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Pegula supera a Fernandez y avanza en el US Open

Jessica Pegula sigue aferrada a su gran objetivo: estrenar por fin su palmarés en un Grand Slam. La tercera cabeza de serie remontó un arranque pésimo para imponerse a Leylah Fernandez por 1-6, 6-4 y 6-3 y sellar su billete a la cuarta ronda del US Open en Flushing Meadows.

No fue un triunfo pulcro. Fue un triunfo de carácter.

El regreso de Fernandez al gran escenario

Arthur Ashe Stadium volvía a ser el escenario de los recuerdos más intensos para Leylah Fernandez. Allí, con 19 años, jugó la final de 2021, perdida ante Emma Raducanu, en una de las historias más potentes que ha dejado el torneo en los últimos años.

La canadiense salió a pista como si quisiera recuperar aquella energía. Entró al partido a toda velocidad, sin dudar, sin regalar un solo centímetro. Su zurda mandó desde el primer peloteo: golpes profundos, cambios de ritmo, ángulos incómodos. Pegula, encogida al fondo, apenas encontraba la pelota.

El 1-6 del primer set lo dijo todo. En apenas 30 minutos, Fernandez había desbordado a la finalista de 2024, que no lograba hilvanar dos juegos buenos seguidos ni imponer su peso de golpe.

Pegula cambia el guion

Pegula necesitaba reaccionar. Y lo hizo. No con brillo inmediato, sino con oficio.

En el segundo parcial empezó a ajustar la dirección de sus golpes, a restar con más agresividad y, sobre todo, a reducir errores. El punto de inflexión llegó en el sexto juego: la estadounidense encontró por fin profundidad, apretó la devolución y arrancó el break que no había olido en toda la manga inicial.

Con 4-2 arriba, tocaba sostener. Pegula tuvo que sufrir para confirmar la ruptura en un juego largo, espeso, en el que Fernandez volvió a apretar desde la devolución. La canadiense amagó con la remontada, se enganchó al set, pero la tercera favorita no se descompuso. Cerró el parcial 6-4 y obligó a un desenlace a tres sets que pocos habrían imaginado media hora antes.

La inercia ya era otra.

El pulso final y la madurez de una candidata

El tercer set se abrió con tensión máxima. Fernandez, herida en su orgullo competitivo, buscó golpear primero. Pegula, esta vez, no se dejó arrastrar.

La jugadora de 32 años salvó bolas de break en los primeros compases, un tramo clave que sostuvo con servicio y temple. Esa resistencia tuvo premio inmediato: con 2-1, apretó desde el resto, forzó el error de Fernandez y se adelantó 3-1 cuando la canadiense envió ancho un golpe que hasta entonces le había funcionado.

A partir de ahí, la estadounidense jugó como lo que es en este torneo: una aspirante seria al título. Mantuvo el saque con autoridad, administró los intercambios largos y no se dejó atrapar por la urgencia del marcador. El tenis de Fernandez perdió filo, el de Pegula ganó peso.

El cierre estuvo a la altura de la remontada. En el punto de partido, Pegula se lanzó a la red y firmó la victoria con una volea de revés ganadora, gesto de confianza pura en el momento decisivo.

Cirstea, siguiente examen

En octavos le espera Sorana Cirstea, un duelo que exigirá una versión más limpia desde el arranque. El inicio ante Fernandez dejó claros los márgenes de mejora: demasiados altibajos, poca claridad en los primeros juegos, problemas para asentarse en el intercambio.

Pero el torneo no solo mide tenis. También mide nervios, resistencia y capacidad de rehacerse sobre la marcha. Y en ese terreno, Pegula volvió a demostrar por qué se la menciona entre las candidatas en Nueva York.

Salió arrollada. Acabó mandando. En un Grand Slam, a menudo, esa es la diferencia entre irse pronto… o quedarse hasta la segunda semana.