La otra carrera de Lewis Hamilton tras el Sprint de Silverstone
Cuando se apagan las luces del pit lane y se detiene el ruido de los motores, para Lewis Hamilton empieza otra carrera. Mucho más corta. Mucho más silenciosa. Igual de delicada.
En un reel de Instagram que se ha vuelto viral se ve una operación de apenas unos segundos: la entrega de un reloj Richard Mille valorado en 1,2 millones de libras. Un gesto mínimo, una mano que pasa a otra, en medio del caos ordenado del paddock. Un fallo, y el error se mide en cifras que superan a muchos Ferrari.
La otra carrera tras el Sprint de Silverstone
La escena corresponde al Sprint del Gran Premio de Gran Bretaña de 2026. Hamilton acaba de terminar segundo, por detrás de Kimi Antonelli, en las 17 vueltas al trazado. El joven italiano le había arrebatado la victoria en la vuelta 8, cruzando meta con 2,745 segundos de margen, después de que el británico partiera desde la pole por solo 0,011 segundos tras batirle en la clasificación al Sprint.
En cuanto Hamilton detiene su Ferrari en parc fermé, el cronómetro interno de la Fórmula 1 se dispara. Bajar del coche. Superar los chequeos obligatorios. Caminar hacia las cámaras. Entrar en la zona de entrevistas. Todo milimetrado.
En medio de esa coreografía aparece el reloj.
Angela Cullen, fisioterapeuta y apoyo de confianza de Hamilton, sostiene la pieza. No hay maletín blindado. No hay escolta evidente. Solo acreditados que se mueven en una zona restringida del paddock, donde cada paso está controlado pero la responsabilidad se concentra.
Cullen entrega el reloj a Linda Boudabous, maestra de ceremonias de la Fórmula 1 y coordinadora de Operaciones Especiales. Su misión es clara: llegar a Hamilton antes de que empiecen las entrevistas y las fotos. Sin frenar el flujo. Sin perderse en la marea de mecánicos, cámaras, comisarios y personal de equipo que llena el pasillo.
Es un recorrido de apenas unos metros. Pero con un precio de siete cifras colgando de la muñeca equivocada, el pulso se nota.
Un Richard Mille a la altura de Ferrari
La publicación en redes identifica la pieza como un Richard Mille de 1,2 millones de libras, una cifra que encaja con la franja alta de la gama Ferrari de la firma suiza.
Ferrari detalla que el modelo RM 43-01 se limitó a 150 unidades, repartidas a partes iguales entre versiones en titanio y en Carbon TPT. Según informó GQ Middle East, los precios antes de impuestos se situaban en 1,1 millones de francos suizos para el titanio y 1,35 millones para la variante de carbono. Dentro late un movimiento de cuerda manual con tourbillon y cronógrafo de doble aguja, una pieza pensada tanto para la precisión extrema como para el impacto visual.
Richard Mille se asoció con Ferrari en 2021. Hamilton, por su parte, dejó atrás los relojes de IWC cuando fichó por la Scuderia en 2025 y pasó a lucir piezas de la marca suiza. Cada aparición tras la carrera —micrófonos delante, fotógrafos alineados, plano cerrado al rostro— se convierte en un escaparate global inmediato para el patrocinador.
El resultado es una escena que resume la F1 moderna: mientras los tiempos se miden en milésimas y las diferencias en pista se cuentan en centésimas, fuera del coche se libra otra batalla, la de la imagen y el lujo, donde un simple gesto de muñeca puede valer más que una parrilla entera.






