Las Opals sufren dura derrota ante España y lesión de Ezi Magbegor
La noche que debía ser una cita con la épica terminó convertida en un golpe doble para las Opals. Eliminadas en cuartos de final del Mundial femenino de básquet con una dura derrota 89-66 ante España y, apenas media hora antes del salto inicial, sacudidas por la noticia que nadie quería leer: Ezi Magbegor se rompió el ligamento cruzado anterior.
El anuncio no llegó desde el banco australiano, sino desde la WNBA. El Seattle Storm confirmó que su estrella interior había sufrido una rotura de ligamento cruzado, un mazazo que resonó en el vestuario australiano justo antes de salir a jugarse el pase a semifinales.
Magbegor ya venía de una carrera contrarreloj. En marzo había sufrido una rotura parcial del tendón de Aquiles y recién había vuelto a las canchas a comienzos de julio. En el torneo mundialista, cayó temprano tras un golpe en la rodilla derecha durante la agónica victoria de Australia en el cruce de clasificación ante Italia. El temor se convirtió en realidad antes de enfrentar a España.
Reacciones de la Seleccionadora
Sandy Brondello no pudo esconder la emoción tras el partido. «Me pone emocional cuando veo a cualquiera caer», admitió la seleccionadora de las Opals. «Pero Ezi venía de una lesión y ahora es otra. Es realmente desafortunado. Es una pieza clave de lo que queremos hacer. Duele, pero así es el deporte, ¿no? Tiene que hacer una gran recuperación y volverá, no tengo dudas. Solo estoy decepcionada por Ezi, porque le toca otra rehabilitación».
Un banco vacío y demasiadas ausencias
La baja de Magbegor se sumó a una lista que ya era demasiado larga para un torneo de este calibre. Alanna Smith, también fuera por una lesión en la pierna. Jade Melbourne, afectada por una enfermedad. Sami Whitcomb descartada incluso antes del Mundial por problemas físicos. Cayla George sin participación debido a su embarazo.
Smith se lesionó en el primer partido del campeonato, un golpe temprano que obligó a Brondello a redibujar la rotación interior. Melbourne apenas pudo disputar tres minutos ante Italia y no estuvo disponible para el cruce de cuartos. El resultado: una Australia reducida a la mínima expresión en su rotación, con solo ocho jugadoras disponibles para enfrentar a una España profunda, física y sin piedad.
La víspera había dejado una sensación de milagro. Las Opals casi tiran por la borda una ventaja de 20 puntos al final del tercer cuarto frente a Italia, pero un estallido ofensivo de 30 puntos de la joven Izzy Borlase, de apenas 21 años, las rescató del abismo. Esa chispa no alcanzó ante España. Esta vez, la realidad del plantel diezmado se impuso sin discusión.
España marcó el ritmo desde el inicio, castigó cada pérdida y explotó la falta de piernas de Australia. Las Opals terminaron con apenas un 40% de acierto en tiros de campo y 23 pérdidas de balón, una cifra letal a este nivel. Ally Wilson fue la máxima anotadora australiana con 13 puntos, pero la ofensiva nunca encontró continuidad ni fluidez.
La sensación de vacío
En la pista, la sensación de vacío era literal. Solo nueve camisetas australianas calentando. Ocho disponibles para competir. Demasiado poco para un Mundial.
La veterana Steph Talbot lo describió con crudeza. «Es muy raro. Estaba muy silencioso, muy inusual. Todas nos mirábamos como diciendo: “¿Esto es todo?”», reconoció. «Pero el trabajo es el trabajo y peleamos hasta el final. Estoy muy orgullosa del esfuerzo que hicieron. Es definitivamente una experiencia diferente».
La falta de experiencia en grandes torneos también pesó. Siete jugadoras disputaban su primer gran campeonato internacional. Ante una España curtida, con rodaje y jerarquía, cada error se pagó con puntos en contra y cada duda se transformó en una desventaja más en el marcador.
Un Mundial duro, una inversión a largo plazo
El torneo se marcha dejando moretones físicos y emocionales, pero también una base sobre la que construir. Brondello lo sabe: este Mundial, con todo su dolor, se convierte en una lección acelerada para un grupo joven que tendrá en el horizonte un objetivo gigantesco: los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Entre lesiones, silencios en el banco y un marcador cruel, las Opals descubrieron qué significa realmente competir al límite en la élite mundial. La pregunta ya no es qué perdieron en este Mundial, sino cuánto habrán ganado para el próximo ciclo cuando, con Ezi Magbegor de regreso y una generación más madura, vuelvan a mirar de frente a las potencias.






