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Paul Heckingbottom: Ahora hay que ganar en Preston North End

El verano trajo dinero, fichajes y promesas a Preston North End. Lo que no ha llegado todavía son los puntos. Cuatro partidos, cuatro derrotas, colistas del Championship y una presión que ya truena en Deepdale.

En medio del ruido, Paul Heckingbottom no se esconde. Reconoce el respaldo económico “sin precedentes” de la directiva, asume la responsabilidad y marca el nuevo listón: ya no vale hablar de reconstrucción, toca ganar.

De un verano agitado a un inicio negro

Preston North End se movió fuerte en el mercado. Una docena de incorporaciones entre julio y agosto para remodelar una plantilla que, según su técnico, ni siquiera era competitiva cuando arrancó la temporada.

“Simplemente no teníamos un equipo competitivo al inicio”, explicó en BBC Radio Lancashire. La frase no es una excusa, es el diagnóstico de un vestuario en constante mutación: “La plantilla ha cambiado cada semana desde el primer partido”.

Ese contexto ayuda a entender el caos de las primeras jornadas, pero no alivia la tabla. Cero puntos, solo tres goles a favor y la sensación de que el proyecto todavía no ha encontrado su forma. El margen, sin embargo, se estrecha.

“Ahora tenemos las herramientas. Hemos armado la plantilla. Ahora tenemos que ponernos a trabajar y conseguir las victorias. Es la única forma de que pare el ruido. Hay que empezar a ganar”, sentenció el entrenador.

De soñar con el play-off a caer al 14.º

El recuerdo reciente tampoco juega a favor. La pasada temporada, Preston llegó a enero en cuarta posición, metido de lleno en la pelea por el ascenso. Después se desinfló: solo tres triunfos en los últimos 15 partidos y un desplome hasta el 14.º puesto.

Esa caída encendió las alarmas en el club y empujó a la propiedad a abrir la chequera este verano. Heckingbottom lo sabe y no lo oculta: está agradecido, pero también advierte que la transformación no se mide en semanas.

“El mayor paso que teníamos que dar como club, si queremos avanzar y competir, es asegurarnos de que podemos desarrollar a nuestros propios jugadores”, subrayó. El plan es claro: crecer desde dentro, consolidar talento y, a partir de ahí, elegir entre dos caminos igual de válidos para un club de este perfil: “Tener éxito juntos, o vender jugadores, seguir adelante e invertir”.

El discurso marca dos tiempos. Uno a largo plazo, ambicioso: “Progresar, acabar lo más arriba posible, lograr el ascenso y hacer crecer el club”. Y otro inmediato, sin maquillaje: “A corto plazo es solo ganar partidos”.

Un ataque en obras y la obligación de inventar

Los números explican parte del problema. Preston ha perdido gol. Y no solo en el césped. “Este verano perdimos cinco delanteros centros y los hemos sustituido por dos”, recordó Heckingbottom. La resta es contundente.

Sin un arsenal de ‘9’ puros, el técnico se ve obligado a reinventar la forma de atacar. “Vamos a tener que conseguir goles y asistencias y crear ocasiones de otras maneras. Lo hemos intentado con los jugadores de banda”, apuntó.

La exigencia se reparte ahora por todo el campo. No basta con que los extremos produzcan más. El entrenador mira también hacia atrás: “Necesitaremos goles de los centrales esta temporada, algo que antes no hemos tenido en suficiente cantidad”. Saques de esquina, faltas laterales, segundas jugadas: cada balón parado pasa a ser una oportunidad estratégica, no un simple trámite.

Derby de Lancashire con sabor a examen

El calendario tampoco da tregua. El próximo rival es Blackburn Rovers, vecino y enemigo histórico. Un derby de Lancashire nunca es un partido más. En la situación actual, lo es todavía menos.

Llega como una prueba de carácter para un grupo nuevo, todavía en fase de ensamblaje, pero ya sin margen para excusas. El club ha dado el paso financiero que reclamaba su entrenador. La plantilla, según él mismo, ya está “lista para competir”.

Ahora solo falta lo que siempre acaba dictando sentencia en este deporte: victorias. Y Preston North End sabe que no puede permitirse esperar mucho más para encontrarlas.