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Pakistán enfrenta el caos: Mike Hesson asume como nuevo entrenador

BIRMINGHAM, Inglaterra — Ni siquiera para los estándares de Pakistán esto es una semana normal. Siete jugadores fuera, cuerpo técnico retocado a mitad de serie y un entrenador interino de red-ball que aterriza en el Reino Unido en plena tormenta. A Mike Hesson le ha bastado poco tiempo para entender dónde se ha metido.

“Los chicos probablemente están más acostumbrados a un poco de caos que yo”, admitió el neozelandés ante la prensa. No exagera.

Pakistán llega al tercer test ante Inglaterra, un partido ya intrascendente en el marcador global tras dos derrotas contundentes en Lord’s y Headingley, sumido en una sacudida que ha reconfigurado el vestuario y el banquillo en cuestión de días.

Siete descartes y un banquillo nuevo

La reacción del Pakistan Cricket Board fue tan rápida como drástica. Después de los dos golpes iniciales de la serie de tres tests, el organismo decidió barrer medio equipo y tocar también el staff técnico.

  • Siete jugadores, fuera.
  • El entrenador de test, Sarfaraz Ahmed, sustituido por Hesson.
  • Ashley Nofke, nuevo responsable de los lanzadores en lugar de Umar Gul.

Un rediseño completo cuando la serie aún no ha terminado.

Las críticas no tardaron. Exjugadores de peso como Shahid Afridi y Shoaib Malik cuestionaron la decisión de alterar tanto el grupo a mitad de camino. Desde dentro, el seleccionador Aaqib Javed y el presidente del PCB, Mohsin Naqvi, defendieron el giro como una necesidad, no un capricho.

En medio de todo, Hesson. Hasta hace nada estaba en Japón, preparando al equipo de white-ball para los Juegos Asiáticos. Su viaje al Reino Unido estaba previsto solo para la audiencia del equipo con el rey Carlos. De repente, una llamada: no venía solo a la foto oficial, venía a hacerse cargo del tercer test en Birmingham.

Un vestuario en movimiento constante

Cuando Hesson cruzó la puerta del hotel, el equipo ya no era el mismo que había iniciado la serie.

“Cuando tomé el mando, tres jugadores ya habían dejado la concentración: Rizwan, Imam y Salman Ali Agha”, explicó. Entre los que se marcharon antes de su llegada están el wicketkeeper-batter Mohammad Rizwan, el opener Imam-ul-Haq y Salman Ali Agha, capitán en el primer test.

No fueron los únicos. El rápido Khurram Shahzad y el spinner zurdo Ali Usman, presentes en los dos primeros encuentros, también fueron liberados. El all-rounder Aamir Jamal y Mohammad Awais se marcharon sin haber jugado un solo over ni en Lord’s ni en Headingley.

“Está claro que nadie quiere que estas cosas pasen en mitad de una serie”, admitió Hesson. El golpe anímico es evidente. “No hay duda de que han estado decepcionados, increíblemente decepcionados. Hemos tenido que aparcar eso y decir: ‘bien, ¿y ahora qué?’. Han estado muy bien en los últimos días”.

Identidad perdida, búsqueda urgente

El nuevo entrenador no se engaña: más allá de los nombres, el problema es de identidad. Lo dice sin rodeos.

“Desde mi perspectiva, se trata de armar una plantilla equilibrada, no solo para este test, para que realmente tengamos variedad en nuestro ataque”, señaló. “Pakistán es conocido por el pace, acciones poco ortodoxas, mystery spin. No hemos sido capaces de mostrar nada de eso”.

Ahí está el núcleo del giro. El equipo que saltó al campo en los dos primeros tests no reflejó esa tradición de imprevisibilidad, de lanzadores distintos, de ángulos raros y giros imposibles. Inglaterra dominó sin sentir el famoso veneno paquistaní.

Hesson quiere recuperar ese ADN. Y para eso ha aceptado el riesgo de un tercer test con un grupo que, en gran parte, apenas se conoce en el contexto de la élite.

Cinco debutantes y un toque de X-Factor

Los seleccionadores han tirado de fondo de armario. Cinco jugadores sin un solo test a sus espaldas se suman a la causa: el all-rounder de spin Arafat Minhas, el rápido zurdo Mohammad Imran Jr., el wicketkeeper Saad Baig, el all-rounder Mohammad Imran y el fast bowler Razaullah.

A ellos se añaden Saim Ayub y Abdullah Fazal, que volarán al Reino Unido con apenas 10 tests combinados en su historial. Juventud, incógnitas y una dosis de valentía institucional en un partido que, en la tabla, ya no decide nada.

“Desde el punto de vista del bowling, tenemos que encontrar variedad”, remarcó Hesson. “Necesitamos un poco de X-Factor ahí para intentar crear oportunidades… para apoyar a Mohammed Abbas, que lo ha hecho increíblemente bien”.

Abbas, fiable y consistente, se ha convertido en el pilar de un ataque que pide ayuda a gritos. Alrededor de él, el nuevo cuerpo técnico quiere construir algo más imprevisible, más cercano a la imagen histórica de Pakistán.

Hesson ya empieza a tejer vínculos. “Conozco a todos los jugadores que están aquí ahora. A algunos los he dirigido un poco, a otros les he dicho hola un par de veces y los he visto jugar”. Suficiente para empezar, poco para un proyecto a largo plazo. Pero nadie le ha dado tiempo; le han dado una crisis.

Un dead rubber con mucho en juego

Sobre el papel, el tercer test en Birmingham es un dead rubber. Inglaterra ya tiene la serie en el bolsillo. No hay trofeo en disputa. Pero para Pakistán, el partido pesa como un examen final.

Se trata de algo más que un marcador. Es la oportunidad de comprobar si este giro brusco, este salto al vacío con debutantes y cambios de staff, puede devolverle al equipo una seña de identidad reconocible.

El caos, por ahora, es el único elemento constante. La pregunta es si Hesson y su nuevo grupo serán capaces de convertirlo en combustible competitivo o si este tercer test quedará como otro capítulo más en la larga historia de turbulencias de Pakistán.