Parrott brilla en el Betis y mantiene vivo el sueño liguero
Troy Parrott volvió al once inicial y el Real Betis volvió a ganar. No fue casualidad. No marcó, pero dejó su sello en una noche en la que el equipo de Manuel Pellegrini sufrió más de la cuenta para tumbar a un Getafe encerrado y resistente: 1-0 y a la nevera.
El delantero irlandés, titular por tercera vez con los verdiblancos tras quedarse sin minutos en el 2-1 ante Villarreal, salió al césped con hambre. Y se notó desde el primer suspiro.
Un aviso desde medio campo
Minuto cinco. Un pase horizontal suicida de Getafe a la altura del círculo central. Parrott lee la jugada antes que nadie, roba y ni se lo piensa: levanta la cabeza y arma la pierna. Lanza un globo larguísimo, directo a la portería de David Soria. El guardameta, vencido, retrocede a la desesperada y, con la yema de los dedos, evita un golazo que habría levantado a todo el estadio.
El Betis manda, toca, instala el partido en campo rival. Getafe se encierra, se protege, concede metros pero no espacios. Antony lo intenta por fuera, pero dos veces se le va el disparo alto, muy por encima del larguero. La sensación es clara: el dominio es bético, el marcador no.
Hasta que aparece Abde Ezzalzouli. Y Parrott, esta vez, como cerebro y asistente.
La jugada que rompió el muro
Al borde del descanso, el Betis sale desde atrás, sin prisa pero con intención. Abde recibe en la medular y acelera. Encuentra a Antony abierto en la banda, estirando el campo. El brasileño progresa y ve a Parrott aparecer por dentro, justo en la frontal.
El irlandés controla, levanta la cabeza y no se precipita. En lugar de buscar el disparo, filtra un envío raso cruzado hacia el segundo palo. Allí llega de nuevo Abde, que había seguido la jugada con fe. El extremo golpea seco, ajustado, raso, imposible para Soria. 1-0 en el minuto 45. El premio a una superioridad que el marcador empezaba a negar.
El estadio respira. Parrott también.
Dominio sin sentencia
Tras el descanso, el guion apenas cambia. Getafe se hunde todavía más, casi atrincherado en su área. El Betis busca el segundo para evitar sustos, pero se atasca en el último pase. Parrott se ofrece, cae a bandas, combina con Isco y Abde, trata de arrastrar marcas y generar huecos donde ya casi no los hay.
El tiempo corre y el gol de la tranquilidad no llega. Pellegrini decide mover el árbol. Parrott, Isco y Abde abandonan el campo a mitad de la segunda parte. El mensaje es claro: piernas frescas para rematar un partido que se resiste a morir.
Pero el segundo tanto nunca aparece. Y el encuentro se va torciendo hacia ese territorio que tanto incomoda al Betis: ventaja corta, rival volcado, nervios a flor de piel.
Sufrimiento final y premio en la tabla
En los últimos minutos, Getafe adelanta líneas y se atreve. No le queda otra. El Betis, que había jugado muchos tramos en campo rival, se ve obligado a proteger su área y a defender el botín. El 1-0 se convierte en un tesoro.
El pitido final suena casi como un desahogo. Tres puntos más. El Betis se coloca tercero en La Liga, igualado a 15 puntos con el segundo, el Real Madrid, solo por detrás en la diferencia de goles. Por delante, un líder impecable: Barcelona, pleno de seis victorias y 18 puntos.
Para Parrott, el momento sigue siendo dorado. Hace dos semanas, salió desde el banquillo en el Estadio La Cartuja y firmó el gol de la victoria ante el Real Madrid, el primer tropiezo del curso para el equipo de José Mourinho. Ahora, de titular, vuelve a ser decisivo, esta vez como asistente.
El Betis ya sabe que tiene en el irlandés algo más que un recurso puntual. La cuestión, a partir de ahora, es otra: ¿hasta dónde puede llegar este equipo si Parrott mantiene este ritmo y esta influencia en las noches grandes de La Liga?






