bull en 2019. Duró medio año antes de ser relegado de nuevo al entonces Toro Rosso. Desde entonces, ha trabajado a contracorriente para rehacer su reputación.
El fichaje por Alpine en 2023, bajo el paraguas de Renault, prometía un salto hacia un proyecto de fábrica. Lo que encontró fue un coche lejos de la cabeza y una temporada 2025 para olvidar, con el equipo hundido en el fondo de la clasificación.
El giro llegó desde los despachos. El asesor ejecutivo Flavio Briatore, envuelto en polémica este mismo fin de semana, convenció a Renault para abandonar su programa de motores de Fórmula 1 al final del año pasado y apostar por unidades de potencia Mercedes como cliente. Al mismo tiempo, el equipo decidió desconectar casi por completo el desarrollo del coche de 2025 para centrarse en el nuevo reglamento de esta temporada.
El riesgo era enorme. El premio, también. Ese cambio de rumbo empujó a Alpine hacia la parte alta de la zona media en el arranque del año. Después, los rivales reaccionaron con mejoras y el equipo francés empezó a perder terreno. Las nuevas piezas estrenadas en Zandvoort no parecieron un salto inmediato. Pero en Monza, con Gasly inspirado desde los Libres, todo encajó.
Ni siquiera dentro del garaje de Alpine creían que tenían ritmo puro para una pole en Monza. La vuelta de Gasly superó todas las previsiones. Él mismo lo admitió: el resultado “excedió todas nuestras expectativas”.
Gasly vive a pocos kilómetros, en Milán. Habló en italiano ante las gradas enloquecidas, como si esta fuera también su carrera de casa. Lo que viene el domingo será otra historia, con Mercedes, McLaren, Ferrari y Verstappen al acecho. Pero pase lo que pase, ya ha dejado su huella.
En un circuito que consagra a los valientes, Gasly se ha ganado el derecho a soñar otra vez.






